viernes, 22 de octubre de 2010

Vietnam. Hoy no ha pasado nada...

He de reconocer que cuando Elena me dijo que íbamos a hacer un blog durante el viaje lo primero que pensé es, vaya palo, me voy de vacaciones y encima voy a tener que trabajar. Pero a medida que han ido pasando los días cada vez me gusta más la historia esta, hasta el punto que hay días en los que cojo el ordenador para escribir y se sorprende, pero la audiencia es así, está esperando que le contemos lo que pasó, aunque no haya pasado nada.

En el coche de ayer a las cascadas de Ban Gioc
Hoy nos hemos levantado a las 5:30 de la mañana, a veces no sé si estoy de vacaciones o como Jason Bourne huyendo de la CIA, pero bueno teníamos que coger un bus a las 6:30, hemos recogido de manera eficiente y cuando hemos bajado a recepción, ¡zas! en toda la boca, no había nadie, todo apagado. Por suerte teníamos nuestros pasaportes, así que hemos cogido un papel y un boli para escribirles el importe de la estancia por los dos días y dejarles el dinero junto con la llave, porque a saber a que hora se levantan, cuando estábamos con el proceso ha aparecido un chico del hotel y le hemos dicho lo que queríamos pagar, parecía más dormido que nosotros, pero al final hemos arreglado cuentas y nos hemos podido ir.

Quim estirando las piernas al lado del bustortura
En la calle ya estaba todo el mundo en pie, a esas horas ya había mucha actividad, en la estación de buses ya ni nos hemos molestado en ir a la taquilla, en cuanto nos han preguntado a donde íbamos nos han llevado hasta el bus correspondiente y a la hora convenida nos hemos puesto en marcha, como siempre pitando a todo el que se cruza. El bus ha costado 110.000vnd por persona. Hemos ido encajonados, apenas nos podíamos mover, que pequeños son algunos autobuses, este vía crucis ha durado hasta las 13h que hemos llegado a Hanoi, exacto 6h 1/2 para unos casi 300kms, solo hemos parado una vez para descansar, casi nos quedamos tiesos como unos maniquís, en la estación de buses era un caos total, había más autobuses que querían entrar y no podían, los que ofrecían los mototaxis se lanzaban a los buses en busca de clientes, al final hemos salido medio en marcha y el chico que acompaña al conductor sacaba como podía nuestras mochilas de la parte trasera y nos las entregaba mientras el bus seguía en movimiento. 

Elena trabajando
Con nuestro cargamento, hemos ido en busca de un taxi, pero esquivando a los que se ofrecen para coger uno que ponga el taxímetro y cansados como estamos hemos ido a parar al único taxi en el que el tío no tiene ni idea de como llegar al hotel, a pesar de dejarle un mapa con la dirección exacta, ha llamado a varias personas por teléfono, se ha equivocado una vez, o eso parecía, una vez en el centro ha empezado a dar vueltas, hemos pasado 2 veces por la misma plaza, ha preguntado no se cuantas veces, hasta que al final cuando ya íbamos a decirle que se había acabado el tema nos ha dejado delante de un local que no teníamos ni idea que era y ha aparecido la chica del hotel que nos ha acompañado hasta el mismo, después de dejar al taxista con una bronca sobre todo por parte de Elena.
Una vez hemos dejado las cosas, nos hemos ido pitando a comer ya que no podíamos más y nos hemos zampado 2 pizzas. 

Quim echando una mano a Elena
Como hoy estamos cansados después de tanta paliza, hemos contratado en una agencia que nos lleven mañana a la Pagoda del Perfume, ya que en la guía pone que es bastante complicado y es mejor hacerlo de esta manera, la movida nos ha salido por 25$ y nos pasan a buscar por el hotel, por un día que nos lleven que también cansa buscarse la vida.
Así que hoy no ha pasado nada.

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