martes, 12 de octubre de 2010

Vietnam. Llegada a Sapa

La llegada a Sapa ha costado bastante, se puede decir que ha sido otra pequeña aventura en este país.

Ayer por la mañana fuimos a la estación de tren de Ninh Binh a por los billetes de tren para Hanoi, de nuevo al llegar a la estación nadie parecía querer atendernos hasta que por fin llegó la taquillera y nos escribió en un papel que los trenes eran a las 13,15h y a las 18h, al decirle nosotros queríamos en el primero ella nos contestó que no podía ser y que volviéramos a las 17,30h para comprar el de las 18h. De nuevo no entendíamos nada, así que con cara de flipados nos fuimos a la estación de autobuses donde nos informaron que el siguiente salía en una hora, por fin parecía que algo funcionaba, fuimos al hotel y al final ellos mismos nos proporcionaron un minibus por el mismo precio que en dos horas nos llevó hasta el caótico Hanoi.

En Hanoi de nuevo con pies de plomo con los taxistas para que no nos metieran una clavada y al final terminamos en la estación de trenes como pretendíamos. Ahí llegó la mala noticia del día, no quedaban camas para ningún tren del día, todo agotado, el pobre taquillero se reía al ver nuestras caras y al final le compramos un billete para el tren que salía de Hanoi a las 19,40h y llegaba a Lao Cai, cerca de Sapa a las 4,30h de la madrugada....una pasada! Eso sí, el hombre por lo menos nos proporcionó los asientos blandos y con aire acondicionado.

Elena en el super tren.
Esperando al tren conocimos a Harmony un hombre de Indonesía con el que matamos el tiempo conversando sobre la vida en Vietnam, en su país, en España y nos vendía ir a Bali una y otra vez, está enamorado de esa tierra. Al final una tarde agradable en su compañía y cada uno a su tren, él sí tuvo la suerte de ir en litera.

Al entrar en el tren se nos cayeron los "pelos del sombrajo", (dicho popular conocido por los madrileños, jeje), bastante sucio por no decir mugriento hasta más no poder y con mogollón de mosquitos y otros bichos extraños que prefiero no recordar. El caso es que todos los guiris como locos echándonos repelente de mosquitos y así estar preparados para una larga noche.

Y nada, más o menos lo esperado, hemos podido dormir poco, con los revisores que encendían las luces y gritaban cuando llegaba una estación, así nos despertaban a todos...poco a poco nos hemos ido acercando a nuestro destino.

Terrazas de arroz en Sapa.
Al llegar a Lao Cai hemos alucinado de la cantidad de movimiento que hay ya a esas horas, hemos cogido un minibus compartido por unos cuantos, y como sardinas en lata por fin hemos llegado a Sapa. El hotel que hemos elegido está realmente bien, es el Lotus Hotel, y las habitaciones tienen baño, mosquiteras e incluso chimenea, además la vista es chula, tiene unas terracitas desde donde se ve el valle.

Lotus Hotel. Por la mañana.
Después de descansar hemos ido a dar una vuelta, hoy ha empezado lloviendo pero pronto ha parado y ha abierto un poco, deseando ver parte del paisaje con sus terrazas donde cultivan el arroz. Y hemos tenido el primer encuentro con la etnia de las Hmong Negras, que te persiguen por la calle preguntándote de dónde eres y más tarde ofreciéndote su artesanía, te van rodeando y al final te encuentras en una situación bastante divertida intentando salir del paso como puedes, lo chulo es que todo siempre es con una sonrisa. Su atuendo es bastante curioso ya que visten las ropas típicas de su etnia y los peinados son de lo más peculiares, parece que está de moda llevar un peine enganchado en el pelo.

Anciana etnia Hmong negro.
Sapa promete bastante, por lo que seguramente nos quedemos unos días disfrutando de los paisajes, y las diferentes etnias.

Mujer Hmong negro con peine en la cabeza.

2 comentarios:

  1. Es genial, qué viaje más alucinante !!
    Seguir pasandolo muy bien, besos.
    Tu prima Pili

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  2. Muchas gracias guapa....espero que por allí también vaya todo genial!
    Besotes

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