sábado, 23 de octubre de 2010

Vietnam. Pagoda del Perfume

Nuestro día ha comenzado pronto, para variar, hemos desayunado rápido porque a las 8h se supone que nos venían a buscar al hotel para ir a la Pagoda del Perfume. La verdad es que otra cosa no, pero hasta ahora siempre han sido muy puntuales así que nos hemos empezado a preocupar cuando a las 8,15h no había aparecido nadie...hemos seguido esperando mientras hacíamos tiempo charlando con unos españoles y unos argentinos que dormían en el mismo hotel y a las 8,30h ya hemos decidido que definitivamente era demasiado tarde y hemos llamado a la agencia. La chica nos ha dicho que a las 8h habían pasado por el hotel y que no estábamos, le hemos explicado que no y al final nos hemos encaminado hacia la agencia, ya imaginando que habían ido al otro edificio, ya que nuestro hotel tiene edificios en dos calles diferentes.

Pagoda del Perfume
 Efectivamente nuestra sospecha se ha confirmado, así que con la chica de la agencia hemos pillado un taxi hasta que hemos alcanzado a nuestro minibús y por fin nos hemos puesto en marcha....madre mía, al final siempre pasa algo y eso que esta vez lo cogimos organizado para evitar movidas!

El camino como siempre de cabras, 2h para hacer el trayecto por carretera que es nada más y nada menos que..........60kms! Una pasada, pero bueno ya nos hemos acostumbrado a estos tiempos. Al llegar nos han subido en unas barcas parecidas a las de Tam Coc, pero con más gente por lo que la pobre remera tenía más curro y hemos hecho un paseito de 1h hasta llegar a la pagoda.

Nada más bajar de las barcas nos han colocado unas latas de bebida en la mano,  con la consiguiente petición de dinero por las mismas y entre la confusión sin saber muy bien dónde ir por fin todo el grupo se ha ido juntando.

Tambor en interior de la pagoda.
 La pagoda es bastante chula, en realidad es un complejo con varias pagodas y todas son bonitas, sinceramente no hay demasiada diferencia entre ellas pero el ambiente es chulo y hemos disfrutado paseando por ellas.

Al terminar esta primera visita ha llegado el momento de la comida, nos han juntado a todos en una mesa que parecía de boda, por lo larga que era y nos han traído los platos típicos vietnamitas, es decir arroz, arroz y más arroz, junto spring rolls, pescado, pollo y unas hierbas un poco raras que aquí están en todas partes y son parecidas a las algas. Ahí hemos hecho amistad con un alemán muy majete y dos vietnamitas muy colgadas, por lo que estamos viendo los turistas vietnamitas son super cachondos y ellas no paraban de hacer fotos a todos y animar el grupo, la verdad es que hemos pasado un día divertido con ellas.

Quim con las colgadas vietnamitas.
 La visita ha continuado subiendo a un funicular que nos llevaba hasta la cueva Vi Pham, para acceder tienes que bajar unos cuantos escalones de piedra y llegas a una bóbeda donde viven los monjes, o por lo menos hacen gran parte de su vida allí ya que incluso tienen una zona con ropa tendida y camas. Entrando en la cueva llegas a otra bóbeda donde en esta ocasión hay un altar y hemos disfrutado de un rato de tranquilidad escuchando los rezos de los monjes y de la gente que les acompañaba.

La bajada la hemos realizado caminando y es una pena lo poco cuidada que tienen la zona, todo el recorrido que no es poco, está rodeado de puestos de regalos y encima todos venden lo mismo (cosas a cual más fea), a eso hay que añadir la costumbre de los vietnamitas de tirar todo al suelo por lo que os podéis imaginar cómo está todo de porquería. De modo que convierten un sitio y un recorrido preciosos en un paseo rodeados de desperdicios....en eso la verdad es que todavía tienen mucho trabajo por delante.

Estatua en el interior de la pagoda.
 Ya en el embarcadero hemos cogido nuestras respectivas barquitas y hemos vuelto poco a poco hacía el bus, con el sonido de los remos y los pájaros de fondo. El camino de vuelta en el bus ha sido más de lo mismo, pero esta vez el conductor debía tener prisa porque iba a toda leche, pillando los baches sin remordimientos y haciendo que los pobres guiris que iban sentados atrás, fueran botando en los asientos y en alguna ocasión dando con la cabeza en el techo...de nuevo un bus hecho para tamaño vietnamita!jeje.

Monje budista.
 Paseando por Hanoi buscando un sitio para cenar hemos llegado a la sorpresa del día, se llama restaurante "La Salsa" y hemos entrado de cabeza cuando hemos visto en el menú que servían tapas españolas. Casi un mes sin probar nuestra comida os aseguro que hace que la eches muchísimo de menos, así que hemos disfrutado como locos cuando nos han traído nuestras bravas, aceitunas, albóndigas y alitas de pollo...mmmmmmmmmmm, estaban buenísimas, se nota que el dueño es español con el que hemos estado hablando y es un tío bastante majo. Así que ya con el estómago contento y nuestras sonrisas más radiantes, hemos ido callejeando hasta nuestro hotel donde descansaremos para preparar el día de mañana.

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