miércoles, 10 de noviembre de 2010

Buenos Aires, el último tramo del viaje.

Después del cambio en los planes y con la alegría de haber conseguido nuestro último objetivo, ver las ballenas, el lunes 7/12/2008 nos fuimos hacia Buenos Aires. Como tuvimos que cambiar el billete en el último momento, ya no quedaban camas, por lo que fuimos en asiento normal, total solo nos esperaban unas 20 horas de viaje, jejeje.

El trayecto como siempre se hizo pesado, aunque ya nos íbamos acostumbrando a este tipo de viajes, no dejan de ser muchas horas en el autobús. Suerte que por lo menos el trato fue muy bueno y además en el bingo que organizaron los de la compañía, Quim ganó una botella de vino. No es mucho, pero menos da una piedra!

A las 11.30 del día 8/12/2008 llegamos a Buenos Aires, allí nos unimos a Angèle ya que había llegado unos días antes y estuvimos esperando a que llegaran los demás procedentes de Bariloche. Con retraso, por la huelga que se encontraron en la carretera, llegaron y ya todos juntos de nuevo nos dirigimos a nuestro alojamiento, el Hostel Sandanzas.

Av. 9 de Julio y Obelisco.
Contándonos las anécdotas de los últimos días, llegamos a nuestro hostel donde nos colocaron en las habitaciones y pudimos echar una primera ojeada. Nos recibieron genial, con una cervecita fría para cada uno y con mucha amabilidad nos dieron todos los datos necesarios para los siguientes días, los últimos de nuestro viaje.

Buenos Aires ya lo habíamos visto un poquito el primer día de viaje, ya que estuvimos unas cuantas horas en la ciudad haciendo tiempo, por lo que ya conocíamos el Microcentro y la Casa Rosada. También habíamos descubierto la odisea que es coger un colectivo en esta ciudad, ya que el mismo número realiza recorridos diferentes y para el turista es muy complicado acertar con el coche correcto, sin contar por supuesto con el hecho de que solo funcionan con monedas y conseguir monedas en este país es casi imposible, nadie tiene cambio y por supuesto si pueden evitarlo no te van a dar el cambio en monedas.

Esa tarde, estábamos bastante cansados pero no quisimos perder el tiempo, de modo que nos fuimos a pasear por San Telmo y como el barrio no es demasiado grande seguimos caminando y terminamos en la Av. 9 de Julio donde alucinamos con su anchura y observamos el Obelisco. Nos fuimos de nuevo hacia San Telmo, donde cenamos en el primer sitio que pillamos y hay que decir que fue la cena más rara del viaje, ya que algunos no cenaron, otros se centraron en el famoso choripán y hubo quien cenó una ensalada de frutas, que no es más que una macedonia es decir, un postre. Así que ya con el bajón correspondiente a la paliza que llevábamos, nos fuimos a dormir a ver si al día siguiente conseguíamos estar más despejados.

Bar en el barrio de San Telmo.
El miércoles 9/12/2008, decidimos dedicarlo a hacer compras, teníamos muchas ganas de disfrutar de los comercios de la capital y nos aconsejaron varios sitios. El primer lugar al que nos dirigimos fue al barrio de Once, nos habían comentado que era el barrio más barato para comprar y que además había cosas chulas....en realidad no era así, es cierto que era muy barato, pero la calidad dejaba mucho que desear y tampoco eran de nuestro gusto, así que con la primera en la frente continuamos hacia las otras zonas que nos habían recomendado.

Seguimos con nuestro empeño y nos fuimos hacia la Av. Corrientes donde nos encontramos muchas tiendas de ropa más chula, muchas marcas pero en definitiva nada que no podamos encontrar en España, aun así hicimos varias compras y ya con medio día quemado buscamos un restaurante donde comer. 

Interior Café Tortoni.
Teníamos muchas ganas de ver las tiendas de artículos de cuero, así que nos dirigimos hacia allí y de nuevo, bastante decepcionante, la moda no es demasiado allá y no encontramos nada que nos hiciera gracia, así que ya con bastante bajón decidimos dejar el tema de las compras y nos fuimos hacia el hostel para prepararnos para salir por la noche. Nos habían recomendado varios sitios para ir esa noche, así que primero fuimos a cenar a La Maroma, que resultó no destacar ni en servicio ni en calidad, y luego nos dirigimos a la sala Fernández Fierro donde  los miércoles hay concierto. Efectivamente había concierto, pero llegamos tardísimo y ya estaban terminando, una pena porque prometía ser algo al menos diferente. De ahí nos fuimos al siguiente sitio recomendado, La Catedral, un nave habilitada como sala de baile y donde también hay música en directo. Esa noche tocaba la guitarra un grupo de tango pero nosotros para variar llegamos tarde y solo pudimos disfrutar de cuatro canciones, la noche estaba siendo todo un éxito desde luego ese día no había resultado ser lo esperado.

Al día siguiente, el jueves 10/12/2008 nos levantamos con más ánimos y sabiendo que el viaje tocaba a su fin, era nuestro último día en Buenos Aires por lo que decidimos tomárnoslo con calma e ir a algunas zonas turísticas a ver qué nos encontrábamos. Nuestro primer destino fue El Caminito, barrio muy famoso por su colorida calle, repleta de turistas y porteños vestidos de tango, al acecho de los turistas para intentar de algún modo sacarles el dinero. La zona es muy llamativa por sus colores, es una pena que sea una zona tan reducida.

Colorido en El Caminito.
Desde allí nos fuimos a Recoleta, este barrio ya es más tranquilo, hasta ahora lo que nos habíamos encontrado en Buenos Aires había sido bastante dejadez, calles agujereadas y cacas de perros por todas partes. En Recoleta todo está mucho más cuidado y pasear es agradable. Nos acercamos al cementerio, eran más de las 18.00 y estaba cerrado, pero en la puerta había mucha gente en sillas esperando porque era el aniversario de la fundación del cementerio y se celebraba un acto, estuvimos un rato viendo como desfilaban y continuamos con nuestro paseo. Nos dirigimos al centro donde entramos en el café más famoso de la ciudad por su antigüedad, el Café Tortoni, el interior es una pasada parece un museo por todos los detalles que tiene, así que disfrutamos de un café, más o menos decente y a la salida nos encontramos con la sorpresa de una banda que estaba tocando en la calle y que resultaron ser muy buenos, creo recordar que se llaman "Pollerapantalón". Así poco a poco, entre una manifestación del partido obrero nos fuimos hacia el hostal.

Isaac bailando tango en Caminito.
A última hora de la tarde teníamos clase de tango, lo organizan en el hostal y está incluido con el alojamiento, así que Jaume, Nuri, Quim y yo, cuatro valientes nos apuntamos a las clases y a ver por donde salía el tema. Resultó ser muy divertido, el profesor nos animaba bastante pero hay que reconocer que nos falta muchísimo para conseguir sacar un paso de tango decente, qué le vamos a hacer había que intentarlo. Cuando terminamos la clase nos fuimos a una milonga, donde va la gente del barrio a bailar y ahí sí que disfrutamos de lo lindo viendo como se mueve la gente, había algunos muy buenos, sin caer en el típico sitio para guiris en el que te clavan por ver el espectáculo, llevábamos días huyendo de eso porque lo que queríamos era ver algo auténtico y por fin lo habíamos conseguido. Con muy buen sabor en la boca, nos fuimos al hostel a descansar ya que al día siguiente nos esperaba la vuelta a Barcelona.

El viernes nos levantamos ya sabiendo que lo bueno había pasado, la sensación era que llevábamos muy poco tiempo y que todo había pasado muy rápido, habían sido 25 días intensos, pero lo habíamos vivido como si solo lleváramos una semana. Llegaron nuestros taxis y con bastante tristeza nos despedimos de Nuri que se quedaba una semana más, ella tiene la suerte de haber disfrutado también de la zona de Salta. Así nos fuimos alejando de Buenos Aires y comenzamos la última aventura de este viaje, la vuelta con Alitalia vía Roma que no prometía ser muy agradable, al final tuvimos suerte y todo se desarrolló con normalidad.
Barrio de Once.
Haciendo reflexión sobre el viaje tengo que decir que ha sido increíble, con lo que me quedo es con los paisajes, la naturaleza y las experiencias vividas con cinco amigos, las buenas y las malas que al final son las que conforman el conjunto del viaje.

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