martes, 16 de noviembre de 2010

Turquía. Amanece lloviendo sobre Estambul

El 4 de Octubre amaneció lloviendo, sí que empezábamos bien las vacaciones y eso que miramos antes la meteorología, pero una vez más demostró que pocas veces aciertan. 
La noche anterior descubrimos que en el restaurante del hostel son un poco lentos sirviendo la cena, tardaron bastante en servir a las 4 ó 5 mesas que había ocupadas y unos guiris se cabrearon con el camarero.

Minarete de la mezquita azul
Después del desayuno, que como ya dije está incluido en el precio y no está mal, decidimos ir a investigar la zona y descubrimos una tetería que para acceder teníamos que atravesar un cementerio al lado de la calle Babiali cerca de Sultanahmet, en la cual sirven el té más barato de la zona y si quieres puedes fumar en pipa, por las tardes hay bastante gente, pero esa mañana como llovía no había apenas gente. Así que como el tiempo no acompañaba hicimos tiempo tomando un par de deliciosos tés de manzana.

Hombre preparándose para rezar
Como no nos íbamos a pasar todo el día metidos en una tetería, decidimos ponernos en movimiento, así que nos dirigimos a la Mezquita Azul, te hacen quitarte el calzado y las mujeres deben entrar con la cabeza cubierta, por lo que es mejor llevar un pañuelo, si no te dejan uno que se pone todo el mundo, además no pueden llevar minifaldas o pantalones muy cortos, también hay solución y les dejan unas faldas largas. La mezquita es impresionante tanto por fuera como por dentro y suele entrar mucha gente, más turistas que musulmanes, salvo a la hora del rezo que no nos dejan entrar, pero hay unos reservados en los que se ven a las mujeres musulmanas rezando, la entrada es gratuita.

Interior de la mezquita azul
A medida que recorremos las calles nos vamos dando cuenta de la habilidad que tienen los turcos para reconocer el país del que provienes y decirte algo en tú idioma, sobre todo las personas que tienen algún negocio.

No sabe inglés
Después nos acercamos al centro de artesanía de Estambul que está al lado de la mezquita y el resto del día lo dedicamos a hacer fotos por la ciudad, ya que hasta que no llegase Nuri no íbamos a entrar a sitios en los que tuviéramos que pagar para poder ir con ella.

Preparando un kebap

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