lunes, 22 de noviembre de 2010

Turquía. La cisterna y Santa Sofía

Tocaba seguir conociendo nuevos sitios, así que nos dirigimos a la cisterna de la basílica, una construcción impresionante bajo tierra al lado de Santa Sofía de la época bizantina la cual tiene 336 columnas, era un antiguo depósito de agua, la luz roja escasa le dan un aspecto muy curioso, se camina por una pasarela ya que aún hay agua y en esta peces. Hacía bastante fresquito, por lo que una chaqueta no sobra.

La cisterna de la basílica
 Después nos dirigimos a Santa Sofía, previo paso por seguridad y de pagar la entrada que no es precisamente barata, accedimos a la nave central en donde nos llevamos una sorpresa, en el centro hay un andamio gigantesco que llega hasta el techo y con el que estaban haciendo tareas de restauración. Cuando visitas un sitio así y te encuentras con un andamio que te tapa la visión al principio fastidia un poco, pero bueno es lo que hay, alguna vez tendrán que hacerlo. El interior es espectacular y la cúpula está a gran altura, pasamos bastante rato dentro y hay que tener mucha paciencia para poder hacer una foto sin que aparezcan cientos de personas, se llena bastante.

Los tres tomando algo
 Como nos estábamos quedando sin batería en las cámaras hicimos una parada técnica en el hostel para cargarlas un poco y dirigirnos por fin al palacio Topkapi, el lugar donde todos querríamos vivir, se nota que no se estaban de nada en esa época. El harén no lo visitamos porque había que pagar a parte y hay que ahorrar. El palacio es bastante grande por lo que es recomendable ir con tiempo, pasamos por diferentes salas en las que hay joyas y ropas de la época de los sultanes.

En el palacio Topkapi
 Tocaba moverse, así que con las mochilas a cuestas nos dirigimos a la estación de tren de Haydarpasa. Para llegar aquí tuvimos que coger un ferry al otro lado del puente Galata.
Como teníamos bastante tiempo hasta que saliese nuestro tren, dejamos las mochilas en la consigna de la estación y nos fuimos a explorar, la verdad es que los alrededores de la estación dan un poco de miedo, no hay mucha luz y está un poco desierto, pero mereció la pena, descubrimos un barrio con mucho movimiento y al lado de un tranvía que vimos hay un mercado y muchos bares y restaurantes donde sirven pescado y está lleno de turcos, la zona estaba muy animada y disfrutamos de una cena agradable.

Santa Sofía
Con el estómago lleno volvimos a la estación atravesando la zona oscura y una vez en el tren nos dispusimos a dormir para despertarnos en Ankara.

Turco esperando el tren pacientemente

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