viernes, 24 de diciembre de 2010

Turquía. Relax en Antalya.

Emprendimos el día con ganas de playita, así que miramos en el plano la que suponíamos que estaba más cerca del hostal que aunque no era muy grande, sí estaba más a mano. Estuvimos buscando un rato hasta descubrir que lo que pensábamos que sería una pequeña playa, era la bajada a un bar que tenía una terraza con acceso al agua, al principio nos dijeron que había que pagar para estar allí, luego nos invitaron pero la verdad es que teníamos en la cabeza más playa playa así que les dimos las gracias y nos fuimos rumbo a la otra punta donde está la playa grande.

Quim y Nuri en el tranvía
 Cogimos el tranvía, que era super chulo por lo antiguo y allí nos encontramos con la doble de Amy Winehouse, horas le debía haber llevado hacerse ese cardado....Total que llegamos al final del trayecto donde nos bajamos rumbo a la ansiada playa.

Quim se retrasó un poco haciendo fotos así que cuando llegó a nuestra altura el trenecillo que va a la playa ya se estaba yendo, total pensamos que habría que pagar y preferíamos bajar caminando.

La playa no puede decirse que tenga arena fina, es de piedrecitas pero el agua es cristalina, muy limpia y no demasiado fría para la época que era, así que tras pillar unas hamacas disfrutamos de una mañana a remojo y tomando el sol...por fin relax!

A las 15h nos fuimos hacia el hostal para hacer planes para los días siguientes y hacer tiempo hasta la puesta de sol que teníamos muchas ganas de ver desde allí. Así llegó el momento de la caída del sol y la verdad es que no tuvimos suerte, se había nublado mucho así que no conseguimos ver nada espectacular, de modo que para subir los ánimos nos fuimos al Hamman donde tuvimos la experiencia más extraña del viaje.

Nuri junto a Amy
 En el Hamman no había casi nadie, nos tomaron nota porque solo queríamos masajes y fuimos entrando de uno en uno. Nos dieron una toalla para cubrirnos y unas chanclas y debíamos quitarnos todo menos las bragas y los calzoncillos...cosa que Quim no debió entender y prefirió quitárselo todo, jeje, el tío debió flipar. El caso es que llegó el turno de Nuri y el mío, mi masajista se parecía a Papá Nöel, mayorcete y con barba blanca, el de Nuri era más joven pero los dos hicieron lo mismo, empezaron con un masaje normal y terminaron masajeando absolutamente todas las partes de nuestro cuerpo, excepto las cubiertas por las bragas...total nos quedamos alucinadas porque no sabíamos que el masaje era de ese modo así que a la salida nos lo dijimos todo con la mirada.

Quim en la playa
 A lo largo del día al pensarlo nuestra incredulidad iba en aumento, sobretodo por la contradicción de esta cultura. Al día siguiente obligaron a Nuri a cambiarse de sitio en el bus porque iba sentada junto a un hombre y sin embargo en el hamman te metían mano sin complejos...alucinante.

Entre risas nos fuimos a cenar a un restaurante que ya habíamos fichado y era curioso, la sopa la traían del local de al lado, el pollo lo hacían en una parrilla a la entrada y el té lo traían de otro lado...en fin era un restaurante sin cocina.

El famoso Hamman
Allí conocimos a los que serían nuestros compañeros de viaje de los días siguientes, Jordi y Mari, dos españoles que al oír nuestras risas entraron en el restaurante para saludarnos sabiendo que eramos de la misma tierra. Si es que se nota de donde somos! Así que de muy buen humor por el extraño día nos fuimos a dormir pensando en el viaje del día siguiente.

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