miércoles, 29 de diciembre de 2010

Turquía. Rumbo a Pamukkale.

Nos levantamos con la vista puesta en nuestro próximo destino, Pamukkale, teníamos muchas ganas ya que por la información que teníamos el sitio prometía, además yo solo tenía 2 semanas de vacaciones y pensaba que no me daría tiempo a verlo, pero al final me llevé una gran sorpresa ya que habíamos ido más deprisa de lo que pensábamos por el resto de los sitios.

Guía de Pamukkale.
 Hablamos con los del hostal de Antalya para ver si podíamos dejar parte del equipaje allí, ya que en un par de días volveríamos, nos dijeron que sí aunque el día que volvíamos tenían el hostal lleno así que no podríamos dormir allí, pensamos que eso ya lo resolveríamos a la vuelta y ya con el equipaje mucho más ligero fuimos a la parada del número 93 que es el bus que lleva a la Otogar, la central de autobuses. Después de una buena caminata lo encontramos y pudimos por fin poner rumbo a la Otogar donde pensábamos encontrarnos con otros dos compañeros de viaje, Jaume y Roger, pero al llegar ellos ya se habían ido a la zona de escalada así que les veríamos a la vuelta de Pamukale.

Esperando a nuestro bus, nos encontramos con Jordi y Mari, los españoles que nos habíamos encontrado el día anterior en el restaurante y que a partir de ese momento serían nuestros compis de viaje en la zona de Pamukale.

Nuri, Jordi, Mari y Quim subiendo por donde no se debe...
El bus estaba super bien, con pantallas de tv en cada asiento y muy cómodo, el problema llegó cuando en una parada subió un hombre turco y se sentó junto a Nuri, inmediatamente vino el azafato y de muy malos modos nos obligó a cambiarnos de sitio, poniéndonos a las mujeres juntas y a Quim con el señor turco, nosotros le pedimos explicaciones ya que no nos parecía normal pero lo único que conseguimos fue una cara de mala leche que no veas y golpes en la mesita del asiento para que comprendiéramos que ahí se hacía lo que él decía y punto. Total decidimos pasar del tema y continuar el viaje del mejor modo posible.

Botella calcificada.
Llegamos a Denizli y los cinco juntos nos subimos en un dolmus rumbo a Pamukale, que a estas alturas estábamos ya deseando llegar. En la Otogar nos habían hablado mucho de un hostal de allí así que fuimos a verlo y nos gustó bastante, lo malo es que no podemos deciros el nombre porque no lo hemos apuntado...

Como no teníamos mucho que hacer nos fuimos a dar una vuelta y llegamos a la zona de acceso de Pamukale, el sitio es chulísimo una montaña blanca en medio de la nada que parece que está nevada, pero no, es calcio. Al pisarlo es como si caminaras por piedra pómez...chulísimo. Como ya era tarde y no íbamos a pagar hasta el día siguiente, comenzamos a subir por la parte izquierda de la montaña, pensando que era realmente fácil colarse, en realidad no pensábamos hacerlo y tampoco hubiéramos podido hacerlo porque al rato apareció un segurata para invitarnos a bajar de allí...si es que no se puede ir con ropa naranja!jeje.

Elena en un paisaje mágico.
En vista del éxito nos fuimos a tomar algo y a cenar en el hostal donde estuvimos charlando hasta que era bastante tarde. Una tarde muy agradable en compañía de nuestros nuevos amigos.

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