martes, 4 de octubre de 2011

Último día en Londres, visita a Camden


Esta mañana hemos tenido la suerte de despertarnos con la recogida del camión de la basura, muy bonito. Después de hacer la bolsa hemos dejado una de las mochilas en el hostel para recogerla luego y hemos descubierto también que 5 libras que habíamos pagado eran de fianza por la llave de la habitación y nos las han devuelto, a veces estamos en otro mundo.
Zapatos en una tienda de Camden
Hemos desayunado en el Café Nero que tienen unos mufins que están riquísimos y de aquí nos hemos acercado a la estación Victoria, ya que los billetes para el Easy Bus si los coges a través de internet reservas el que te interesa y las horas que necesitábamos estaban cogidas. El tren estaba medio descartado por lo caro que es y nos decantamos por el National Express, lo malo es que el trayecto según ellos duraba 1h 40min, pero nos salió por unas 15 libras los dos.
Fachada de la tienda Scorpion
Ya con este tema solucionado nos dirigimos a uno de nuestros destinos favoritos, el mercado de Camden, tuvimos algún contratiempo en el metro por una línea que tenía incidencia y tuvimos que llegar desde otro lado.  Como siempre Camden no decepciona, es increíble, como era lunes no había mucha gente, por lo que podías pasear sin apretones y disfrutando de las tiendas, comimos en la zona del establo muy económico junto con tres de Vitoria muy agradables que se sentaron junto a nosotros.
Zona de los establos
Como ya se nos acababa el tiempo nos pasamos por el Hostel a por la mochila que nos faltaba y de aquí a Victoria Station, Elena quería lo que llamamos un fresisui, una especie de helado de chocolate que había visto, pero en la estación de buses solo había un Burger King y encima se les había estropeado, así que quedamos que sería en el aeropuerto. El autobús salió puntual, pero solo fue puntual en eso, recorrimos toda la puñetera ciudad de Londres a paso de tortuga, comiéndonos todos los semáforos y atascos, pronto nos dimos cuenta que hubiera sido mejor pagar más y haber ido en tren, que sólo tarda 30min., cuando ya llevábamos 1h y algo el conductor dijo que íbamos con 45 minutos de retraso, por lo que esperaba que llegásemos a Gatwick sobre las 18:30 y el embarque era a las 18:50, ya empezábamos a pensar que perdíamos el avión, yo sobre todo, Elena era más optimista. Antes de esto a mi me dio por sangrar por la nariz, yo no tenía pañuelos y Elena tampoco, así que lo único que me podía ofrecer era una compresa, ¿Por qué no?, ¿es para eso no?, así que me apliqué la compresa con alas en la nariz para contener la sangre, menos mal que no tenía solo tampones si no me hubiese roto la nariz.
Estatua en la entrada de una tienda
 Por fin empezábamos a ver la luz al final del túnel y ya divisábamos Gatwick, en cuanto paró el bus salimos por patas a la terminal como si estuviésemos en el concurso de Pekín Express, llegamos al control, en el cual ya nos imaginábamos íbamos a tener problemas y así fue, en la bolsa de las cámaras se tiraron la vida viendo lo que había, con tanto cable, ópticas y demás.  La otra como somos muy chulos no habíamos puesto el peligroso gel, champú y desodorante en una bolsa de plástico transparente para inutilizar su poder destructor, a todo esto metiéndole prisa al de seguridad porque nos veíamos en tierra, por fin acabó su meticuloso registro y volvimos a la carrera, cuando descubrimos nuestra puerta de embarque, seguimos corriendo, Elena atropelló a un hombre que luego descubrimos iba a nuestro avión al que él llegó caminando sin prisa, posiblemente estaba anunciado que salíamos con algo de retraso pero con el estrés que teníamos ni nos dimos cuenta, pero al final completamos la misión.
Canal en Camden
 Si cogéis National Express para ir al aeropuerto, tener en cuenta que atraviesa la ciudad, sólo coge la autopista para las últimas millas, puede acabar con la paciencia de cualquiera. 
Piernas en una tienda de Camden

lunes, 3 de octubre de 2011

Día intenso en Londres


Qué bien nos ha sentado el sueño. A las 23h más o menos ya no podíamos con nuestra alma y caímos en la cama doblados. Nuestros amigos Australianos ya estaban durmiendo desde hacía un rato así que con la excusa de no encender la luz para no despertarles les imitamos y hasta esta mañana a las 8,30h, no hay nada como descansar bien!

Elena descansando en Hyde Park
 Tras sendas duchas hemos dejado a las marmotas australianas navegando sin parar con sus portátiles y hemos comenzado el día desayunando en una cafetería cerca del hostel que se llama Café Nero y la verdad es que está muy bien con WIFI gratis incluida.

Mercado de Covent Garden
 Ya con la barriga llena, rumbo a Stratford, donde están construyendo la zona olímpica. La verdad es que teníamos la esperanza  de poder hacer bastantes fotos para el reportaje, pero como es lógico aun les queda bastante por terminar y no dejaban pasar a la gente, por lo que hemos hecho lo que se ha podido y hemos continuado la ruta.

Tower Bridge por la noche.
 Como entre unas cosas y otras ya era la hora de comer, hemos decidido comprar algo de comida en un super, aquí hay mucha costumbre de comprar comida preparada y hemos imitado a los Londinenses en un domingo cualquiera, es decir nos hemos tirado en el césped de Hyde Park y hemos disfrutado de la sombra mientras comíamos y veíamos como se torraban al sol como los lagartos y es que hoy de nuevo hace un calor que no veas…quién dijo que en Londres hacía frío y nunca salía el sol?

Villa Olímpica
 Teníamos muchas ganas de ver a los charlatanes en Speakers Corners, un rincón de Hyde Park en el que cualquiera puede subirse en un pedestal o escalera y empezar a charlar y dar un discurso mientras los que lo deseen escuchan o entran en la discusión. La verdad es que hoy no tengo mi día de interpretadora de mapas y digamos que hemos hecho el Treking de la W pero en Hyde Park, en lugar de Chile, pero bueno al final lo hemos conseguido y hemos llegado para alucinar con el ambiente. Había muchísima gente, sobretodo hablando de religión y es curioso ver como la gente participa, algunos con verdadera pasión, alucinante.
Para continuar la jornada, de nuevo el metro esta vez hasta Covent Garden, una zona con mucha vida donde se encuentra un mercado emblemático de Londres. Hemos llegado ya un poco deshidratados y tras varios intentos por sentarnos en una terracita y en vista de que todo estaba lleno, hemos terminado pillando bebidas de un puesto y nos hemos recuperado sentados escuchando la música que salía del interior del mercado. Como era bastante atrayente al final hemos acabado entrado y disfrutado primero de unos músicos que tocaban música clásica y luego de una pareja de cantantes de ópera que ponían la piel de gallina. Esta zona nos ha gustado mucho precisamente por el ambiente, en cada rincón te encuentras a alguien cantando o haciendo algún espectáculo callejero, muy muy chulo la verdad.

Hombre dando un discurso en Speakers Corner.
Ya estaba bajando el sol así que hemos puesto rumbo al Puente de Londres, o eso pensábamos nosotros, porque tras dar un paseo desde la estación de Bank ya que la más cercana está de obras, nos hemos dado cuenta de que efectivamente el puente de Londres es otro diferente al que queríamos ir, aquel típico que conocemos todos con las dos torres, que en realidad no se llama así aunque todos le llamemos de esta manera y está un poco más abajo. Por lo que ale, de nuevo pateando mientras hacíamos fotos del atardecer hemos llegado, y esta vez sí al Tower Bridge, donde hemos dejado que llegara la noche sobre el puente disfrutando de las vistas del río.

Tower Bridge al atardecer.
Quim tenía muchas ganas de tomar una pinta en un típico pub inglés, en la guía ya habíamos elegido uno bastante chulo pero menos mal que nos hemos dado cuenta antes de ir que los domingos cierra, así que al final hemos decidido poner rumbo al centro, Leicester Square, no sin antes estar como veinte minutos en el andén sin que pasara nuestro tren, por lo que hemos cambiado de ruta, cambiando también de andén y con la sospecha de que en  realidad estábamos esperando en el sitio equivocado.
Al final no hemos conseguido cenar en un pub inglés, ya que a las 21h cierran la cocina, pero tras una rápida cena no han podido evitar que estemos por fin en el pub, llamado Garrick Arms, tomando una merecida pinta y un Bloody Mary que por cierto está buenísimo!

domingo, 2 de octubre de 2011

Londres ¡Que calor!


Ya estamos en Londres, anoche apenas dormimos, nos fuimos a dormir tarde y de lo cansados que estábamos fue complicado,  así que esta mañana a las 5h ya estábamos en pie y en nada salimos hacia el aeropuerto.
El vuelo fue muy tranquilo, nunca habíamos volado con Easy Jet y no estuvo nada mal, pensábamos que sería tipo Ryanair. Una vez en Gatwick fuimos hasta la parada de los minibuses de Easy Jet, que se llaman tachan tachan Easy Bus, fácil ¿no?. Lo bueno vino después, transcurrida la hora desde el aeropuerto hasta Londres, el conductor tuvo un despiste y se le olvidó cobrarnos, los que ya nos conocéis sabréis que hicimos todo lo posible para mimetizarnos con el paisaje y pasar despercibidos, con lo que conseguimos ahorrarnos 24 libras que no es poco y eso que este es el servicio más barato desde el aeropuerto. Así que contentos nos dirigimos al underground y compramos un ticket para todo el día que nos costó  6,60 libras cada uno.
Mercado de Portobello
Pusimos rumbo al mercado  de Portobello, el cual está siempre muy animado y tiene muchísimos puestos interesantes y gran cantidad de oportunidades para hacer fotos, además de una gran variedad de sitios donde comer y barato, comimos una hamburguesa estupenda en el Banger Bros que regenta un japonés en el 225ª Portobello Road.
St. James's Park
 
Después de visitar el mercado hicimos una parada para tomar un café, por cierto, hace un calor increíble, el viernes vimos la previsión y estaban teniendo máximas de 28 grados, te sobran hasta los calzoncillos.
Después de la parada nos dirigimos al Hostel, ya que el checking solo te dejan a partir de las 14h, así que nos subimos de nuevo al metro y nos bajamos en Hammersmith, el sitio es tranquilo, se llama Albercom House Hostel en la 28 Bute Gardens, nos ha salido por las dos noches por 73,09 libras los dos y lo mejor está limpio, la última vez que estuvimos en Londres no tuvimos esa suerte con otro Hostel, compartimos  habitación con una pareja de Australianos que son bastante majos.
Guardia de las caballerias

De aquí pusimos rumbo al centro, la zona está muy bien comunicada y hay varias líneas de metro, por lo que sin hacer transbordo llegamos hasta Piccadilly Circus, como estábamos sedientos y cuesta encontrar sitios donde vendan cerveza, descubrimos un local en el número 9 de Lower Regent Street que se llama Café y Tapas y en el que curiosamente todos los camareros son españoles, pude degustar una típica San Miguel bien fresquita, jejeje.
Cabezas de maniquis en Portobello

Fuimos bajando hasta el río pasando por St. James’S Park donde vimos ardillas campando a sus anchas y atravesamos Horse Guards Parade en donde habían unos guardias de los que no se mueven aguantando el chaparrón turístico, pobres. Pasamos por Downing street, no pudimos ver al primer ministro, pasamos por la casa del parlamento aprovechando la luz del atardecer y cruzamos por el puente de Westminster a la otra orilla en el cual había un montón de trileros timando a los incautos.
Ardilla en St. James's Park

Seguimos haciendo fotos y volvimos más adelante a cruzar de orilla para buscar un sitio donde cenar a un precio razonable, al final acabamos en Mr Wu en el 28 de Wardour street, simplemente económico, buffete libre de 4,95 libras y bebida económica no esperéis comer bien, todo no se puede tener.
Agotados hicimos algunas fotos en Picadilly y nos volvimos al Hostel, mañana le daremos más caña al asunto, que hoy ha sido un día muy largo.
El Big Ben y la luna

martes, 9 de agosto de 2011

Turquía. De vuelta a Malatya y Fin del Viaje.

Tocaba madrugar para coger el dolmus que pasaba a las 8h de la mañana, mientras esperábamos nos tomábamos un té en la tetería que hay en frente del motel ucho. Cuando ha llegado hemos metido las mochilas en el portaequipajes del minibus que no ofrecía muchas garantías de cerrar muy bien y hemos subido, con las prisas, Nuri no vio un pequeño escalón que había nada mas pasar la cabina del conductor y en un alarde de equilibrio y suerte consiguió no aterrizar de boca en el pasillo del dolmus, con esto consiguió, si es que alguien estaba dormido, despertarlo del todo, ya que estaba lleno el bus y estalló todo el mundo a reír, después de sentarnos y transcurridos algunos kilómetros, aún se iba riendo de vez en cuando algún turco cuando giraba la cabeza o de reojo nos miraban.

¡Peligro! No dormir aquí. Motel Hassankeif.
Transcurridos unos 20min. hemos llegado a Batman a la estación de minibuses. Aquí nos hemos subido a una furgoneta, como por aquí casi nadie habla inglés no entendíamos muy bien si este era el minibus que nos llevaba a Malatya como nos había parecido entender, nos ha soltado el conductor algo en turco, que como es lógico no hemos entendido, finalmente nos hemos puesto en marcha, al poco se ha parado delante de un almacén y se han liado a cargar bolsas industriales llenas de pañales envasados individualmente, para acabar de completar este momento en el que parecía que nunca íbamos a salir de Batman, ¡hemos vuelto a la estación de minibuses de la que hemos salido!, para que subieran 2 personas más, nunca te dejan de sorprender.

Comiendo en el Tigris.
Al fin hemos puesto rumbo a Diyarbakir, en donde transcurridas 4h de viaje, hemos desembarcado la valiosa carga de pañales, de aquí seguimos ruta hasta Malatya, ya sólo somos 4 en la furgoneta, como pueden intentamos comunicarnos, pero es complicado, sólo hablan turco y con el mini diccionario de la Lonely plantet intentamos hablar con ellos sin mucho éxito, pero la intención es lo que cuenta. Sobre las 13h paramos a comer a unos 50kms de Malatya y de aquí nos dejan en la Otogar en donde Nuri compra su billete a Göreme y volvemos al centro de la ciudad para reunirnos con Kemel a ver si nos lleva a alguna pensión.

Oficina de turismo entre letrinas...
Nos llevan a una pensión que es barata, pero para nuestra mala suerte no hay sitio, de aquí empezamos a visitar varios moteles pero están todos llenos, todo esto siempre acompañados por el ayudante de kemal que se llama Ramazan, el cual nos dice que como estos son limpios son los que se llenan antes, lo que significa que tenemos que ir a los sucios a preguntar, así que nos quedamos en uno cerca del centro que debió vivir épocas mejores.
Después de una merecida ducha nos vamos a cenar a un restaurante al lado de la mezquita, la última juntos en Turquía, ya que mañana nos separamos.

Tumbas en Hassankeif
Al día siguiente nos despedimos y me fui andando hasta la salida del bus al aeropuerto, el cual pensaba que jamás llegaría, ya que se paraba continuamente a coger gente y veía que la hora de la salida de mi avión cada vez estaba más cerca, una vez en la pequeña terminal, nos hacinamos para pasar el control de acceso al aeropuerto dándonos empujones y otros cuantos más para conseguir la tarjeta de embarque, pero aquí todo va lento y aún tuvimos que esperar hasta que pudimos embarcar.

Limpia botas en Estambul.
El vuelo con Turkish Airlines fue muy bueno, me costó lo mismo que un viaje Barcelona-Madrid y me dieron un desayuno que no se veía ni cuando daban catering en nuestro país, ¡Hurra por Turkish!. Una vez en Estambul volví a alojarme en el Istanbul Hostel y me dediqué en los dos días que me quedaban hasta volver a casa a realizar las últimas compras, visitar sitios y perderme por las maravillosas calles que hay alrededor del Gran Bazar.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Turquía. Amanecer en el monte Nemrut.

Madrugón, madrugón, como ya nos dijeron a las 5:30 ya estábamos en pie, nos subieron hacia la cima de la montaña para ver el amanecer y como no, empezó a aparecer la multitud del día anterior, para hacer una foto de las estatuas sin que saliera nadie había que jugar con los ángulos, se habían traído hasta vino para brindar, menuda gente.

Monte Nemrut.
 Después del espectáculo solar y de los turistas, bajamos al hotel para desayunar ya que después teníamos que volver a Malatya, tramite que transcurrió sin ningún sobresalto atravesando los valles y montañas del día anterior. Una vez en la ciudad nos encontramos otra vez con Kemal con el que nos tomamos un té, para luego ir en busca de los billetes hacia Diyarbakir junto con nuestro amigo japonés en la Otogar, nos subimos en el bus de las 12h, el cual tardó unas deseperantes 4h y media en recorrer 260 kms y solo paró 20 minutos para comer, una vez llegados a Diyarbakir nos separamos de la compañía japonesa, esta ciudad no nos atraía nada, así que nos quedamos en la Otogar esperando otro bus que nos tenía que dirigir hacia Batman, no es una broma se llama así el pueblo. Mientras esperábamos Nuri se dio cuenta que se había dejado el libro que estaba leyendo y que le había dejado en el anterior transporte y que ya se había ido de la estación, justo cuando estábamos a punto de subir al autocar, apareció el anterior y consiguió recuperar el libro, menuda suerte.

"Maravilloso" hotel en Batman.
A medida que nos acercábamos a Batman mientras anochecía, veíamos los campos de cultivo como estaban haciendo quemas controladas por todas partes, parecía que estábamos en medio de un incendio.

En la Otogar nos dijeron que ya no había ningún transporte que nos pudiese llevar ese día a Hasankeyf, por lo que tuvimos que improvisar para dormir en este pueblo, el cual nuestra guía, la señora lolita planet no lo ponía nada fácil, ya que todo lo que tenía que decir sobre este lugar es nada, por lo que subimos a un dolmus y preguntamos si llegaba al centrum, pero cruzamos toda la ciudad hasta el final de la línea, como no nos avisó ni vimos claros indicios de cual era el centro, como allí nadie habla inglés intentamos hacerle entender que queríamos un hotel, albergue, cualquier chozo donde poder dormir, el pobre conductor se estaba estresando, porque no parecía entendernos y empezaba a sudar, Nuri y yo nos mirábamos pensando que acabaríamos durmiendo en la estación de buses, se paraba a preguntar no se que cada dos por tres a otros conductores de Dolmus y así volvimos a llegar de nuevo a la estación, en la cual otro hombre pareció entender nuestra necesidad y nuestro amable conductor nos dejó en una estación de taksis y allí un chico joven que hablaba inglés nos condujo a través de las calles hasta el único hotel. Tampoco era tan difícil.

Nuri fotografiando las ruínas Hasankeyf.
Eso si, como no teníamos donde elegir, nos clavaron, puede que se aprovechasen porque eramos guiris, así que por 70 liras turcas nos aceptaron en ese hotel venido a menos, ya que parecía que había vivida épocas mejores, pero la habitación olía a rancio de una manera desmesurada, incluso acepté que Nuri fumase para anular ese olor. Después cenamos en un restaurante que había al lado copiosamente por 10€ los 2, eso si aquí todo el mundo se te queda mirando como si fueses un bicho raro.

Por la mañana hemos bajado al desayuno denominado por el personal de hotel como big breakfast. Si la habitación era una mierda, el comedor no se podía quedar atrás. En lo de grande era por cantidad, no por variedad, solo había tomate, pepino, queso, mantequilla, miel y olivas, el pan te lo trae en la mano el camarero, lo del agua es otra historia, hay una garrafa como en las oficinas con un solo vaso que compartes con el resto de huéspedes, sin limpiar previamente. Cuando ya estábamos acabando el camarero aparece con huevos duros y sandía, de lo primero sospechamos, de la sandía como la cultivan ahí si que la probamos. Después del suculento desayuno nos ponemos en marcha, nos habían dicho que en una parada cercana pasaba un bus hacia Hasankeyf, pero pasado un buen rato nos dicen que la parada de buses está cerca y ahí nos dirigimos, una vez allí como siempre nos asaltan preguntando nuestro destino y en seguida nos dirigen hacia la compañía adecuada, sale a las 9h y nos salió por 34YTL por persona.

Calle y casas en Hasankeyf.
Después de dar unas cuantas vueltas por Batman salimos hacia nuestro destino y en media hora nos plantamos allí, nos dirigimos al único motel del pueblo y está cerrado, preguntamos en la tetería que hay en frente y nos dicen que si que está operativo, por lo que intuimos que ya aparecería el dueño, no tiene muy buena pinta pero es el único sitio donde se puede dormir. Después del té nos volvemos a acercar y esta vez con más suerte nos enseña el antro, hemos dormido en sitios sucios, hemos hecho vivac en muchos sitios, pero este se lleva el premio a la guarrería y encima es tiene el mismo precio que el de Estambul, menudo caradura.

Otro hotel "Maravilloso"
Tras flipar con el motel de psicosis, empezamos la visita por el pueblo, la gente es majísima, te saludan, no hay problema para hacer fotos a medida que vamos avanzando nos acercamos a las ruinas que es el motivo de nuestra visita y alucinamos, es espectacular hay casas por todas partes excavadas en las paredes y hay unos arqueólogos que están haciendo excavaciones y restaurando y podemos ver algunas casas reconstruidas, pero hay tantas que aún tienen mucho trabajo, después de varias horas, nos vamos a comer a unos chiringuitos que hay en la orilla del río Tigris, las terrazas están en el agua, comemos pescado a la brasa, con bebidas incluidas 25YTL, es sitio es increíble, para bajar la comida damos una vuelta por el pueblo, los niños nos saludan y los mayores nos dan la bienvenida, va pasando el tiempo mientras visitamos otras ruinas y hasta que llegue la hora de la cena, nos vamos al motelucho a jugar al UNO y cuando salimos a las 20h comprobamos que está todo cerrado, nos encontramos un italiano que vive en Barcelona y el cual se ha peleado con el dueño del motel por el precio y la mierda de habitación y nos dijo que iba a dormir en alguna de las terrazas de la orilla del río, cuando llegamos allí ya han cerrado todos, por lo que no podemos cenar ahí tampoco, dejamos a nuestro nuevo amigo y volvemos al pueblo desesperados por cenar, encontramos un restaurante vacío en el que nos aceptan, que alivio.

Nuri en una terracita en Hasankeyf.
Pedimos sopa y como en turco no conseguimos hacerle entender al camarero que queremos pollo Nuri se levanta, pliega los brazos bajo las axilas y se pone a cacarear, el camarero se nos queda mirando y empieza a partirse de risa junto con nosotros, mientras dice chicken, ¡la leche!, esa si la sabía.

Cenamos muy bien y hasta vino el camarero para despedirse mientras se reía diciendo chicken, que majo. Y de aquí al motelucho, el cual tiembla cada vez que pasa un camión por el puente que hay al lado, nos dormimos deseando que no se venga abajo sobre nuestras cabezas.

jueves, 10 de marzo de 2011

Turquía. Nos vamos de Geyikbayiri hacia Malatya y Monte Nemrut

Por la mañana, después de desayunar nos llevamos una desagradable sorpresa cuando íbamos a pagar, resulta que la dueña de la ecofarm, cuando le dio los precios de la estancia a Roger y Jaume, se lo estaba diciendo en dolares, cosa que no especificó y que como es lógico en toda Turquía nadie nos había dicho los precios en dolares, siempre en liras, cuando le decíamos que no era lógico y que si realmente los precios los da siempre en dólares lo debe dejar claro desde el principio, la lista no bajaba del burro y como era temprano no teníamos ganas de violencia, pero cabrea bastante cuando te timan, por lo que siempre aseguraros en que moneda os dan los precios cuando viajéis, aquí bajamos la guardia.

Ancianos en Malatya
Unos alemanes que también se hospedaban en la timofarm se ofrecieron a bajarnos al camping Josito, ya que ellos también iban a escalar, desde el camping se ven las zonas de escalada y tienen muy buena pinta y el ambiente no está mal. Después de tomar un café, nos despedimos de Jaume y Roger, ya que ellos se quedaban para seguir escalando, pero nosotros queríamos continuar el viaje.

Nos pusimos a hacer autostop y al tercer coche se pararon unos abueletes muy majos que iban cargados hasta arriba y nos hicieron un hueco en el interior, nos llevaron hasta Antalya y nos dejaron en la parada del bus 93 que nos conducía hasta la Otogar. Aquí compramos los billetes para Konya, que como no, se paraba cada dos por tres a recoger gente, ¡para que existe la estación de autobuses!.

Zapatero trabajando en Malatya
Durante el trayecto nos paró el ejercito y nos cogieron la documentación a todos los pasajeros para comprobarla. Una vez en Konya nos subimos al tranvía como nos aconsejaron Jordi y Mari para ir hasta la estación de tren, después de dar mil vueltas y preguntar a diferentes turcos, nos dimos cuenta en nuestro mini mapa que no aparecen todas las calles, nos estábamos volviendo locos y encima en la estación nos dijeron que no llegaba el tren hasta Malatya, de vuelta a la Otogar divisamos un dolmus, bueno Nuri, sin Elena somos 2 miopes en apuros, tuvimos la suerte de comprobar dos cosas, que iba hasta la Otogar y que era el dolmus mas lento de Turquía, nos adelantaba todo el mundo.

Compramos los billetes para Malatya, nos los querían vender más caros, pero como vieron que no colaba, se tuvieron que resignar y cobrarnos el precio normal, así que una vez en el bus, nos dispusimos a pasar la noche como pudimos.

Hotel en el Monte Nemrut
Por fin en Malatya, llegamos bastante cansados y una vez bajamos del bus no nos asaltó nadie ofreciéndonos, taxis, billetes para otro sitio, alojamiento, etc... se nota que ya no es tan turística esta zona.

Las calles son igual de caóticas, pero después de preguntar nos subimos al dolmus que nos dejaba en el centro, una vez allí, como teníamos hambre buscamos donde desayunar, para después acercarnos a información turística donde conocimos a Kemal, un hombre muy simpatico que nos mostró una reseña de él en la Lonely planet, nos ofreció un tour al monte Nemrut por 90YTL, desplazamiento, alojamiento, cena y desayuno, así después de comprobar que el alquiler de los coches es caro para dos personas, volvimos y aceptamos.

Vista desde el Monte Nemrut, con el hotel por ahí en medio.
Nos dijo que dejásemos las mochilas al lado de información en la terraza de un bar, ante nuestra desconfianza nos aseguró que no iba a pasar nada, que allí todo el mundo le conoce, confiamos en él y allí las dejamos, pesan un güevo. Como teníamos que hacer tiempo hasta las 12h que es cuando nos llevaban al monte Nemrut, nos acercamos a la parte vieja para hacer fotos, en el mercado hay una zona que se llama el mercado del albaricoque y estaba lleno de paradas con frutos secos, pasas y la especialidad, el albaricoque tal como anuncia el nombre del mercado. La gente es muy simpática y no pone ningún problema cuando ven la cámara.

Hacia las 12h ya estábamos otra vez en la plaza y junto con un japonés nos subieron a una furgoneta para ir a nuestro destino, atravesando montañas y montañas durante tres horitas. El hotel está en medio de la nada y nos dieron una habitación a cada uno, allí había también una familia griega.

Nuri y el japo viendo el atardecer en el Monte Nemrut
 Nos acercaron al famoso monte Nemrut que está al lado para ver la puesta de sol, el sitio es increíble y cuando ves las estatutas y que alrededor no hay nada aún parece más asombroso, al principio estábamos casi solos, pero al cabo de nada y cuando rodeamos la cima, nos dimos cuenta que hay una carretera asfaltada que llega casi hasta donde estábamos y empezaron a llegar turistas que venían todos juntos, por lo que el encanto se rompió y acabamos rodeados por unos 30 ó 40 turistas.

Cabeza de piedra en el Monte Nemrut
Después de disfrutar de la puesta de sol, volvimos al hotel y allí nos pusieron la cena a las 19:30, ya que nos iban a levantar a las 5:30 para ver la puesta de sol.