miércoles, 4 de mayo de 2011

Turquía. Amanecer en el monte Nemrut.

Madrugón, madrugón, como ya nos dijeron a las 5:30 ya estábamos en pie, nos subieron hacia la cima de la montaña para ver el amanecer y como no, empezó a aparecer la multitud del día anterior, para hacer una foto de las estatuas sin que saliera nadie había que jugar con los ángulos, se habían traído hasta vino para brindar, menuda gente.

Monte Nemrut.
 Después del espectáculo solar y de los turistas, bajamos al hotel para desayunar ya que después teníamos que volver a Malatya, tramite que transcurrió sin ningún sobresalto atravesando los valles y montañas del día anterior. Una vez en la ciudad nos encontramos otra vez con Kemal con el que nos tomamos un té, para luego ir en busca de los billetes hacia Diyarbakir junto con nuestro amigo japonés en la Otogar, nos subimos en el bus de las 12h, el cual tardó unas deseperantes 4h y media en recorrer 260 kms y solo paró 20 minutos para comer, una vez llegados a Diyarbakir nos separamos de la compañía japonesa, esta ciudad no nos atraía nada, así que nos quedamos en la Otogar esperando otro bus que nos tenía que dirigir hacia Batman, no es una broma se llama así el pueblo. Mientras esperábamos Nuri se dio cuenta que se había dejado el libro que estaba leyendo y que le había dejado en el anterior transporte y que ya se había ido de la estación, justo cuando estábamos a punto de subir al autocar, apareció el anterior y consiguió recuperar el libro, menuda suerte.

"Maravilloso" hotel en Batman.
A medida que nos acercábamos a Batman mientras anochecía, veíamos los campos de cultivo como estaban haciendo quemas controladas por todas partes, parecía que estábamos en medio de un incendio.

En la Otogar nos dijeron que ya no había ningún transporte que nos pudiese llevar ese día a Hasankeyf, por lo que tuvimos que improvisar para dormir en este pueblo, el cual nuestra guía, la señora lolita planet no lo ponía nada fácil, ya que todo lo que tenía que decir sobre este lugar es nada, por lo que subimos a un dolmus y preguntamos si llegaba al centrum, pero cruzamos toda la ciudad hasta el final de la línea, como no nos avisó ni vimos claros indicios de cual era el centro, como allí nadie habla inglés intentamos hacerle entender que queríamos un hotel, albergue, cualquier chozo donde poder dormir, el pobre conductor se estaba estresando, porque no parecía entendernos y empezaba a sudar, Nuri y yo nos mirábamos pensando que acabaríamos durmiendo en la estación de buses, se paraba a preguntar no se que cada dos por tres a otros conductores de Dolmus y así volvimos a llegar de nuevo a la estación, en la cual otro hombre pareció entender nuestra necesidad y nuestro amable conductor nos dejó en una estación de taksis y allí un chico joven que hablaba inglés nos condujo a través de las calles hasta el único hotel. Tampoco era tan difícil.

Nuri fotografiando las ruínas Hasankeyf.
Eso si, como no teníamos donde elegir, nos clavaron, puede que se aprovechasen porque eramos guiris, así que por 70 liras turcas nos aceptaron en ese hotel venido a menos, ya que parecía que había vivida épocas mejores, pero la habitación olía a rancio de una manera desmesurada, incluso acepté que Nuri fumase para anular ese olor. Después cenamos en un restaurante que había al lado copiosamente por 10€ los 2, eso si aquí todo el mundo se te queda mirando como si fueses un bicho raro.

Por la mañana hemos bajado al desayuno denominado por el personal de hotel como big breakfast. Si la habitación era una mierda, el comedor no se podía quedar atrás. En lo de grande era por cantidad, no por variedad, solo había tomate, pepino, queso, mantequilla, miel y olivas, el pan te lo trae en la mano el camarero, lo del agua es otra historia, hay una garrafa como en las oficinas con un solo vaso que compartes con el resto de huéspedes, sin limpiar previamente. Cuando ya estábamos acabando el camarero aparece con huevos duros y sandía, de lo primero sospechamos, de la sandía como la cultivan ahí si que la probamos. Después del suculento desayuno nos ponemos en marcha, nos habían dicho que en una parada cercana pasaba un bus hacia Hasankeyf, pero pasado un buen rato nos dicen que la parada de buses está cerca y ahí nos dirigimos, una vez allí como siempre nos asaltan preguntando nuestro destino y en seguida nos dirigen hacia la compañía adecuada, sale a las 9h y nos salió por 34YTL por persona.

Calle y casas en Hasankeyf.
Después de dar unas cuantas vueltas por Batman salimos hacia nuestro destino y en media hora nos plantamos allí, nos dirigimos al único motel del pueblo y está cerrado, preguntamos en la tetería que hay en frente y nos dicen que si que está operativo, por lo que intuimos que ya aparecería el dueño, no tiene muy buena pinta pero es el único sitio donde se puede dormir. Después del té nos volvemos a acercar y esta vez con más suerte nos enseña el antro, hemos dormido en sitios sucios, hemos hecho vivac en muchos sitios, pero este se lleva el premio a la guarrería y encima es tiene el mismo precio que el de Estambul, menudo caradura.

Otro hotel "Maravilloso"
Tras flipar con el motel de psicosis, empezamos la visita por el pueblo, la gente es majísima, te saludan, no hay problema para hacer fotos a medida que vamos avanzando nos acercamos a las ruinas que es el motivo de nuestra visita y alucinamos, es espectacular hay casas por todas partes excavadas en las paredes y hay unos arqueólogos que están haciendo excavaciones y restaurando y podemos ver algunas casas reconstruidas, pero hay tantas que aún tienen mucho trabajo, después de varias horas, nos vamos a comer a unos chiringuitos que hay en la orilla del río Tigris, las terrazas están en el agua, comemos pescado a la brasa, con bebidas incluidas 25YTL, es sitio es increíble, para bajar la comida damos una vuelta por el pueblo, los niños nos saludan y los mayores nos dan la bienvenida, va pasando el tiempo mientras visitamos otras ruinas y hasta que llegue la hora de la cena, nos vamos al motelucho a jugar al UNO y cuando salimos a las 20h comprobamos que está todo cerrado, nos encontramos un italiano que vive en Barcelona y el cual se ha peleado con el dueño del motel por el precio y la mierda de habitación y nos dijo que iba a dormir en alguna de las terrazas de la orilla del río, cuando llegamos allí ya han cerrado todos, por lo que no podemos cenar ahí tampoco, dejamos a nuestro nuevo amigo y volvemos al pueblo desesperados por cenar, encontramos un restaurante vacío en el que nos aceptan, que alivio.

Nuri en una terracita en Hasankeyf.
Pedimos sopa y como en turco no conseguimos hacerle entender al camarero que queremos pollo Nuri se levanta, pliega los brazos bajo las axilas y se pone a cacarear, el camarero se nos queda mirando y empieza a partirse de risa junto con nosotros, mientras dice chicken, ¡la leche!, esa si la sabía.

Cenamos muy bien y hasta vino el camarero para despedirse mientras se reía diciendo chicken, que majo. Y de aquí al motelucho, el cual tiembla cada vez que pasa un camión por el puente que hay al lado, nos dormimos deseando que no se venga abajo sobre nuestras cabezas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario