martes, 31 de enero de 2012

Visita a Menorca

Tras unos meses sin escribir ninguna entrada y sin viajar, teníamos muchas ganas de hacer alguna escapada y que mejor sitio que Menorca donde tenemos a nuestros amigos Albert y Lin. La visita se ha hecho esperar pero la verdad es que ha merecido la pena la espera.

El viernes por la noche cogimos el avión rumbo a Mao, donde nos esperaban nuestros amigos. Suerte que no compramos los billetes con Spanair, si lo hubiéramos hecho me temo que no hubiéramos podido viajar. Finalmente llegamos en hora y con una previsión de tiempo realmente mala, meses de buen tiempo con un invierno atípico del todo y va a llover justo el fin de semana que nos vamos de viaje, qué le vamos a hacer, hay que disfrutar igualmente que este tiempo también tiene su encanto.

Mujer en las calles de Ciutadella.
Un rato después llegamos a Ciutadella, ciudad preciosa donde viven Albert y Lin donde cenamos y tras una animada charla nos fuimos a descansar cogiendo fuerzas para el día siguiente.

Como era de esperar el tiempo no nos acompañó, los del tiempo acertaron ( y mira que es raro) y amaneció lloviendo. Eso sí, nosotros como si nada, con las ganas que teníamos de ver la isla lo de la lluvia era lo de menos, así que nos fuimos a visitar Ciutadella. Siempre hemos pensado que la mejor manera de conocer un lugar es siendo guiado por una persona del lugar, ya que te llevan no solo a los sitios típicos sino lugares que para ellos son cotidianos y que merecen mucho la pena.

Mercado de Ciutadella.
Nuestro recorrido nos llevó por el casco viejo, muy bonito y señorial donde disfrutamos de su arquitectura y las callejuelas. Pasamos por el mercado, a mi particularmente me vuelven loca, y no puedo parar de hacer fotos, además el mercado de Ciutadella es muy curioso ya que tiene un edificio acristalado donde están las pescaderías y fuera están las carnicerías. Finalizando el recorrido y para abrir boca, fuimos a una charcutería donde venden todo tipo de quesos tanto de la isla como de fuera, la mujer nos dio a probar varios quesos, así que practicamente hicimos la tapita antes de comer y tras caer en la tentación y llevarnos un par para casa nos fuimos a comer.

Elena frente al Faro de Cavalleria.
No había tiempo que perder, que Menorca tiene sitios alucinantes y ahora se va rápido el sol, así que después de comer y sin tiempo de siesta nos fuimos a hacer el primer recorrido por la isla. Primera parada, Cap de Cavalleria, uno de esos sitios para alucinar con un faro super bonito y la naturaleza formando acantilados a su alredededor. Además justo al lado hay una "minicueva", que te lleva por un tunel hasta salir justo a un acantilado donde disfrutar de la vista, eso sí, si vais no os olvidéis de la literna que aunque el tunel es cortito no hay nada de luz.

Faro de Cavalleria.
Con ganas de seguir descubriendo sitios e intentando no volarnos con el viento llegamos a la playa de Cavalleria, con la época a la que hemos ido estaba totalmente desierta y el temporal levantaba unas buenas olas, así que disfrutamos una vez más del paisaje y de la naturaleza en estado puro y continuamos por el norte de la isla hasta el pueblo de Fonells.

Playa de Cavalleria.
Fonells es un pueblo de casitas blancas aunque es muy chulo, en invierno y con el mal tiempo que hacía parecía un pueblo fantasma, solo nos cruzamos con dos chicas y el resto del tiempo recorrimos sus calles en el más absoluto silencio.


A estas alturas la noche ya había caído, así que habiendo disfrutado de lo visto y con la sensación de que nos quedaba mucho para el día siguiente, volvimos a Ciutadella a cenar.

Paisaje agreste junto al Faro de Cavalleria.
Cenamos en un restaurante nuevo que se llama Es Tastet, para mi opinión un poco pretencioso y deben mejorar bastante para llegar al nivel que desean, pero aun así disfrutamos con la charla. Para terminar el día nos fuimos a tomar unos mojitos, donde arreglamos el mundo con nuestras conversaciones y a dormir esperando la llegada del día siguiente y que el tiempo mejorara.