jueves, 27 de septiembre de 2012

Parque nacional de los lagos de Plitvice.


Después de recoger los trastos de y de pagar la cuenta del Camping Porton Biondi, donde sale por unos  143HRK unos  19,5€ por día, tienda coche y 2 personas. Nos ponemos en marcha hacia los lagos de Plitvice. Lo hacemos a través de la autopista, la cual tiene tramos de un solo carril en cada sentido, al cabo de unos cuantos kilómetros después de haber sobrepasado Rijeka, nos damos cuenta que no vamos en la dirección que creíamos, en lugar de ir hacia el sur, estamos yendo dirección Zagreb, esto es porque la autopista que va al sur aún no está acabada, pero no vimos las indicaciones para ir por la carretera de la costa. Como da una pequeña vuelta, decidimos atravesar por carreteras interiores y de esta manera ver pueblos y un poco de paisaje. 
Estación de tren
El tema cambia radicalmente, ya que es una zona rural y las casas son bastante bonitas, también empezamos a ver las secuelas de la reciente guerra y casa vez vemos mas casas con indicios de haber recibido impactos de balas y muchas casas abandonadas, nos imaginamos que no voluntariamente, incluso vemos una gran fábrica completamente destrozada.
Con esto no queremos decir que esté todo fatal, al contrario, se ven también muchas casas en absoluta normalidad, lo que ocurre es que después de ver la zona de Istria en la que no hemos visto rastro de la guerra, aquí ves que al no haber turismo no ha cambiado tanto. 
Entre árboles
Poco a poco empieza a cambiar el paisaje ganando en altura y en densidad de población los árboles, ya nos acercamos al parque nacional, de momento promete ser espectacular. Sin problemas llegamos al Camping Korana, en donde ya nos dicen que nos va a costar 183HRK por día, unos casi 25€, por aquí no hay muchas opciones, prácticamente todo son apartamentos, hay un montón sembrados por la carretera.
El camping está bastante bien, es muy grande, en la entrada nos dijeron donde no acampar, pero como estamos siempre en otro mundo y vemos un montón de gente acampada en esa zona, también nos ponemos nosotros, para mas tarde descubrir que el camping está en la quinta leche y tenemos un trekking cada vez que hay que ir, por lo menos no somos los únicos.
Raices
Al día siguiente por la mañana nos levantamos prontito, ya que a las 9h pasa un autocar por el camping a recoger a los turistas para llevarlos al parque de Plitvice, todo esto gratis, lo cual te convence rápidamente, ya que llevar el coche supone pagar 1€ la hora y teniendo en cuenta lo absurdo que es llevarlo, ya que está solo a 8kms del camping la entrada al parque, decidimos utilizar este medio. Vienen 2 autocares uno grande y otro pequeño, hay bastante gente por lo que empezamos a repartirnos y unos cuantos guiris junto a nosotros nos dicen que vayamos al grande que hay sitio, pero una vez que subimos nos damos cuenta que nos la han colado y hacemos el trayecto de pie, viendo como el autocar pequeño aún tiene plazas y acordándonos de toda la familia del conductor, pero bueno, el trayecto es corto.
El agua se abre camino
La entrada al parque cuesta 110HRK unos 15€, parece caro, pero en el precio está incluido una especie de tren turístico que te sube a la parte alta si no te apetece subir caminando y de ahí vas bajando y cruzar el lago Kozjak en barco para seguir la ruta. El lugar es alucinante, el camino transcurre entre árboles y pasando por encima de múltiples arroyos y pequeños lagos de aguas cristalinas, el agua está tan limpia que se ven cientos de peces y el fondo de los lagos a una profundidad aproximada de metro y medio aún hay visibilidad. El camino no es muy exigente y una vez que se llega a la parte más alta se puede bajar por otro camino diferente y ver mas cascadas y otras zonas que no se ven subiendo por el primer camino, se puede comprar un plano de la zona por 20HRK, pero como en la entrada ya viene uno pequeño no lo consideramos necesario. 
Vista de uno de los lagos
Una vez cruzado el lago Kozjak en barco, proseguimos y seguimos el camino hasta llegar a la gran cascada, es bastante impresionante, mientras estamos haciendo fotos, vemos a un chico como le pide matrimonio a su pareja, la cual acepta y se pone a llorar de la alegría… suponemos.
Después de esta última maravilla ascendemos hasta la entrada uno del parque para hacer tiempo hasta que llegue el autobús del camping.
Pasarela sobre uno de los lagos

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Día entretenido en Istria


Anoche como buenos guiris que estamos hechos nos fuimos a dormir bastante pronto, rozando lo vergonzoso pero así es, a las 22,30h ya no podíamos más.  Nos hacemos mayores…

El caso es que pensábamos que así madrugaríamos más, pero una noche con la irrupción de un gato y un puerco espín (o eso creí ver a esas horas) en el avancé de la tienda, hicieron que nuestro gran madrugón haya sido a las 9,30h…mal mal mal, para unos fotógrafos que buscan tener buena luz, pero bueno así somos.

Anfiteatro romano en Pula.
 Hoy el recorrido prometía, hemos elegido varios sitios en la provincia de Istria, empezando por Bale, de ahí a Pula y luego a la zona  del parque Kamenjak.
Bale es un pueblo medieval que nos ha gustado mucho. Un ratito en coche y apareces en un pueblo super tranquilo donde parecíamos ser los únicos turistas del pueblo, en temporada alta imaginamos que no será igual. El caso es que paseando hemos llegado a la iglesia del pueblo y bordeándola a una zona que conserva restos arqueológicos y por los que hemos pagado 10 HRK cada uno. Así por las calles empedradas y con un ambiente idílico hemos seguido el paseo un rato hasta que no quedaba mucho más que ver, además de gatos eso sí, que ¡aquí están por todas partes!

Curioso tiesto en Bale.
 De nuevo al coche y ruta hasta Pula. Quim tenía muchas ganas de ir porque tiene un anfiteatro romano que la verdad es que está muy bien conservado, 40 HRK cada entrada y oh sorpresa, estaban preparando lo que creemos que es el festival de cine de la localidad, por lo que había un montón de cosas por medio y obreros trabajando…que manía con no avisar de estas cosas, en Santa Sofía nos pasó lo mismo, aunque allí fue peor que la entrada sí que era una pasta! El caso es que yo quería currarme una panorámica circular (para ser la envidia de mis alumnos) desde el centro, pero así era imposible. De modo que nos hemos tenido que conformar con el resto, es realmente impresionante.

Restos arqueológicos en Bale.
 Hemos continuado nuestro paseo por la ciudad, el centro es bonito con calles empedradas pero la verdad es que exceptuando un par de cosas tampoco mata, así que hemos continuado la ruta planeada.
Nuestra siguiente parada ha sido el punto más meridional de Istria, un parque que se llama Kamenjak, la entrada en coche cuesta 25 HRK, aunque la verdad es que lo chulo tiene que ser recorrerlo en bici. Hay muchos caminos que te van llevando a diferentes calas, que en esta zona son rocas y más rocas para acceder al mar. Nosotros en un sumun de inteligencia nos hemos dejado los bañadores y lo que es peor las chanclas en el camping, y claro lo del bañador es lo de menos cuando tienes un montón de rocas puntiagudas preparadas para clavarse en los pies…así que nada, con las ganas que nos hemos quedado. Así con la decepción en mi cara, y con la esperanza de encontrar alguna cala donde meterme, hemos ido recorriendo la zona.

Quim en Kamenjak.
 Kamenjak es muy agreste, la vegetación es muy baja y lo que realmente es llamativa es su costa, con zonas de acantilados y rincones muy chulos…así que ya sabéis ¡no os olvidéis las cosas de baño!
Ya con el sol cayendo hemos puesto rumbo a Rovinj donde Quim quería hacer unas fotos de la puesta de sol. Al final no hemos llegado a tiempo, pero lo hemos resuelto con unas fotos muy chulas de larga exposición, no hay mal que por bien no venga. Así nos ha entrado el hambre y buscando, buscando hemos caído en una pizzería bastante solitaria, de hecho solo estábamos nosotros pero muy buena y con precio excelente, se llama Skoljka y está en N. Quarantotto 16, prácticamente al lado del puerto, en una entrada un pelín escondida tras otro restaurante. El dueño super amable nos ha contado que en  los años 70 estuvo en Barcelona y que la Zona Franca le dio miedo…no me extraña! Jaja.

Atardecer en Rovinj.
 Aún era pronto para la retirada, así que de nuevo una visita a nuestro bar de cabecera, Café Bruno, donde de nuevo nos hemos conectado ya que está incluido si consumes. Aquí hay que buscarse la vida así, ya que no incluyen la WIFI gratis en los alojamientos y en los ciber sale unos 4€/h, con suerte. Tiene narices que en Vietnam tuviéramos conexión en todas partes gratis y aquí no.

Pescador en Rovinj.
 Mañana ponemos rumbo a una de las zonas de las que tengo más ganas. El Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, así solo el nombre ya mola, pero es que por las fotos que he visto el sitio es una chulada…ya os iremos contando.

martes, 25 de septiembre de 2012

Rovinj


Ya estamos en Croacia, es la segunda vez que estamos en este país, la primera fue por error, ya que íbamos a unas salinas que hay en Eslovenia y nos pasamos el camino de entrada y fuimos a parar a la aduana croata, nos dejaron pasar para dar la vuelta y salir del país, creo que estuvimos unos 2 minutos, esta vez la estancia será más larga y haremos fotos, de la última visita no tenemos ninguna.
Leyendo al borde del adriático
Ronvinj es un pueblo pesquero, el cual se ha volcado al turismo, tanto que hemos leído que quieren que sea turismo de pasta y los precios los suben constantemente y la verdad es que en según que cosas sí que son un poco caros.
Quim tomando medidas
  Nosotros para ahorrar hemos aparcado en el parking de un supermercado, ya que las zonas que hay para aparcar cerca del casco antiguo son de pago y tenemos que ahorrar.
Clienta en el mercado
 El pueblo es muy bonito, tiene unas calles estrechas y para la época en la que estamos se ven bastantes turistas, la temperatura es agradable, visitamos el mercado que está a pie del puerto, es pequeño, pero a Elena ya le es suficiente para perderla haciendo fotos. Después nos adentramos por las calles estrechas y con bastantes tiendas en las que intentan colocar sus mercancías a los turistas, hay bastantes galerías en las que se venden sobre todo cuadros, algunos interesantes. Siguiendo las callejuelas llegamos hasta la iglesia, que está en la parte más alta de la península, antes era una isla este pueblo.

Parada de aceites
Desde aquí volvemos a descender por el lado contrario y seguimos haciendo fotos sin parar hasta llegar otra vez a pie de mar, descubrimos un local al que acudiremos más tarde, Café Bruno, en el cual hay internet a cambio de consumir algo, ya que en este país nadie regala la conexión. De aquí vamos al supermercado y compramos algunas cosas para después volver al camping a comer.
Patio interior
Una vez saciados volvemos al pueblo y seguimos visitando la parte vieja por una calle comercial bastante ancha que se llama Calle Carera pero por la que no dejan circular a los coches y vemos la parte del puerto en donde se encuentran los pesqueros, para acabar en el café y poder publicar la primera entrada del blog, hay un tipo que se ha apoderado del único enchufe y el portátil se queda frito justo después de subir la primera entrada, así que no nos queda otra que volver, antes hacemos una parada en el puerto para que Elena haga una foto del casco antiguo desde el puerto y le queda espectacular casi de noche.
Ya sin luz volvemos a nuestra casa de tela y mañana nos vamos de ruta por la península de Istria.
Callejeando por Rovinj

lunes, 24 de septiembre de 2012

Por fin de vacaciones. Hacia Croacia.


Lo intentamos pero al final salimos tarde, nunca lo conseguimos, madrugamos, pero al final salimos sobre las 11h, destino Croacia, pero antes haríamos una parada en Genova. 

Hacía mucho que no hacíamos un viaje en coche, si mal no recuerdo la última vez fue para ir a Eslovenia, por lo que esta vez el recorrido era similar. Como últimamente no es que nos sobre el tiempo, el tema de la ruta ha sido un desastre, por lo que no pudimos descargarnos a tiempo los mapas de Francia e Italia, por lo que viajamos a la antigua usanza, con el mapa.


A la altura de Figueres cargamos el depósito de gasolina, ya que aquí es más barata, no tenemos intención de llenar hasta poco antes de entrar en Italia, donde la gasolina es más cara. El viaje por tierras francesas transcurre por normalidad, como el presupuesto es un poco limitado este año, no le pisamos al coche y vamos muy tranquilos, paramos para comer en una área de servicio de la autopista y sacamos nuestra super tortilla de patatas y los elenitos que  hemos rescatado de nuestro viajes en coche, que son pastelitos hechos a mano de hojaldre, rellenos de sobrasada y queso, muy ricos. Mientras degustamos nuestros manjares, vemos como un alemán le pone un pañal a su perro, no es broma, para después subirlo al coche y pensábamos que lo habíamos visto todo.


Seguimos nuestro camino, cambiando cada 2 horas el privilegio de conducir, van pasando los kilómetros con sus horas y cuando ya estamos cerca de Mónaco, empezamos a buscar la gasolinera que nos librará de los precios italianos, pero vemos un cartel que anuncia una a 10kms, la cual nunca vemos, de hecho aún nos preguntamos donde narices está, ya que cruzamos la frontera y no nos cruzamos con ella, por lo que indignados y cabreados bajamos por la autopista hacia Génova. Si alguna vez quieren hacer un circuito de formula 1 alternativo a Mónaco, pueden aprovechar esta autopista, es increíble lo que corren algunos por aquí, ves unas luces al fondo por el retrovisor y cuando vuelves a mirar a los pocos segundos ya está rebasándote. Ya lo sabíamos y no ha cambiado nada.


Unos cuantos kilómetros antes de llegar a Génova, no me aguanto más y le tengo que pedir a Elena que pare en un puesto de socorro, ya que tengo el depósito lleno y hago la meada de la burra, incluso Elena cree que es broma, pero cuando pasan los coches e iluminan la fontana confirma que el tema sigue, menuda capacidad.
Por fin llegamos a la zona de Génova y nos dirigimos hacia el camping elegido, que con las indicaciones que tenemos encontramos sin problema. Como es lógico en esta época no hay mucha gente, el camping no está mal en la ciudad de Bogliasco, pegado a Génova, nos ha costado 21€ la noche, los 2 con la tienda y el coche, la noche es fresquita pero no hace frío.
Como estamos hechos polvo, cenamos y nos vamos a dormir.


Por la mañana, con las pilas cargadas y sabiendo el camino que nos queda, nos ponemos en marcha muy pronto, ya que antes de partir tenemos una parada en Génova, en el cementerio monumental de Staglieno, suena macabro, pero cuando lo descubrimos alucinamos, hay muchos panteones decorados con esculturas de artistas locales de la zona de la época.
Lo localizamos sin muchos problemas, nada más entrar un anciano se ofrece para hacernos de guía, pero con buenas palabras lo rechazamos, ya que nuestra intención es hacer fotos y el hombre puede aburrirse con nosotros, ya que nos tomamos nuestro tiempo y para no copiarnos, en estos casos nos solemos separar. Pero el hombre no se rinde y aparece con una guía un poco hecha polvo en español, pero como nos ha ganado con su simpatía y amabilidad se la compramos por 2€. A partir de aquí cada uno se va por su lado, incluso nosotros.
Las esculturas son alucinantes, algunas tienen un detalle increíble, incluso parece que vayan a moverse el cualquier momento. Esta moda de las esculturas sobre todo se concentra en los sepulcros antiguos. Muchos reflejan el dolor de perder al ser querido, algunos reflejan lo que fue esa persona en vida, médicos, militares o si fue una persona generosa,  entre foto y foto voy avanzando por el recinto y adentrándome en este laberinto, según la guía hay unas 2 millones de personas enterradas, hay zonas muy antiguas y otras que te encogen el corazón, como la de los bebés que las agrupan en el mismo sitio. Me cruzo con otro fotógrafo que me avisa para que tenga cuidado si me cruzo con los carabinieri, ya que voy con el trípode y no está permitido, se lo agradezco y extremo las precauciones, pero sigo a lo mío.
Después de un buen recorrido, vuelvo a bajar y me encuentro con Elena, que reconoce que se había perdido y que ha tenido un fenómeno extrasensorial cuando estaba sola y ha oído unos ruidos extraños, quien sabe que puede haber sido…


Con  la sensación de haber hecho buenas fotos y de haber visto un pedazo de historia muy personal, volvemos al coche para continuar con nuestro recorrido.
Intentamos apurar al máximo la gasolina y descubrimos que las gasolineras tienen dos precios, el que te sirves tú o el empleado de la gasolinera que son en este caso 4 céntimos más, lo cual te indigna más, ya que aquí la gasolina está a casi ¡¡2€!!, apuramos tanto que cuando llegamos a Croacia, el indicador de reserva ya está encendido desde hace rato, pero una vez en la autopista no hay ninguna gasolinera, solo áreas para tomar algo, pero sin gasolina. Empieza a ser preocupante, tanto que decidimos salir de la autopista para buscar un pueblo donde tengan el líquido que tanto necesitamos y le preguntamos a la trabajadora del peaje, la cual nos dice que a 10 kilómetros hay una, miramos la aguja y no lo tenemos muy claro. De hecho como estoy conduciendo yo, decido empezar a bajar poniendo punto muerto, suerte que es bajada, Elena está histérica y yo no digo nada que se pueda usar en mi contra, porque en parte es por mi culpa, para ahorrarnos 30 céntimos por litro, roñi roñosoooooo.


Después de lo que parece una eternidad avistamos un oasis de gasolina, si no fuera porque puede ser peligroso, me bañaba en ella, pero solo llenamos el depósito hasta los topes y por fin, con la tripa del coche llena acabamos el trayecto de hoy en Rovinj.