viernes, 12 de octubre de 2012

De vuelta a casa pasando por Venecia


Llegó la hora de dejar Croacia, siempre es el peor momento de las vacaciones,  cuando ves tan cerca el final. Pero bueno aun nos quedaba nuestra visita a Venecia y unos días para volver al trabajo.

Nos despedimos de Natalia, la dueña del hostel que ha resultado ser un encanto de tía y nos fuimos a desayunar al bar junto a la estación, que ya lo habíamos convertido en nuestro sitio de todas las mañanas. Yo dije que no me iba de Croacia sin probar un súper pastel de los que exhiben en todas las pastelerías y así fue, uno buenísimo de chocolate que fui guardando para degustarlo por el camino…¡muy recomendable!

El Gran Canal.
Como nos faltaban algunos recuerdos por comprar y en Zagreb la verdad es que eran horrorosos, decidimos parar en Opatija un pueblo de la costa que nos pillaba de camino y donde suponíamos que recuperarían el buen gusto, pero nos equivocamos de lleno. El pueblo en si no está mal, lo tienen enfocado al turismo de pasta con hoteles de lujo y en esta época del año había bastantes turistas mayores, pero eso no ha hecho que a alguno se le encendiera la bombilla y pusiera una tienda con cosas chulas. Así que buscando mucho y casi a la desesperada conseguimos encontrar lo que nos quedaba y ya rumbo hacia Eslovenia.

Elena entrando en La Fenice...estaban cerrando.
Por la carretera nos fuimos encontrando muchos puestos de setas, está claro que es época y hasta en la gasolinera se nos acercó un hombre ofreciéndonos. Nosotros no teníamos ni idea de a qué se refería y nuestra imaginación empezó a volar hasta que nos dimos cuenta de que estaba montando su puesto…así somos. En la frontera de Croacia con Eslovenia tuvimos un parón porque la carretera es de un solo carril y había muchos camiones, así que todos como bobos haciendo cola hasta que un iluminado Esloveno decidió que ya había esperado suficiente y metiéndose en sentido contrario adelantó a todos los camiones, al ver que era lo mejor todos los demás lo hicimos para descubrir que el paso para los turismos estaba libre…anda que lo indican o dicen algo…
 
Así entramos en Eslovenia donde nos tocó un camión hasta los topes de troncos delate, cabría pensar que nos tocó ir lentos pero no, resulta que en los ratos libres debía ser conductor de rallyes y no veas cómo le metía al camión, yo casi no podía ni pillarlo, alucinante ver como se le movía todo el remolque en las curvas, miedito total, yo ya me veía esquivando troncos.

Así poco a poco llegamos a Venecia. Siempre que hacemos un viaje en el que tengamos que pasar cerca de Venecia hacemos una parada, es imposible resistirse. Creo que es mi cuarta visita y la tercera de  Quim y pasa lo mismo que con los zapatos, nunca son suficientes. Así que felices como perdices conseguimos llegar al camping, esta vez elegimos uno nuevo para nosotros, el camping Venezia ya que el Alba D’Oro lo tienen cerrado que es donde fuimos la última vez. Es más caro, 30€ al día los dos, pero la verdad es que está genial y muy cerca de Venecia.

Hombre construyendo una góndola.
Como habíamos llegado más o menos temprano, descubrimos que  el camping tiene una piscina cubierta súper chula con jacuzzi, así que como dos señores allí que nos fuimos, 4€ cada uno que bien merecieron la pena, ¡un poco de descanso del de verdad!, creo que a esto se refiere la gente cuando habla de descanso, relax y vacaciones, jeje.

Al día siguiente tocaba madrugar, un día solo en Venecia no da para mucho y la intención era hincharnos a hacer fotos para el banco de imagen, pero no siempre los planes salen bien y sí madrugamos y llegamos pronto a Venecia, pero estaba muy nublado y al ratito se puso a llover. Aun así había que aprovechar el día y comenzamos el recorrido por esta bonita ciudad. Fuimos recorriendo callejuelas, a veces perdiéndonos y otras pasando por el mismo sitio varias veces, hasta llegar a la Piazza de San Marco donde descubrimos que la Basílica sigue de obras, debe ser algo ya tradicional para ellos ya que siempre que vamos está así.

Quim con su sombrero nuevo.
Más callejuelas entrando en algunas Iglesias y con un paseo muy agradable ya que como es octubre no había tanta gente como otras veces. Hasta llegar a nuestro lugar obligado, la Iglesia de San Barnaba, sí como lo leéis una iglesia y no es que nos hayamos vuelto muy devotos de repente, es que nuestro frikismo nos lleva siempre hasta aquí ya que en la peli de Indiana Jones y la Última Cruzada es la que hace de biblioteca donde “Una X marca el lugar”… aunque el interior de la Iglesia nada tiene que ver con una biblioteca y ahora alberga el museo de Leonardo Da Vinci.

Atardecer en Venecia.
Tras una parada para tomar algo muy cerca de allí, continuamos nuestro paseo hasta el Squero di San Trovaso que es la única dársena que queda en Venecia donde arreglan las góndolas. Así poco a poco se fue poniendo el sol y como Quim estaba harto de mojarse decidió comprarse un sombrero al estilo “elegante” y justo en ese momento dejó de llover. Si lo se le digo que se lo compre antes.  El caso es que ya con mejor luz aprovechamos lo que nos quedaba de día para hacer algunas fotos más y ya reventados fuimos volviendo hacia la Piazza de Roma donde el 5 nos esperaba para llevarnos de vuelta al camping.

Las góndolas de Venecia.
Ahora mismo ya vamos por la carretera odiosa de los túneles a punto de cruzar a Francia, parece que nuestro viaje llega de verdad a su final, aunque nos quedan unas cuantas horas y kilómetros de paliza, lo mejor ya está hecho…y Quim dice que mañana quiere ir a coger setas… ¡Es incansable!

martes, 9 de octubre de 2012

De visita por Cigoc y Krapje

Hoy es el último día en Zagreb, mañana nos mudamos, así que nos vamos a la zona del sur de Zagreb cerca de la frontera con Bosnia y Herzegovina, un amigo nuestro nos recomendó ir por aquí porque se avistan cigüeñas, aunque en esta época es poco probable, ya que han migrado hacia África, pero según la guía quedan algunas que se quedan porque las alimentan los lugareños y total, ¿para que hacer tantos kilómetros si te lo dan hecho?

Salimos de Zagreb y parece que no pero es bastante grande y por carreteras cada vez mas hechas polvo conseguimos llegar hasta el pueblo de Cigoc, las casas son muy bonitas, están hechas de madera según la guía del siglo XIX típicas de Croacia. Vamos hasta el punto de información el cual indica que está de 9h a 18h pero está cerrado, fuera hay paneles que explican la zona en Croata e Inglés y mas ó menos te haces una idea, según pone en la guía hay que pagar una entrada, no entendemos para que ya que nos adentramos en la zona y si hay que pagar por eso es un timo.
Setas naciendo del tronco de un árbol.
 El camino es de unos 4 kilómetros y es circular, los nidos de las cigüeñas están sobre las casas del pueblo y no hay ni una, posiblemente se hayan ido de compras a Zagreb las pocas que quedan o les daban tan poca comida la gente del pueblo que han preferido pegarse la paliza hasta África, una vez que estás en el aire que más da. El camino nos lleva hasta un cercado que hay que atravesar y en el que hay una plataforma para observar las aves, las cigüeñas siguen sin aparecer, pero en su lugar conseguimos avistar vacas aún no han migrado por lo que las podemos observar en su medio natural, algunas están pastando, otras tumbadas o comentando el día entre ellas.

Quim en su atalaya.
Decidimos guardar silencio y mientras las observamos vamos preparando el equipo y aprovechamos para comer, todo esto sin hacer mucho ruido. Al mimetizarnos con la naturaleza las vacas se relajan e incluso dos de ellas se acercan hasta el abrevadero que tenemos a unos 10m, es una sensación increible tener unas vacas al alcance de la mano, por cierto se me olvidaba que también habían tres ovejas.

Mirada desafiante.
Con este buen sabor de boca, os recuerdo que habíamos comido algo, seguimos nuestro camino y salimos del cercado llegamos a una zona con una pequeña elevación que se prolonga durante unos cuantos kilómetros ya que el río Saba se desborda y queda retenido gracias a esta elevación y es aquí donde se alimentan las cigüeñas, que seguimos sin ver. Conseguimos avistar cuervos y una especie de águilas que por lo que he visto por ahí es el águila moteada, los cuales vemos ascender a gran altura aprovechando las corrientes térmicas, pero como no somos unos expertos en fotografiar aves, no conseguimos tener una cerca, ¡ah! de las cigüeñas nada.

Currando en día de fiesta.
Seguimos el camino y llegamos a unos campos de cultivo de maiz, en donde coincidimos con unos campesinos que están recogiendo con sus tractores la cosecha y después de saludarles les hacemos algunas fotos para seguir hacia el pueblo, paramos en la entrada en un camping pequeño con restaurante muy bonito, con unos precios muy asequibles y para los que les guste el tema de pasarse horas esperando fotografiar un ave puede servir como campo base, nos tomamos un refresco y de vuelta al coche, ¡un momento! ¡una cigüeña! Elena se acerca sigilosamente y consigo hacerle una foto con la única cigüeña que queda en la zona, es de cartón piedra, pero es una cigüeña.

Elena ha vuelto a nacer.
Seguimos hasta el pueblo de Krapje, por aquí hay muchas casas con este tipo de construcción de madera y en este pueblo se suceden una tras otra, solo hay una calle y están a los lados de ella, algunas abandonadas pero son muy bonitas, lo único interesante en esta zona es esto. Ya que estamos al lado intentamos acercarnos a los que fue el campo de concentración de Jasenovac, pero la carretera desde Krapje está cortada y por la otra que vamos no está muy bien indicado y cuando llegamos hasta el pueblo de Sunja hay un indicador que nos dice que hay que ir por otra carretera hacia atrás y se nos quitan las ganas, ya que siendo la hora que es puede que el museo esté cerrado, que es lo único que queda de este fatídico lugar y un homenaje a las victimas que asesinaron allí, por lo que decidimos volver a Zagreb.

Casas de madera en Krapje.
Cuando llegamos al Hostel nos encontramos con la dueña y quedamos en pagarle hoy, después de una conversación agradable con nuestro pobre inglés, nos recomienda un lugar para cenar al lado de la estación de tranvías muy barato llamado Mitnica en la calle M.Rojca, 28. Barato y bueno pero cuesta entenderse con ellos, porque a pesar de que tienen la carta también en inglés lo hablan igual o peor que nosotros, al pollo lo llaman kitchen y cuando le pido un expresso nos traen la cuenta, pero son muy amables y la verdad es que hemos cenado muy bien. Hoy hace frío en Zagreb de camino al Hostel tomamos algo calentito en el café que hay en la estación de tranvías y para casa que mañana volvemos a la carretera.

lunes, 8 de octubre de 2012

De ruta por Zagreb


Sí, sí, nos tenemos que levantar pronto porque si no, no nos cunde nada…Esa fue la frase de anoche antes de ir a dormir, las intenciones eran buenas pero al final entre unas cosas y otras cuesta madrugar en vacaciones. Por lo que hasta pasadas las 9,30h, no hemos arrancado del hostel.
La primera sorpresa en la parada del tranvía, esperando y esperando y el nuestro no llegaba hasta que un chico nos ha informado que los tranvías hoy no llegaban al centro…me ha dicho la razón, pero aunque ha parecido que sí, ¡no le he entendido nada! Total, que hemos pillado el primero y nos hemos bajado lo más cerca posible de nuestro destino.
Catedral de Zagreb
Nada más apearnos nos hemos enterado de la razón del corte de líneas, la maratón de Zagreb se corría hoy, pasaba justo por el centro y la Calle Ilica, que se puede decir que es como la Diagonal de Barcelona o la Castellana de Madrid, larguísima aunque no tan ancha. Así que cámara en mano les hemos hecho algunas fotos y animado, ya que algunos llevaban unas camisetas de Adidas personalizadas con su nombre, y yo ni corta ni perezosa les gritaba su nombre al pasar y ellos emocionados y contentos, eso sí fliparían al ver que la que les animaba era una guiri pirada. Todo por subir el ánimo que a esas alturas ya iban matados.
En la Plaza Britanski, nos hemos encontrado un mercado de antigüedades que nos comentó la de información turística. Nos ha gustado bastante, muchos objetos antiguos como corresponde, mezclados con algún que otro puesto de pintores o artesanos.
Productos de Croacia con pimientos
Hemos continuado nuestro recorrido a la par de la maratón, pero sin sudar tanto eso sí, hasta llegar al centro de la movida, la Plaza Bana Jelacica, allí además de estar la meta también ponen los domingos parte del mercado. En esta zona sobretodo hay miel, con panales y abejas incluidos y es literal, mermeladas, etc. Según hemos ido subiendo hacia la parte alta de la ciudad, el mercado se ha extendido siendo ahora de frutas y verduras, aquí como es costumbre nos hemos vuelto locos con las fotos hasta terminar con la zona del mercado de las flores. La gente la verdad es que muy simpática, lástima que no hablaban inglés, ni nosotros croata, y entendernos resultaba bastante complicado, pero al final por gestos todo se entiende.
El día ha abierto por lo que hemos aprovechado para ir a la catedral y hacer las fotos con buena luz, en el interior hay una pared con un escrito realizado en alfabeto glagolítico, una lengua antigua ya perdida que utilizaban aquí y de la que se conservan algunos escritos. Como no había mucha luz, al final he usado el trípode y la verdad es que ningún inconveniente, aquí nunca se sabe algunas veces te prohíben hasta hacer fotos, aunque sea sin flash, y otras veces te permiten de todo hasta el uso de los trípodes. Así que yo encantada he podido disfrutar del bonito interior y hacer fotos con toda la comodidad del mundo.
Si quieres miel, cógela...
Siguiendo la Lonely Planet, en la plaza donde se encuentra la Catedral hay una puerta de piedra con una pintura muy antigua de la virgen, etc…nos hemos vuelto locos porque ahí no encontrábamos nada, ante mi cara de no saber hacía donde tirar, se ha acercado una mujer con la que he tenido un momento surrealista, yo hablando en inglés, ella en croata y no se cómo pero con la ayuda de una tercera al final me han conseguido decir donde estaba lo que buscábamos. El sitio no tiene nada que ver con el que dice la guía en la descripción de la plaza, aunque luego en el mapa sí viene correctamente.
¿Qué llave era?
Descubierto el misterio hemos ido hacía allí y hemos flipado con el tema, es un túnel que hace curva y allí junto a la puerta de piedra y la virgen (que está protegidísima por rejas) hay un montón de losas en las paredes donde la gente da las gracias por lo que sea y han montado un altar. La verdad es que llama la atención verlo, sobre todo por lo diferente y por lo raro que resulta.
Subiendo hacia la iglesia de San Marcos, esa tan famosa que tiene los escudos de la ciudad dibujados con las tejas en el tejado, hemos ido en busca de algunos regalos para los amigos y familia…pero ¡oh sorpresa!, con la cantidad de cosas chulas que hemos encontrado en el resto del país, aquí es todo de lo más hortera…la ciudad es chula, pero desde luego no tienen ningún gusto para los souvenirs. Así que nada, tendremos que buscarnos la vida en otro sitio porque me niego a llevar esto a nadie.
Tocaba parada para comer, Quim ya le había echado el ojo a un restaurante junto al mercado que se llama Leonardo. Los precios están super bien, aquí te da la sensación de que en el resto de los sitios se aprovechan del tema turístico, porque en Zagreb es todo bastante más barato. El caso es que aunque han tardado bastante en traernos los platos, nos hemos puesto como el Kiko…llevábamos días sin comer tan bien.
La puerta de piedra
Tras hacer el recorrido pertinente por la zona del parlamento, hemos bajado hacia el otro lado de la ciudad donde se encuentra el Teatro Nacional. Un edificio muy bonito rodeado por zonas ajardinadas. Nosotros a estas alturas ya íbamos reventados así que hemos hecho tiempo porque queríamos subir a la Torre de Lotrscak, desde donde hay una vista panorámica de 360º de la ciudad. Como no, hemos subido en el funicular que debe ser el más corto del mundo…o sino casi, y aquí nos hemos dado cuenta de que hemos hecho el primo comprando la Zagreb Card. Se supone que vale para todos los transportes y entrar en muchos sitios con descuento, pero al final ha resultado que la torre no está incluída y no nos ha dado tiempo a ir a los museos ya que es domingo y solo abren por las mañanas, así que desastre total. En la Torre el de información me ha entendido cuando le comentaba a Quim el tema y nos ha dicho en un perfecto castellano que sirve para los hoteles, restaurantes etc… osea, ¡a nosotros de nada!
Las vistas desde la Torre merecen la pena, solo os aconsejo que os llevéis algo de manga larga en esta época, cosa que Quim no ha hecho y como yo he insistido en quedarnos hasta que encendieran las luces de la ciudad, el probre se ha “cagado” de frío. Pero la espera ha merecido la pena, o por lo menos de momento esperemos que no haya pillado nada, jeje.
¿Venderé hoy algo?
Como no podía ser de otro modo, de nuevo nos pilla un Barça – Madrid fuera de España. Así que como ya habíamos visto un posible bar donde verlo cerca del hostel, allí que hemos ido, eso sí empapándonos por el camino que no veas lo que ha caído en un ratito. El resultado del partido ya lo sabéis, solo diré que me ha sorprendido gratamente comprobar que los Croatas son seguidores del Madrid y creo que Quim era prácticamente el único que se alegraba con los goles del Barça. Por cierto, qué raro se me hace ver cómo fuman aquí en los bares, de momento no lo han prohibido y es una sensación super extraña oler tanto a tabaco en un bar.

domingo, 7 de octubre de 2012

Destino Zagreb


Bueno, toca recoger y nos ponemos rumbo hacia el norte, vamos por la carretera de la costa, la única opción hasta que acaben la autopista, el viaje transcurre con normalidad, en Bosnia y Herzegovina aprovechamos para llenar el depósito del coche, ya que aquí la gasolina es más barata y hay que ahorrar que sale mas a cuenta echarle cerveza.
¡Playa, playa, playa!
Sobre las 14h mas ó menos vemos una playa y nos metemos en el pueblo de Zaostrog, sobre estas fechas está prácticamente desierta y en el pueblo no vemos a nadie hasta llegar a la playa donde encontramos algún turista alemán, esta podría decirse que es nuestra despedida de la playa, como Elena tenía muchas ganas aprovechamos, aparcamos cerca de unas casas y vemos una señora que no nos quita ojo, hasta el punto de ser molesto, como no tiene suficiente, desciende de su casa y pasa por nuestro lado sin dejar de mirarnos, no sabemos sus intenciones, satisfecha con lo observado o eso creemos vuelve a su atalaya y sigue observándonos, a esto se une su marido con el cual hace turnos, inmediatamente los llamamos bichos observadores, mientras nos preparamos unos bocatas al tiempo que aparece una pareja joven que se une a las tareas de vigilancia y se van turnando, nosotros pasamos y acabado el banquete nos vamos a la playa a bañarnos en las cristalinas aguas del Adriático, por lo menos aquí no llegan las miradas de los bichos observadores.
Veliki Tabor
Una vez conseguido el objetivo reemprendemos la marcha y al cabo de unos cuantos kilómetros enlazamos con la autopista, pero como vamos tan a nuestra bola, calculamos que llegaremos a Zagreb tarde y con la suerte que tenemos seguro que tenemos algún problema con el alojamiento, así que como nos pilla de paso hacemos escala otra vez en Starigrad, en el camping Plantaza, donde llegamos justo al atardecer, decidimos cenar en el restaurante del camping, las raciones son generosas y el precio no está nada mal.
Quim haciendo su turno de guardia
Por la mañana salimos esta vez con la idea de llegar a Zagreb, en una estación de servicio con wifi gratis aprovechamos para ver el tema del camping, donde no encontramos el precio por ninguna parte y empezamos a mirar la opción Hostel, vemos uno que se llama Mali Mrak, cerca del centro por 65HRK por persona en habitación compartida y decidimos probar suerte, llegamos más o menos bien hasta el Hostel, aquí nos encontramos con que la persona que lo lleva no está y un chico nos dice que tardará unos 20min, que al final se convierten en unas 2 horas de ir y venir y ver que no llega, cuando estamos a punto de ir a la opción B, aparece la mujer, la espera se compensa con la simpatía de ella, como no hemos hecho reserva y dice que lo tiene lleno, nos acomoda en una habitación en donde tiene ropa tendida y nos hace sitio para que podamos dormir, nos arregla el precio, ya que no suele utilizar esta habitación para meter gente y mañana ya hablaremos.
Manifestación de setas
Así que después de tanta movida nos acercamos al centro, desde aquí es muy fácil ya que el tranvía está muy cerca y cogiendo la línea 6 u 11 en 7 paradas te plantas en el centro de Zagreb.  Está muy bien y hay bastante movimiento, hay muchas terrazas y llenas de gente así que hacemos una primera incursión y vemos la catedral que es impresionante, justo están haciendo la misa y hay feligreses haciendo cola para confesarse, así que desistimos de hacerlo nosotros “por la espera”, seguimos callejeando y llegamos a la conclusión de que Zagreb nos gusta. Así que después de este primer contacto decidimos volver al Hostel a descansar.
Al día siguiente nos vamos a desayunar a la estación de los tranvías, donde hay pastelerías y terrazas para desayunar, aquí hacen muy buenos pasteles y baratos. 
Interior del castillo de Trakoscan
La intención de hoy es salir de Zagreb y visitar los castillos del norte, así que hacía allí salimos, lo hacemos por carreteras secundarias para ver mejor la zona, por aquí hay mucho cultivo y los bosques son más frondosos, es más rural que las zonas que hemos visto hasta ahora y bastante bonito. Después de pasar por unas cuantas carreteras conseguimos llegar hasta el castillo de Veliki Tabor, un castillo precioso que han reconstruido de hecho aún siguen, cuesta 10HRK casi 1,5€, hay una pequeña exposición de diversas cosas que se encontraron en la zona; vasijas, cubiertos, muebles y algún que otro aparato de tortura, que no apetece probar ya que el botiquín está en el hostel.
Castillo de Trakoscan
Después nos dirigimos hacia el castillo de Trakoscan, las carreteras parecen montañas rusas subes y bajas continuamente, a veces no ves la carretera que sigue cuando estás subiendo, los campos de cultivo están aprovechando cualquier ladera y algunos tienen que tener unas buenas piernas para trabajar sus tierras debido a la inclinación del terreno, hacemos una parada en el bosque para comer, es muy húmedo y prácticamente sin apenas movernos del coche no hacemos más que ver multitud de especies diferentes de setas, como no las conocemos las probamos aleatoriamente, bueno ni las tocamos pero sí hacemos fotos,  en un bosque así seguro que debe de haber comestibles, de hecho hemos visto unas que venden bastante grandes que no había visto nunca y que suelen estar en los mercados.
Tranvía en la plaza Josipa Jelacica
Con el estómago lleno seguimos ruta, se nos está haciendo tarde y creemos que no estamos yendo por la carretera correcta pero al final conseguimos llegar. Para ir a este castillo hay que subir una pendiente de unos 5 ó 10 minutos, llegamos a la puerta a las 17:30h y cierran a las 18h la entrada son 30HRK, pero por media hora nos metemos. Si el anterior castillo era una pasada  este le da mil vueltas, es increíble conservan infinidad de muebles, cuadros, utensilios de uso diario, incluso la cocina que es espectacular por desgracia lo tenemos que ver todo más deprisa de lo que nos gustaría, pero nos llega a gustar mucho lo que vemos. Una vez fuera bajamos al lago que hay justo a los pies de la pequeña montaña en donde se encuentra la fortaleza para hacer alguna foto aprovechando el reflejo, Elena quiere hacer unas fotos cuando enciendan la luz pero no llega nunca ese momento y cuando desmontamos el trípode y la cámara y estamos volviendo la encienden, por lo que damos la vuelta corriendo para hacer las fotos, pero las han encendido tan tarde que el resultado no es el esperado así que nos volvemos a Zagreb, en la ciudad nos comemos un megatrozo de pizza y vamos a tomar algo a las terrazas como los Zagrebianos. En esta ciudad hay mucho ambiente en las calles los sábados por la noche, así que ¡había que aprovechar!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Dubrovnik. Es la perla del Adriático.


¿Dónde está la perla? ¿Dónde está la perla? Pues aquí en el Adriático y se llama Dubrovnik, eso sí lo saben los miles de cruceros que paran y hacen que te sientas rodeado por caminantes, estilo The Walking Dead, a dos por hora rodeándote cuando menos te lo esperas.

Pero bueno antes de contaros lo que nos ha parecido esta ciudad, nos queda narrar el día de ayer. Por la noche nos cayó la tormenta del siglo, bueno igual un poco exagerada pero es que es verdad que no paró en toda la noche, tronaba y retumbábamos un poco en el suelo…vale, ahora sí que exagero. El caso es que parecía que paraba y justo cuando nos íbamos a levantar empezó de nuevo, ¿y qué podíamos hacer? Pues nada, quedarnos vegetando un rato hasta que pasara. 

Desprendimientos en el camino.
Con el tema de la lluvia nos tocó salir más tarde, suerte que paró de llover y hasta salió un poco el sol, así pudimos secar más o menos bien las cosas y por fin ponernos en marcha. Íbamos muy ilusionados decididos a coger esta vez la autopista, ya que son bastantes kms hasta Dubrovnik y las carreteras son muy malas, así lo hicimos pero oh! Nuestro gozo en un poco cuando descubrimos que después de unos cuantos kilómetros la super autopista se acababa, siguen con las obras y aun quedaban más de 100km para nuestro destino, así que nada, camino de cabras hasta enlazar con la carretera de la costa y mucha paciencia. Por esta zona también debió llover de lo lindo, porque había desprendimientos en la carretera y los autobuses de delante no pasaban ni de broma. Además pasamos a Bosnia un ratito, y es que para ir a Dubrovnik, tienes que atravesar la frontera de Bosnia y recorrer unos kms pasando un pueblo…no vi demasiada diferencia, jejeje.

Vista desde la playa cerca del camping de Dubrovnik.
La llegada a nuestro camping también fue un poco aventura, íbamos al que teníamos preparado desde hace tiempo, Quim había visto en internet su web y todo, camping Kupari en el pueblo de Mlini. Conseguimos llegar pero ya de entrada no había nadie en recepción por lo que decidimos entrar e ir al restaurante para que nos indicaran, pero allí aun peor, se veía más que abandonado, y el camping la verdad es que también, había algunas caravanas pero parecían más bien ocupas, así que decidimos ir a otro. Tras una pequeña búsqueda por la zona decidimos hacer caso a la Lonely y nos fuimos al camping Solitudo, está a 5km de Dubrovnik y la verdad es que está muy bien, y con ¡WIFI gratis! Pero eso creemos que es solo por estar fuera de temporada. Llegar a este camping también es un poco odisea, si venís desde Dubrovnic tenéis que coger el desvío justo antes del puente y seguir las indicaciones, estas desaparecen en muchos momentos pero si lo hemos conseguido nosotros cualquiera puede…. El precio no es muy económico, 230 HRK al día, pero mira merece la pena.


Elena rodeada de "caminantes" en Dubrovnik.
Con el lío al final picamos algo a las 18h, buena hora para comer-merendar-cenar y tras una lavadora por pura necesidad fuimos a dar un paseo por la zona. Cerca hay una playa que está muy bien, pero como no nos desviamos del camino y terminamos en una especie de complejo turístico con galería y restaurantes a todo trapo…Eso sí, luego decidimos volver a por las cámaras y bajar a la playa para hacer algunas fotos de la luna casi llena que había anoche.

Esta mañana prontito nos hemos puesto en marcha, nos han acompañado en el desayuno dos cachorrillos de gato de por aquí con los que he hecho buenas migas, ya tienen hasta nombre…Quim flipa, pero se llaman Tigretón y Casper, sí lo sé muy original.

Tras una pequeña odisea para ir al bus, ya que nos dijeron que los tickets se compraban en el super y este está cerrado. Unos alemanes nos han dicho que también se puede comprar en el propio autobús, así que allí nos hemos encaminado los 4 y en poco rato estábamos en el centro de Dubrovnik. Por cierto, billete de ida 15 HRK cada uno solo ida….era solo el principio de lo que nos esperaba en la ciudad.

Dubrovnik desde Fort St. Lawrence
Al llegar ya te das cuenta de lo alucinante que es la ciudad. Con razón le llaman la perla del Adriático es super chula. Suelos empedrados de mármol, una muralla que lo rodea todo y casas de piedra y monumentos por todas partes. Es pequeño pero no te cansas de recorrer sus calles, eso sí como decía al principio, es ruta obligada para los cruceros que van por el Adriático, por lo que te encuentras grupos de turistas en masa por todas partes, menos mal que estamos en octubre, no quiero pensar lo que debe ser en temporada alta.
Tras un primer recorrido perdiéndonos por las callejuelas hemos visto que los precios de la guía Lonely Planet ya no valen de mucho, y eso que es del año pasado. En algunos casos han subido más del doble o ahora cobran por lo que antes no lo hacían como recorrer la muralla.

Vista desde la muralla.
Hemos entrado en el museo de la guerra, que cuesta 30HRK, no hace falta fijarse mucho para ver que casi todos los tejados son nuevos y muchas casas y la muralla están reconstruidas, por lo que a mí me apetecía ver fotos de cómo fue aquí la guerra y así valorar aun más lo que veíamos, pero la verdad es que no hay fotos apenas de la ciudad, eso sí se nos han puesto los pelos de punta al ver las miles de historias que contaban las imágenes.

Tras una comida más o menos rápida, trozo de pizza, patatas, etc. Quim no podía aguantar más y quería subir a la muralla, al comprar los tickets hemos visto que incluían la visita al Fort St. Lawrence que está fuera de las murallas, así que allí hemos ido y las vistas de la ciudad eran geniales.

Ya sí, no podía retrasarlo más…que conste que solo lo quería hacer para que la luz fuera lo mejor posible y hemos subido a la muralla. La entrada cuesta 70 HRK, así pasan de no cobrar nada a esto… están aprendiendo rápido. Si tenéis que elegir un sitio para entrar, yo desde luego no me perdería el paseo por la muralla. Nosotros nos hemos explayado muchísimo…con paradas incluidas para hacer fotos o esperar a que bajara el sol, pero la verdad es que la vista desde ahí es irreemplazable ya que ves la ciudad desde un ángulo muy diferente y te permite verla en detalle.

El suelo de marmol...
De nuevo más paseos por la ciudad hasta que ha anochecido y por fin hemos acabado haciendo las fotos nocturnas, eso sí buscándonos la vida porque los trípodes grandes nos los hemos dejado en el coche…así somos de listos.

La vuelta bien, rodada y nada más llegar a la parada ha aparecido el bus, nos hemos bajado donde debíamos y claro, no podía ser tan fácil. En lugar de volver por donde habíamos venido, Quim que según él tiene vista fotográfica como el de la peli de Bourne, se ha empeñado en que había una bajada mejor con una carretera directa al camping, venga a insistir y claro yo como lerda “venga vamos a hacerle caso”…el resultado, una vuelta del copón con la que ha quedado más que demostrada la poca vista fotográfica de Quim.