miércoles, 3 de octubre de 2012

De Plitvice a Zadar


Hace un par de días que no escribimos y aunque no es nada, tenemos que hacer memoria para no dejar nada importante por el camino.
Tras dejar el super camping de Plitvice, decidimos emprender rumbo a Starigrad, donde montaríamos de nuevo nuestro campo de operaciones para ver la zona, Zadar, la Isla de Pag, etc. De nuevo carreteras secundarias para disfrutar del paisaje, aunque esta vez nos acompañó la niebla durante bastante tiempo, la verdad es que me gusta bastante esa sensación de estar perdido en medio de la nada, pero luego sales de la niebla y todo vuelve a la normalidad.

Elena con la Isla de Pag al fondo.
 El paisaje poco a poco fue cambiando, y pasamos de ver bosques super tupidos en los que parece que no entra la luz, a una zona donde apenas hay árboles altos y todo se vuelve cada vez más rocoso. De nuevo pasamos por muchas zonas en las que aun se ven los destrozos de la guerra, muchas casas abandonadas y otras que están habitadas y aunque bien reconstruidas parece que han dejado los agujeros en la fachada para no olvidar lo que allí pasó, no se, es una teoría no tengo ni idea si de verdad lo han dejado así por eso o porque les faltan medios para arreglarlo. Lo que sí es cierto es que se te encoge el estómago al pensar en lo que aquello debió ser. ¡Qué absurdas son las guerras!
Seguíamos por la carretera y de repente a lo lejos vemos un policía que comienza a hacernos señas para que paráramos, la verdad es que era fácil porque por allí no pasan casi coches, el caso es que paramos como buenos ciudadanos y el poli al ver la matrícula, puso cara de poker y nos indicó que continuáramos, jejeje. No hay como ser guiri en estas situaciones.
Así tras hartarnos de curvas por la carretera de la costa llegamos por fin al camping Plantaza en Starigrad, en esta zona hay un montón pero Quim había elegido este porque le pareció la mejor opción calidad precio, 120 HRK por día, bastante bien y encima da al mar por lo que sales de la tienda y metes los pies en el agua si quieres. En esta zona además está el Parque Natural de Paklenica un sitio genial para caminar y escalar, los amantes de la escalada tienen aquí todos los grados, desde escalada deportiva a vía larga. Nosotros no nos habíamos traído el material así que ahí nada de nada.

Un islote con una iglesia de camino a Pag en Posedarje
Por la tarde decidimos tener un rato de relax y bañarnos en nuestra calita, el agua estaba congelada así que aunque entramos muy brabucones enseguida nos encogimos, eso sí más chulos que un ocho nos bañamos durante 5 minutos! Tiempo más que suficiente para que yo pusiera la mano en un erizo de mar, con las consecuencias correspondientes. Tranquilos no me han tenido que amputar, solo me clavé un pincho y con la pericia necesaria lo sacamos con las pinzas y como nueva.
Aquí a las 21h todo el mundo ya está durmiendo, es lo que tiene que tus vecinos sean alemanes y austriacos, así que “allí donde fueres haz lo que vieres” y aunque no nos vamos a dormir a la misma hora, tampoco os penséis que aguantamos hasta la 1h, jeje.

Vista desde el puente a la Isla de Pag
 Al día siguiente el recorrido era la Isla de Pag y luego Zadar. Yo me levanté con mis múltiples picaduras en las piernas, este año me han breado los mosquitos, todo lo que no me picaron en Vietnam lo han hecho aquí y si a eso le unimos algún tipo de reacción que ha hecho que mi frente parezca una paella, parezco un grano con patas, así que en cuanto pudimos buscamos una farmacia donde una pomada va aliviando el tema, ¡si es que soy la pupas!
La Isla de Pag es bastante extraña, no hay árboles, el paisaje es bastante desértico y la verdad es que tiene su punto, si no hubiéramos tenido la mala suerte de que la luz está siendo muy mala hubiéramos hecho mil fotos, aun así hemos hecho bastantes no os creáis. Al llegar al pueblo lo primero que hicimos es comprar su típico queso, a eso no me podía resistir. Aquí tienen un queso muy especial ya que las ovejas pastan en campos salados, por lo que su leche tiene un gusto muy diferente, el queso ha resultado estar buenísimo así que si venís no dejéis de comprar. Otra cosa muy típica de Pag son las mujeres tejiendo ganchillo, como llegamos al medio día solo encontramos a una, pero nos consta que suele haber bastantes. El centro del pueblo es muy pequeño y se ve rápido, es bastante agradable y está muy cuidado, además por fin probamos los helados Croatas, que tienen fama de ser buenísimos y es cierto, eso sí ponen muchísimo…empacho total.
Continuamos nuestro camino hacia Zadar, donde dejamos el coche aparcado al otro lado del puente que lleva a la zona antigua, allí es un barrio normal y no se paga por aparcar, en el resto si queréis dejar el coche cerca hay zona azul que se paga hasta las 22h. No se escapa nadie.

Niños en Pag
Zadar es bastante chulo, empedrado con mármol blanco como viene siendo típico en los cascos antiguos que hemos visitado, y tiene bastantes rincones y callejuelas por donde es muy agradable pasear, además se mezclan los restos romanos con los monumentos e iglesias, perfectos para que hagan fotos a las muchas novias que se debieron casar ese día, porque madre mía las veíamos por todas partes. Nos encontramos a un español que nos saludo al oírnos hablar, el primero que vemos por aquí y continuamos nuestro paseo hacia la escultura más aclamada de la ciudad, el Órgano del Mar. Son unos escalones junto al mar, que están perforados y cuando las olas golpean empujan el aire hacia arriba y suena música. La verdad es que nos encantó y estuvimos allí sentados disfrutando del atardecer y del sonido que es bastante relajante. Al lado justo hay otra escultura del mismo artista que se llama El Saludo al Sol, y son una serie de placas solares colocadas formando un círculo, puedes caminar por encima y por la noche se encienden, es curioso pero nada que ver con el Órgano.

Quim sobre "El Saludo al Sol"
Decidimos emprender la vuelta y nos encontramos a un hombre muy simpático en el puerto que nos empezó a dar consejos de lo que no nos debemos perder en Croacia, hasta nos dijo que bajáramos a Montenegro, si nos sobraran los días yo encantada pero me temo que no es tan fácil. Y de nuevo odisea con las gasolineras, no sé qué pasa en este país que cuando necesitas una gasolinera no hay, mucho cuidado con eso, están pero no en las carreteras sino dentro de los pueblos, así que en vista de nuestro apuro tuvimos que volver de nuevo a Zadar y echar en la que ya teníamos controlada.

Disfrutando el paisaje sobre "El Órgano del Mar"
Una vuelta en plan “pilla esa carretera que es la que conocemos” y regalo de 12 km para llegar a nuestro alojamiento, así somos pero bueno ¡por lo menos estamos consiguiendo llegar a los sitios!
Hoy nos hemos levantado con la cabeza puesta en Split, así que con una coordinación perfecta, o eso dice Quim, hemos recogido todos los trastos y hemos emprendido viaje. Como ya entra en el capítulo de Split ya le toca a Quim contaros todo eso en el siguiente post.

No hay comentarios:

Publicar un comentario