martes, 9 de octubre de 2012

De visita por Cigoc y Krapje

Hoy es el último día en Zagreb, mañana nos mudamos, así que nos vamos a la zona del sur de Zagreb cerca de la frontera con Bosnia y Herzegovina, un amigo nuestro nos recomendó ir por aquí porque se avistan cigüeñas, aunque en esta época es poco probable, ya que han migrado hacia África, pero según la guía quedan algunas que se quedan porque las alimentan los lugareños y total, ¿para que hacer tantos kilómetros si te lo dan hecho?

Salimos de Zagreb y parece que no pero es bastante grande y por carreteras cada vez mas hechas polvo conseguimos llegar hasta el pueblo de Cigoc, las casas son muy bonitas, están hechas de madera según la guía del siglo XIX típicas de Croacia. Vamos hasta el punto de información el cual indica que está de 9h a 18h pero está cerrado, fuera hay paneles que explican la zona en Croata e Inglés y mas ó menos te haces una idea, según pone en la guía hay que pagar una entrada, no entendemos para que ya que nos adentramos en la zona y si hay que pagar por eso es un timo.
Setas naciendo del tronco de un árbol.
 El camino es de unos 4 kilómetros y es circular, los nidos de las cigüeñas están sobre las casas del pueblo y no hay ni una, posiblemente se hayan ido de compras a Zagreb las pocas que quedan o les daban tan poca comida la gente del pueblo que han preferido pegarse la paliza hasta África, una vez que estás en el aire que más da. El camino nos lleva hasta un cercado que hay que atravesar y en el que hay una plataforma para observar las aves, las cigüeñas siguen sin aparecer, pero en su lugar conseguimos avistar vacas aún no han migrado por lo que las podemos observar en su medio natural, algunas están pastando, otras tumbadas o comentando el día entre ellas.

Quim en su atalaya.
Decidimos guardar silencio y mientras las observamos vamos preparando el equipo y aprovechamos para comer, todo esto sin hacer mucho ruido. Al mimetizarnos con la naturaleza las vacas se relajan e incluso dos de ellas se acercan hasta el abrevadero que tenemos a unos 10m, es una sensación increible tener unas vacas al alcance de la mano, por cierto se me olvidaba que también habían tres ovejas.

Mirada desafiante.
Con este buen sabor de boca, os recuerdo que habíamos comido algo, seguimos nuestro camino y salimos del cercado llegamos a una zona con una pequeña elevación que se prolonga durante unos cuantos kilómetros ya que el río Saba se desborda y queda retenido gracias a esta elevación y es aquí donde se alimentan las cigüeñas, que seguimos sin ver. Conseguimos avistar cuervos y una especie de águilas que por lo que he visto por ahí es el águila moteada, los cuales vemos ascender a gran altura aprovechando las corrientes térmicas, pero como no somos unos expertos en fotografiar aves, no conseguimos tener una cerca, ¡ah! de las cigüeñas nada.

Currando en día de fiesta.
Seguimos el camino y llegamos a unos campos de cultivo de maiz, en donde coincidimos con unos campesinos que están recogiendo con sus tractores la cosecha y después de saludarles les hacemos algunas fotos para seguir hacia el pueblo, paramos en la entrada en un camping pequeño con restaurante muy bonito, con unos precios muy asequibles y para los que les guste el tema de pasarse horas esperando fotografiar un ave puede servir como campo base, nos tomamos un refresco y de vuelta al coche, ¡un momento! ¡una cigüeña! Elena se acerca sigilosamente y consigo hacerle una foto con la única cigüeña que queda en la zona, es de cartón piedra, pero es una cigüeña.

Elena ha vuelto a nacer.
Seguimos hasta el pueblo de Krapje, por aquí hay muchas casas con este tipo de construcción de madera y en este pueblo se suceden una tras otra, solo hay una calle y están a los lados de ella, algunas abandonadas pero son muy bonitas, lo único interesante en esta zona es esto. Ya que estamos al lado intentamos acercarnos a los que fue el campo de concentración de Jasenovac, pero la carretera desde Krapje está cortada y por la otra que vamos no está muy bien indicado y cuando llegamos hasta el pueblo de Sunja hay un indicador que nos dice que hay que ir por otra carretera hacia atrás y se nos quitan las ganas, ya que siendo la hora que es puede que el museo esté cerrado, que es lo único que queda de este fatídico lugar y un homenaje a las victimas que asesinaron allí, por lo que decidimos volver a Zagreb.

Casas de madera en Krapje.
Cuando llegamos al Hostel nos encontramos con la dueña y quedamos en pagarle hoy, después de una conversación agradable con nuestro pobre inglés, nos recomienda un lugar para cenar al lado de la estación de tranvías muy barato llamado Mitnica en la calle M.Rojca, 28. Barato y bueno pero cuesta entenderse con ellos, porque a pesar de que tienen la carta también en inglés lo hablan igual o peor que nosotros, al pollo lo llaman kitchen y cuando le pido un expresso nos traen la cuenta, pero son muy amables y la verdad es que hemos cenado muy bien. Hoy hace frío en Zagreb de camino al Hostel tomamos algo calentito en el café que hay en la estación de tranvías y para casa que mañana volvemos a la carretera.

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