viernes, 12 de octubre de 2012

De vuelta a casa pasando por Venecia


Llegó la hora de dejar Croacia, siempre es el peor momento de las vacaciones,  cuando ves tan cerca el final. Pero bueno aun nos quedaba nuestra visita a Venecia y unos días para volver al trabajo.

Nos despedimos de Natalia, la dueña del hostel que ha resultado ser un encanto de tía y nos fuimos a desayunar al bar junto a la estación, que ya lo habíamos convertido en nuestro sitio de todas las mañanas. Yo dije que no me iba de Croacia sin probar un súper pastel de los que exhiben en todas las pastelerías y así fue, uno buenísimo de chocolate que fui guardando para degustarlo por el camino…¡muy recomendable!

El Gran Canal.
Como nos faltaban algunos recuerdos por comprar y en Zagreb la verdad es que eran horrorosos, decidimos parar en Opatija un pueblo de la costa que nos pillaba de camino y donde suponíamos que recuperarían el buen gusto, pero nos equivocamos de lleno. El pueblo en si no está mal, lo tienen enfocado al turismo de pasta con hoteles de lujo y en esta época del año había bastantes turistas mayores, pero eso no ha hecho que a alguno se le encendiera la bombilla y pusiera una tienda con cosas chulas. Así que buscando mucho y casi a la desesperada conseguimos encontrar lo que nos quedaba y ya rumbo hacia Eslovenia.

Elena entrando en La Fenice...estaban cerrando.
Por la carretera nos fuimos encontrando muchos puestos de setas, está claro que es época y hasta en la gasolinera se nos acercó un hombre ofreciéndonos. Nosotros no teníamos ni idea de a qué se refería y nuestra imaginación empezó a volar hasta que nos dimos cuenta de que estaba montando su puesto…así somos. En la frontera de Croacia con Eslovenia tuvimos un parón porque la carretera es de un solo carril y había muchos camiones, así que todos como bobos haciendo cola hasta que un iluminado Esloveno decidió que ya había esperado suficiente y metiéndose en sentido contrario adelantó a todos los camiones, al ver que era lo mejor todos los demás lo hicimos para descubrir que el paso para los turismos estaba libre…anda que lo indican o dicen algo…
 
Así entramos en Eslovenia donde nos tocó un camión hasta los topes de troncos delate, cabría pensar que nos tocó ir lentos pero no, resulta que en los ratos libres debía ser conductor de rallyes y no veas cómo le metía al camión, yo casi no podía ni pillarlo, alucinante ver como se le movía todo el remolque en las curvas, miedito total, yo ya me veía esquivando troncos.

Así poco a poco llegamos a Venecia. Siempre que hacemos un viaje en el que tengamos que pasar cerca de Venecia hacemos una parada, es imposible resistirse. Creo que es mi cuarta visita y la tercera de  Quim y pasa lo mismo que con los zapatos, nunca son suficientes. Así que felices como perdices conseguimos llegar al camping, esta vez elegimos uno nuevo para nosotros, el camping Venezia ya que el Alba D’Oro lo tienen cerrado que es donde fuimos la última vez. Es más caro, 30€ al día los dos, pero la verdad es que está genial y muy cerca de Venecia.

Hombre construyendo una góndola.
Como habíamos llegado más o menos temprano, descubrimos que  el camping tiene una piscina cubierta súper chula con jacuzzi, así que como dos señores allí que nos fuimos, 4€ cada uno que bien merecieron la pena, ¡un poco de descanso del de verdad!, creo que a esto se refiere la gente cuando habla de descanso, relax y vacaciones, jeje.

Al día siguiente tocaba madrugar, un día solo en Venecia no da para mucho y la intención era hincharnos a hacer fotos para el banco de imagen, pero no siempre los planes salen bien y sí madrugamos y llegamos pronto a Venecia, pero estaba muy nublado y al ratito se puso a llover. Aun así había que aprovechar el día y comenzamos el recorrido por esta bonita ciudad. Fuimos recorriendo callejuelas, a veces perdiéndonos y otras pasando por el mismo sitio varias veces, hasta llegar a la Piazza de San Marco donde descubrimos que la Basílica sigue de obras, debe ser algo ya tradicional para ellos ya que siempre que vamos está así.

Quim con su sombrero nuevo.
Más callejuelas entrando en algunas Iglesias y con un paseo muy agradable ya que como es octubre no había tanta gente como otras veces. Hasta llegar a nuestro lugar obligado, la Iglesia de San Barnaba, sí como lo leéis una iglesia y no es que nos hayamos vuelto muy devotos de repente, es que nuestro frikismo nos lleva siempre hasta aquí ya que en la peli de Indiana Jones y la Última Cruzada es la que hace de biblioteca donde “Una X marca el lugar”… aunque el interior de la Iglesia nada tiene que ver con una biblioteca y ahora alberga el museo de Leonardo Da Vinci.

Atardecer en Venecia.
Tras una parada para tomar algo muy cerca de allí, continuamos nuestro paseo hasta el Squero di San Trovaso que es la única dársena que queda en Venecia donde arreglan las góndolas. Así poco a poco se fue poniendo el sol y como Quim estaba harto de mojarse decidió comprarse un sombrero al estilo “elegante” y justo en ese momento dejó de llover. Si lo se le digo que se lo compre antes.  El caso es que ya con mejor luz aprovechamos lo que nos quedaba de día para hacer algunas fotos más y ya reventados fuimos volviendo hacia la Piazza de Roma donde el 5 nos esperaba para llevarnos de vuelta al camping.

Las góndolas de Venecia.
Ahora mismo ya vamos por la carretera odiosa de los túneles a punto de cruzar a Francia, parece que nuestro viaje llega de verdad a su final, aunque nos quedan unas cuantas horas y kilómetros de paliza, lo mejor ya está hecho…y Quim dice que mañana quiere ir a coger setas… ¡Es incansable!

1 comentario:

  1. Muy buena entrada,nunca estuve en Venecia pero gracias a este tipo de entradas siempre te haces una pequeña idea del lugar y como ya e mencionado en alguna entrada sobre este tipo: para la gente que esta pensando en viajar y busca sitios nuevos a los que ir es muy buena idea :)

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