domingo, 7 de octubre de 2012

Destino Zagreb


Bueno, toca recoger y nos ponemos rumbo hacia el norte, vamos por la carretera de la costa, la única opción hasta que acaben la autopista, el viaje transcurre con normalidad, en Bosnia y Herzegovina aprovechamos para llenar el depósito del coche, ya que aquí la gasolina es más barata y hay que ahorrar que sale mas a cuenta echarle cerveza.
¡Playa, playa, playa!
Sobre las 14h mas ó menos vemos una playa y nos metemos en el pueblo de Zaostrog, sobre estas fechas está prácticamente desierta y en el pueblo no vemos a nadie hasta llegar a la playa donde encontramos algún turista alemán, esta podría decirse que es nuestra despedida de la playa, como Elena tenía muchas ganas aprovechamos, aparcamos cerca de unas casas y vemos una señora que no nos quita ojo, hasta el punto de ser molesto, como no tiene suficiente, desciende de su casa y pasa por nuestro lado sin dejar de mirarnos, no sabemos sus intenciones, satisfecha con lo observado o eso creemos vuelve a su atalaya y sigue observándonos, a esto se une su marido con el cual hace turnos, inmediatamente los llamamos bichos observadores, mientras nos preparamos unos bocatas al tiempo que aparece una pareja joven que se une a las tareas de vigilancia y se van turnando, nosotros pasamos y acabado el banquete nos vamos a la playa a bañarnos en las cristalinas aguas del Adriático, por lo menos aquí no llegan las miradas de los bichos observadores.
Veliki Tabor
Una vez conseguido el objetivo reemprendemos la marcha y al cabo de unos cuantos kilómetros enlazamos con la autopista, pero como vamos tan a nuestra bola, calculamos que llegaremos a Zagreb tarde y con la suerte que tenemos seguro que tenemos algún problema con el alojamiento, así que como nos pilla de paso hacemos escala otra vez en Starigrad, en el camping Plantaza, donde llegamos justo al atardecer, decidimos cenar en el restaurante del camping, las raciones son generosas y el precio no está nada mal.
Quim haciendo su turno de guardia
Por la mañana salimos esta vez con la idea de llegar a Zagreb, en una estación de servicio con wifi gratis aprovechamos para ver el tema del camping, donde no encontramos el precio por ninguna parte y empezamos a mirar la opción Hostel, vemos uno que se llama Mali Mrak, cerca del centro por 65HRK por persona en habitación compartida y decidimos probar suerte, llegamos más o menos bien hasta el Hostel, aquí nos encontramos con que la persona que lo lleva no está y un chico nos dice que tardará unos 20min, que al final se convierten en unas 2 horas de ir y venir y ver que no llega, cuando estamos a punto de ir a la opción B, aparece la mujer, la espera se compensa con la simpatía de ella, como no hemos hecho reserva y dice que lo tiene lleno, nos acomoda en una habitación en donde tiene ropa tendida y nos hace sitio para que podamos dormir, nos arregla el precio, ya que no suele utilizar esta habitación para meter gente y mañana ya hablaremos.
Manifestación de setas
Así que después de tanta movida nos acercamos al centro, desde aquí es muy fácil ya que el tranvía está muy cerca y cogiendo la línea 6 u 11 en 7 paradas te plantas en el centro de Zagreb.  Está muy bien y hay bastante movimiento, hay muchas terrazas y llenas de gente así que hacemos una primera incursión y vemos la catedral que es impresionante, justo están haciendo la misa y hay feligreses haciendo cola para confesarse, así que desistimos de hacerlo nosotros “por la espera”, seguimos callejeando y llegamos a la conclusión de que Zagreb nos gusta. Así que después de este primer contacto decidimos volver al Hostel a descansar.
Al día siguiente nos vamos a desayunar a la estación de los tranvías, donde hay pastelerías y terrazas para desayunar, aquí hacen muy buenos pasteles y baratos. 
Interior del castillo de Trakoscan
La intención de hoy es salir de Zagreb y visitar los castillos del norte, así que hacía allí salimos, lo hacemos por carreteras secundarias para ver mejor la zona, por aquí hay mucho cultivo y los bosques son más frondosos, es más rural que las zonas que hemos visto hasta ahora y bastante bonito. Después de pasar por unas cuantas carreteras conseguimos llegar hasta el castillo de Veliki Tabor, un castillo precioso que han reconstruido de hecho aún siguen, cuesta 10HRK casi 1,5€, hay una pequeña exposición de diversas cosas que se encontraron en la zona; vasijas, cubiertos, muebles y algún que otro aparato de tortura, que no apetece probar ya que el botiquín está en el hostel.
Castillo de Trakoscan
Después nos dirigimos hacia el castillo de Trakoscan, las carreteras parecen montañas rusas subes y bajas continuamente, a veces no ves la carretera que sigue cuando estás subiendo, los campos de cultivo están aprovechando cualquier ladera y algunos tienen que tener unas buenas piernas para trabajar sus tierras debido a la inclinación del terreno, hacemos una parada en el bosque para comer, es muy húmedo y prácticamente sin apenas movernos del coche no hacemos más que ver multitud de especies diferentes de setas, como no las conocemos las probamos aleatoriamente, bueno ni las tocamos pero sí hacemos fotos,  en un bosque así seguro que debe de haber comestibles, de hecho hemos visto unas que venden bastante grandes que no había visto nunca y que suelen estar en los mercados.
Tranvía en la plaza Josipa Jelacica
Con el estómago lleno seguimos ruta, se nos está haciendo tarde y creemos que no estamos yendo por la carretera correcta pero al final conseguimos llegar. Para ir a este castillo hay que subir una pendiente de unos 5 ó 10 minutos, llegamos a la puerta a las 17:30h y cierran a las 18h la entrada son 30HRK, pero por media hora nos metemos. Si el anterior castillo era una pasada  este le da mil vueltas, es increíble conservan infinidad de muebles, cuadros, utensilios de uso diario, incluso la cocina que es espectacular por desgracia lo tenemos que ver todo más deprisa de lo que nos gustaría, pero nos llega a gustar mucho lo que vemos. Una vez fuera bajamos al lago que hay justo a los pies de la pequeña montaña en donde se encuentra la fortaleza para hacer alguna foto aprovechando el reflejo, Elena quiere hacer unas fotos cuando enciendan la luz pero no llega nunca ese momento y cuando desmontamos el trípode y la cámara y estamos volviendo la encienden, por lo que damos la vuelta corriendo para hacer las fotos, pero las han encendido tan tarde que el resultado no es el esperado así que nos volvemos a Zagreb, en la ciudad nos comemos un megatrozo de pizza y vamos a tomar algo a las terrazas como los Zagrebianos. En esta ciudad hay mucho ambiente en las calles los sábados por la noche, así que ¡había que aprovechar!

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