martes, 1 de octubre de 2013

Granada, La Alpujarra

Hoy tocaba excursión por La Alpujarra, así que salimos un poco temprano, sin pasarse que estamos de vacaciones. Nos hemos propuesto visitar Lanjarón, Pampaneira, Bubión, Capileira y Trevélez así que ¡en marcha!

Cartel en Lanjarón.

El primer pueblo que nos encontramos es Lanjarón, famosa por su manantial de agua, dicen que gracias a este agua los habitantes de Lanjarón son muy longevos. El pueblo es mas grande de lo que nos imaginábamos y bastante bonito, hay fuentes por todas partes y muchas tiendas con productos artesanos de la zona.

Ancianos en Lanjarón.

 De aquí nos dirigimos a Pampaneira, pretendíamos comer de bocatas, pero descubrimos unos bares que no parecían excesivamente caros y la verdad es que comimos muy bien,  el pueblo es muy bonito y la época acompaña ya que no hay mucha gente y podemos disfrutar de la tranquilidad de pasear por sus calles sin apenas cruzarnos con nadie, la mayoría de las casas están pintadas de blanco y hace que sea todo muy luminoso. Además por aquí también corre el agua por todas partes y como hace un poco de calor es agradable la presencia del agua. Hay unas cuantas tiendas en las que venden unas alfombras hechas en la zona confeccionadas con lana, las cuales tenían un precio razonable.

Chimenea típica de Pampaneira.

Una vez maravillados con el pueblo de Pampaneira visitamos Bubión, con un estilo parecido al pueblo anterior y también muy tranquilo, desde aquí igual que en Pampaneira además del pueblo el paisaje es espectacular y supongo que al coincidir con la hora de la siesta aún había menos gente por sus calles.

Pimientos al sol en Pampaneira.

Seguimos ruta y nuestra próxima parada es Capileira, no es tan espectacular como los dos anteriores, pero también es tranquilo, en muchas fuentes se avisa que el agua no es potable por lo que hay que tenerlo en cuenta si vienes con la botella vacía. Después de una pausa para tomar un refrescante helado nos subimos al coche para alcanzar el último pueblo de nuestra ruta, creíamos que desde Trevélez podríamos divisar el Mulhacén, pero al estar en un valle si queremos verlo tenemos que hacer una excursión de 5h para la cual no llevamos el material adecuado ni disponemos de tiempo. Aún así el paisaje que rodea al pueblo mas alto de España es increíble y aquí hace fresquillo, no obstante estamos a 1.476 metros sobre el nivel del mar, lo mas importante de este pueblo son sus secaderos de jamón, que son muy famosos. Desde aquí no nos queda otra cosa que darnos la vuelta y deshacer el camino andado, realizamos una parada técnica de nuevo en Lanjarón para despedirnos de La Alpujarra con otro helado y comprando algunos productos típicos de la zona.

Anciano en Trevélez

Aquí finaliza nuestro viaje a esta magnífica tierra de contrastes a la cual volveremos seguro, hemos disfrutado mucho y nos queda por ver tela, ¡ojú mi arma!

Calle en Bubión.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Granada. La Alhambra.

Como el día anterior fue intenso decidimos tomarnos la mañana  de relax y comer en el camping, como es septiembre estamos practicamente solos.

Palacio Nazari

Tranquilamente iniciamos el acercamiento al monumento mas visitado de España, La Alhambra, para llegar hasta la entrada subimos al autobús C3 en plaza Isabel la Católica que te deja en la misma entrada, se puede subir andando, pero es un buen paseo.

Quim alucinando.

La entrada a la Alhambra como es lógico hay que cogerla con mucha antelación, como nosotros somos como somos,  no la cogimos con antelación, esto se debe a que no sabíamos que días exactamente íbamos a estar en la ciudad, así que las reservamos la semana pasada, por lo que nos quedamos sin ver lo mas bonito, los palacios Nazaríes, por lo que si queréis visitarlos lo dicho con mucha antelación.

Granada desde uno de los palacios.

Si os pasa como a nosotros no os preocupéis, aún así preparaos para ver un lugar increíble, eso si, con gente por todas partes pero la experiencia os dejará sin palabras. Los jardines están muy cuidados hay muchísimas flores y su huella en el ambiente se puede oler continuamente, nosotros estuvimos 4,5h, también íbamos mas despacio de lo normal debido a la personita que lleva Elena dentro, así que teníamos que ir parando para recuperar fuerzas, dicen que las embarazadas deben caminar, creo que aquí ya lo hizo para todo el embarazo.

Detalle interior palacio.

Así que llevaros calzado y ropa cómoda, ya que hay que caminar mucho, la cámara con la batería cargada y la tarjeta de memoria vacía, porque la vais a llenar, La Alhambra es una obra de arte y por suerte tendremos que volver para poder admirar lo que no hemos podido ver.

Una de las miles de flores.

Una vez culminada nuestra visita volvimos a subir al autobús de vuelta a la ciudad y nos dirigimos a un bar que nos había recomendado un amigo, en el cual hay un altar en homenaje a Michael Landon, una frikada, pero también recomendado por sus tapas, pero una vez en el sitio descubrimos que Michael no tenía tanta tirada y ya no existe dicho bar, en su lugar hay otro que se llama La Iguana en la calle Duquesa, 8. No sabemos como sería el otro, pero en este las tapas son muy originales y grandes y quien lo regenta es muy majete, puede que el espíritu de Michael esté sentado a la barra.

Jardines en La Alhambra.

Hechos polvo de tanto pateo nos fuimos directos a nuestra casa de tela a dormir y reponer fuerzas, ya que mañana tenemos excursión a la Alpujarra.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Granada, prepara tus sentidos.

Llegamos a Granada por la tarde y nos fuimos directos al Camping Suspiro del Moro, debe su nombre a la colina en la que está situada, desde la que Boabdil camino de su destierro echó un último vistazo a Granada y a su palacio suspiró, rompió a llorar y fue donde su madre Aixa le dijo la célebre frase "Llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre". Los próximos días entenderemos el por qué de ese suspiro.

El Albaicín

Al día siguiente decidimos ir a visitar el Albaicín, Elena creía recordar que había aparcado gratis cerca en otras ocasiones que estuvo por trabajo, pronto descubrimos que su memoria no es lo que era y tras dar bastantes vueltas y ver que todo era zona azul y bastante lleno, (a esto se le sumaba que no habíamos desayunado y teníamos mucha hambre, por lo que era una bomba de relojería que no sabíamos cuando iba a explotar, de hecho explotó) aparcamos en zona azul y tras descubrir que los sábados solo funciona hasta las 14h pusimos el ticket para volver a las 13h a poner otro hasta fin de horario, que cosas. Después de degustar un fabuloso desayuno andaluz y con otra cara nos dirigimos a información turística a por un plano de la zona y comenzamos a callejear y descubrir las maravillas de esta ciudad.

La Alhambra desde el mirador.

Después de pasar por la calle de la Calderería, que es la favorita de Elena, la cual está llena de teterías y tiendas marroquíes fuimos subiendo hacia el mirador de San Nicolás. Hay un buen paseo cuesta arriba, para el que no quiera o pueda caminar existe una línea de autobús que te lleva hasta allí, pero merece la pena el paseo. Una vez desde este privilegiado observatorio se podrá admirar la Alhambra, la vista es increíble y ya estamos deseando que llegue el día siguiente que es para cuando tenemos las entradas para poder deleitarnos con sus tesoros.

Puesto de Especias.

Con este buen sabor de boca deshacemos el camino andado hasta la Plaza Nueva y aquí emprendemos mi ruta favorita, ¡el tapeo!. Nos habían hablado muy bien de Granada en ese sentido y la verdad es que no decepciona por algo más de lo que cuesta una cerveza en otros sitios te ponen una tapa en algunos casos espectacular, por calidad y cantidad. Disfrutamos un montón y el ambiente en los diferentes bares por los que pasamos era muy agradable. Una vez habíamos visitado varios bares ya no teníamos hambre por lo que nos fuimos a relajar a la tetería Nazarí en la calle Calderería donde hacía bastante calor, igual por eso se llama así la calle, debe de estar sobre un caldero.

Arte urbano. Flamenco.

Por la tarde fuimos por la zona de la catedral donde había callejuelas muy bonitas y muchas tiendas abarrotadas, donde hicimos alguna compra y de aquí vuelta al camping a reponer fuerzas.

Un buen té para reponer fuerzas.



sábado, 28 de septiembre de 2013

Sierra de Grazalema rumbo a Granada

Como todas las veces que toca cambiar de sitio hay que recoger la tienda y los trastos, cuando ya llevas unos días haciéndolo cada vez lo haces más rápido y eso es lo que nos pasa, es la rutina que menos nos gusta cuando tenemos que cambiar, pero bueno es lo que hay.

Esta vez elegimos la ruta más lenta para alejarnos de la zona de Tarifa que tanto nos ha gustado y decidimos acercarnos a Granada a través de la Sierra de Grazalema.
Sierra de Grazalema
Esta zona es un parque natural increíble, durante kilómetros vas atravesando bosques interminables llenos de alcornoques para de vez en cuando cruzar algún pueblo en los cuales el blanco es el color dominante en todos ellos, además de ser una zona estupenda para hacer senderismo y avistar aves.

Después de atravesar diferentes pueblos, decidimos parar a comer en el pueblo de Villaluenga del Rosario en el cual predomina la venta del queso de Payoyo que estaba por todas partes, pero que no probamos, la culpa la tuvo el Mesón en el que paramos “Los Caños” un local pequeño junto a la carretera, no dispone de menú, pero sus precios son más que aceptables y la calidad y cantidad no decepcionan, comimos de fábula y nos atendieron de igual manera.

Con los estómagos llenos reemprendimos la marcha para al poco parar porque vimos como un águila hacía un picado pasando por encima de la carretera e intentamos hacer alguna foto, pero debió escapársele la presa o igual no veía tan bien porque se posó sobre un cercado para emprender el vuelo enseguida y entre que colocaba el teleobjetivo el ave cogió una térmica y enseguida alcanzó altura hasta perderla, tenemos que ser más rápidos.

Cabras en la carretera
Pero las sorpresas no se iban a acabar aquí, cuando llevábamos unos kilómetros se coló una avispa por la ventana cayendo entre las piernas de Elena que iba de copiloto, inmediatamente ella levitó unos 10 centímetros sobre el asiento y con cara de pánico esperando el picotazo de nuestra nueva pasajera me gritaba que parase, pero no podía hacerlo en medio de la carretera así que tuve que hacerlo unos metros más adelante mientras oía como me increpaba. Una vez parados salí y fui a prestar mi ayuda para que pudiera salir del vehículo, aún seguía levitando, ya fuera nos pusimos a buscar a la intrusa sin dar con ella, pero cuando ella se auto cacheó detectó o creyó detectar que la había tocado en los pantalones, pero como yo no la veía mis dos neuronas dieron un chispazo y grité, ¡la tienes dentro de los pantalones! A lo que ella me miró como flipando sin entender nada y le dije ¡quítatelos! e inmediatamente ejecutó la orden. Ni rastro de la avispa, eso si la imagen era divertida, en medio de la Sierra de Grazalema al lado de la carretera Elena en bragas y los dos partiéndonos el pecho, así que sin encontrar a la inocente avispa se volvió a poner los pantalones y entre risas conseguimos reanudar la marcha.

Después de acabar de atravesar esta zona tan bonita entramos en la autopista para acabar llegando al Camping “El suspiro del Moro” elegimos este porque hay otro que está rodeado de carreteras y otro dentro de Granada que pensamos tampoco sería muy tranquilo, este está apartado, también cerca de la autopista a 12kms de la ciudad y al final pensamos que igual hubiera sido mejor quedarnos en el de Granada, pero bueno ya habíamos plantado la tienda, cuesta más o menos lo mismo que los otros, pero este está un poco aislado a pesar de estar al lado de Otura pero para verlo hay que coger el coche.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Tarifa y la costa salvaje de Cádiz.

Salimos de Sevilla casi a las 12h, apurando a tope…o más bien perreando a tope, pero es que el día anterior no habíamos parado y estábamos matados.

El caso es que poco a poco nos fuimos acercando a nuestro próximo destino, Tarifa. Yo tenía muchas ganas de visitar esta zona, primero porque no la conocía y segundo porque me motivaba mucho el ambiente y la naturaleza. Según nos acercábamos por la carretera rumbo a Algeciras, pasamos el Parque Natural de los Alcornocales, una auténtica pasada por lo que decidimos hacer una rutilla por ahí a la vuelta.

Dunas en Punta Paloma.
De repente una roca enorme, que dedujimos que era Gibraltar…tanto follón por una roquilla de “ná”, y pasamos Algeciras rumbo a nuestro destino. Cuanto más nos acercábamos más molinos de viento y paisajes chulos, empezábamos a ver que la zona no nos iba a defraudar. Nuestro camping no estaba en Tarifa, sino a unos 10kms en Punta Paloma, un sitio flipante con una duna que cubre la carretera literalmente. Así que nos instalamos, entre árboles y bastante soledad y decidimos comer algo antes de continuar el día.

Por la tarde un pelín de siesta… ¡por fin un sitio donde uno puede tumbarse sin achicharrarse de calor! Y rumbo a explorar la zona. Punta Paloma es un sitio bastante alucinante, como os comentaba vas por la carretera y de repente ves que ésta se empieza a cubrir de arena, da la sensación de estar en un puerto de montaña en el que ha pasado el quitanieves, solo que aquí cambia la nieve por arena. Las señales cubiertas y la gente flipando en la duna como no puede ser de otra manera. Continuamos camino y aparcamos un poco más adelante para adentrarnos en el bosque rumbo a la playa. Tengo que decir que el camino de ida fue bastante más largo que el de vuelta, en definitiva debimos dar una buena vuelta, la arena es de playa mezclada con las agujas de los pinos y llegar a la playa merece la pena. El paisaje es espectacular y la playa es bastante idílica.

KiteSurf en Tarifa.
Tras jugar en las dunas continuamos hacia Tarifa. Aquí está clarísimo que la gente vive del KiteSurf, tiendas por todas partes y surferos (buenorros y menos buenorros) por todas partes. Al margen de esto, la ciudad nos encantó. Fue una antigua ciudad mora, la zona antigua está amurallada y te pierdes por sus callejuelas empedradas y con casitas encaladas, en cada rincón te encuentras algo interesante y en el centro un montón de sitios para tomar algo. Lo malo…está muy de moda por lo que los precios no son nada baratos, cuesta encontrar un sitio asequible. Al final lo conseguimos y cenamos dos hamburguesas buenísimas mientras Quim disfrutaba con su Barça.

Calle empedrada en Tarifa.
Al día siguiente tocaba rutilla. Primera parada en Bolonia, en las ruinas romanas de Baelo Claudia. De nuevo Andalucía nos sorprende, entrada gratuita para los europeos, ¡así da gusto! Las ruinas bastante bien conservadas, aunque no han desenterrado toda la ciudad, y disfrutamos un montón con el recorrido. Además están en un entorno único, ya que se sitúan junto a la playa. Vivían del mar y se nota tanto en el enclave como en la forma de vida.

Quim y sus libélulas.
Continuamos rutilla pasando por más parajes naturales y playas vírgenes, en serio es una auténtica pasada, encontrar sitios sin urbanizar y sin que hayan destrozado la costa es un lujo. La parada para comer la hicimos en Caños de Meca, en un restaurante que se llama El Arriate. La comida genial y la atención mejor, comimos de menú pero como reyes y salimos dando tumbos, las raciones son enormes…pescadito frito para disfrutar de Cádiz que ya tocaba! El pueblo no es nada del otro mundo, como casi todos los de la zona pero como siempre lo que cuenta es el lugar y la naturaleza que lo rodea. Junto a Caños de Meca está el Faro de Trafalgar, lugar de la famosa batalla donde palmaron miles de personas entre ingleses, franceses y españoles…encima nos dieron para el pelo. En fin, la zona es espectacular y está protegida, ya que el faro antes estaba sobre una isla y ahora gracias a la arena que se ha ido desplazando, está unido a la península.
Intento en Barbate por sacar fotos chulas en el puerto, ya que aquí siguen pescando el atún como se hacía antes…pero fiasco total. Ni fotos chulas, ni pescadores faenando…no era la hora adecuada.

Más KiteSurf.
Así que de vuelta a la Playa de Valdevaqueros, cerca de Tarifa, para hacer fotos a los surferos, estuvimos un buen rato tirados en la arena disfrutando pero sin ver demasiadas florituras espectaculares…los buenos ya se debían haber cansado...jeje. Otro paseíllo por Tarifa para disfrutar de sus rincones y de vuelta a descansar del largo día…. A la jornada siguiente tocaría ruta por el Parque de los Alcornocales y la Sierra de Grazalema rumbo a Granada.

Tarifa recuerda a Marruecos.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Sevilla. ¡Una Maravilla!

Por la mañana recogimos sin prisas y nos dirigimos a Sevilla, el viaje no era muy largo desde Doñana, así que pronto llegamos a la zona, el camping está en Dos Hermanas, pero nos costó llegar porque no hay muy buenas indicaciones, las expectativas estaban muy bajas ya que la información que teníamos de navegar por internet no eran muy buenas, pero una vez que conseguimos encontrarlo pudimos descubrir que no tenían que ver con la realidad, el camping Villsom es habitable, piscina limpia, lavabos en buenas condiciones, mucha sombra, en esta época la media de edad es de 70 años por lo que está garantizado el silencio.

Cada uno en nuestra comunidad.

Después de plantar la tienda y en vista del calor de la zona decidimos vaguear, así que comimos y nos dedicamos a revisar el PH del agua de la piscina y el estado de las tumbonas, excelente, con las pilas cargadas nos dirigimos al autobús, ya que en el camping te recomiendan que no vayas con el coche porque está mal para aparcar y por 1,65€ el billete merece la pena y solo tarda unos 20 minutos, depende del kamikaze que te toque al volante.

Una vez en la ciudad decidimos dar una vuelta a nuestro aire, sobre todo después de comprobar que nos habíamos dejado la guía  y no pensábamos volver a por ella, solo teníamos una fotocopia que nos dieron en el camping y con esto fuimos tirando.

Naturaleza en el Paque de María Luisa.
El autobús te deja en el parque de María Luisa, es un lugar espectacular, está la plaza España y es una caña y el parque está muy bien cuidado y es increíble lo espeso y lo verde que está, merece la pena perderse por él en las calurosas tardes de esta ciudad.

 Después cerca de la torre del oro paramos en un bar para tomar algo y el dueño amablemente se ofreció a llenarnos la botella de agua fresquita, muy majo y de aquí a ver calles en la zona comercial, al cabo de un rato cansados decidimos buscar un sitio donde tomar algo y como andábamos un poco desesperados acabamos en la Alicantina sin mirar mucho más, para descubrir que no servían tapas en la terraza solo raciones y los precios picaban, por lo que decidimos pedir una de adobo, muy bueno eso sí, para descubrir al poco de irnos de aquí que estaba lleno de bares por todas partes, a veces parecemos novatos.
Ya con el estómago lleno de camino al bus fuimos haciendo fotos nocturnas y disfrutando del paseo con buena temperatura. 

Torre del Oro.
Al día siguiente el objetivo eran las ruinas romanas de Itálica en Santiponce, llegamos pronto y el día estaba nublado pero para pasear por las ruinas con el calorazo no apetece, están muy bien cuidadas y hay muchos mosaicos, no cobran entrada, la lástima es que hay muchas zonas que saben que hay ruinas debajo pero no las han podido dejar a la vista y es una pena porque fue una ciudad muy importante y seguro que tiene muchos tesoros por descubrir, el anfiteatro es espectacular, el graderío está muy deteriorado pero los pasillos interiores están muy bien. Con este buen sabor de boca volvimos al camping, antes pasamos por el super para coger provisiones y como no, comer y piscina.

Volvimos a realizar la misma operación autobús hasta Sevilla,  una vez allí fotografiamos la Torre del Oro y después a la catedral pasando antes por información turística, es peculiar porque nunca había visto que vendiesen helados dentro de un punto de información.

Catedral de Sevilla
Desde aquí pasamos por al lado de la espectacular Giralda y callejeando llegamos hasta el Metropol Parasol el cual leímos que cuando se construyó causó controversia, pero es una pasada no es caro subir y las vistas son espectaculares, merece la pena. La pregunta tonta del día la realizó una novia que estaba haciendo las fotos de recién casada y el fotógrafo le dijo igual nos da tiempo de hacer alguna foto en la Cartuja, en broma, a lo que ella contestó… ¿eso es una iglesia?, para flipar.
Mosaico romano en Itálica
Con las máquinas echando humo fuimos a cenar alguna cosilla y esta vez con nuestra guía nos dejamos aconsejar y acabamos en el Bar Europa donde pudimos comprobar que hacen unas tapas espectaculares, probamos unas croquetas de jamón muy buenas y un salmorejo de remolacha con mascarpone de chuparse los dedos acompañado de una brandada de bacalao con pimientos del piquillo, todo esto tapas, no es caro para la calidad que dan y los camareros son muy simpáticos. Con este buen sabor de boca pusimos rumbo a nuestra casa de tela no sin antes pasar por las manos de un loco del volante en forma de conductor de autobús el cual se dedicó a correr como un animal, casi embestimos un coche, porque encima iba hablando con otro tipo con el que se iba riendo y mirándonos, ya que casi todos éramos turistas.


Hoy hemos intentado poner la queja en su empresa sin éxito, pero lo volveremos a intentar, si subís en el M132 de la empresa El Amarillo, S.L. si el conductor se parece a Jabba el Hutt, haceros un seguro de vida, no sabemos si vosotros lo podréis contar como nosotros, suerte.  

martes, 17 de septiembre de 2013

Doñana

Un día más hemos madrugado…sí sí, parece que últimamente nos ha dado algo al coco…pero no, en realidad es que habíamos contratado la visita al Parque Nacional de Doñana y el 4x4 salía a las 8,30h, por lo que no nos ha quedado más remedio que levantarnos pronto.

La verdad es que ha sido una pasada, salíamos del camping a las 7,45h y estaba amaneciendo, cuando estábamos llegando al Rocío el sol comenzaba a salir de un rojo intenso por el horizonte, ha sido un  buen comienzo de día y parecía presagiar lo que nos esperaba.

Atardecer en las playas de Doñana

Para visitar el Parque Nacional de Doñana sólo lo puedes hacer contratando a un guía, ya que está muy protegido y tienen restringido el acceso. Como es lógico hay varias empresas con las que puedes contratar, en la Lonely Planet viene bien explicado, por lo que ya sabíamos por dónde iban los tiros. Nos hemos decantado por la empresa Doñana Nature, desde el propio camping nos lo han gestionado así que genial. Precio 28€ por persona, en un recorrido de unas 4 horas por la zona.

¡A galope!

Ya nada más llegar Rosario, nuestra guía, nos ha avisado que es la peor época para visitar el parque ya que las marismas aun no se han inundado y las aves no han llegado, por lo que como mucho podíamos ver ciervos, algún ave que vive siempre aquí y con mucha suerte linces ibéricos. En el Jeep íbamos nosotros dos con otra pareja de Málaga y enseguida ha habido buen rollo por lo que el viaje se ha hecho ameno, además nuestra guía ha sido un encanto y se notaba que disfrutaba con su trabajo, así que genial.

Hemos atravesado la Aldea del Rocío, con algunas explicaciones sobre las construcciones y una breve historia del lugar y rumbo al parque en busca de algo de suerte. No hemos tardado mucho en encontrar huellas de linces, hay una hembra con tres crías que merodean la zona y se trataba de ellos, las huellas estaban muy recientes por lo que esperanzados las hemos ido siguiendo hasta que los hemos visto. Solo hemos visto a los tres cachorros, primero jugando en un árbol y luego correteando, ha sido increíble, hemos estado un buen rato por lo que incluso se han acercado más al coche para ver qué pasaba.

Por el camino

Con la sonrisa puesta en la cara, hemos continuado el camino acompañado de las muchas explicaciones que nos daba Rosario, donde hemos comprobado que como de costumbre los que mandan son los que menos experiencia de campo tienen y no están haciendo las cosas todo lo bien que deberían para proteger la zona. Además nos ha dicho que sigue habiendo caza furtiva y que es muy complicado controlarlo por las extensión del parque, antes los guardas vivían dentro y siempre estaban con sus caballos tras la pista de los furtivos, pero ahora todos están fuera, van en coches y no controlan tan bien la zona…una pena, y esta vez no se trata de falta de presupuesto, sino de no escuchar a la gente que realmente entiende de la zona.

Cría de Lince Ibérico curioso.

 En fin, tras esta charla continúo el relato. Continuamente se escuchaba la berrea de los ciervos, es época de celo por lo que los machos andan como locos, así que un poco más adelante de nuevo nos hemos detenido y ante nosotros han ido apareciendo varios ciervos que iban a beber. Primero un macho con alguna hembra y crías y luego se han ido acercando otros machos y hembras, como no esto no ha gustado al macho más grande y hemos podido ver incluso como se peleaban dos de ellos.

Aún queda algún flamenco en esta época.
Rosario encantada con nuestro éxito, así que hemos continuado el recorrido viendo algunas aves más, y la única zona con agua donde quedaban algunos flamencos y de ahí al centro de interpretación donde nos han puesto un audiovisual sobre el parque y hemos hecho un descanso.

A la vuelta ya poca cosa, íbamos bastante deprisa porque ya habíamos visto más de lo esperado, así que entre risas hemos llegado de nuevo a la aldea.

Velas en El Rocío
Momento de buscar un lugar para comer, esta vez en Matalascañas, que la verdad no es un sitio que entusiasme pero es lo más cercano que tenemos del camping. Por la tarde y tras observar como Quim se iba quedando dormido por las esquinas, hemos decidido bajar a la playa a relajarnos, bañarnos y dormir un poco que falta nos hacía. Y digo esto no por el madrugón que no ha sido para tanto, sino porque anoche tuvimos la estupenda suerte de tener a la familia más ruidosa y con menos respeto del mundo que no se cortó ni medio pelo y aunque les pedimos que se callaran no hubo manera. Menos mal que hoy ya se han ido y podemos disfrutar del silencio de la naturaleza con las olas rompiendo de fondo.


domingo, 15 de septiembre de 2013

Minas de Río Tinto



En este viaje vamos muy relajados y parece que nos cueste ponernos con el blog, incluso con nuestro libro de viaje, pero o bien llegamos tarde al camping o hay agentes externos que alteran nuestro viaje.

Retomando el viaje después de Mérida nos dirigimos a Andalucía, concretamente a Fuenteherida en la sierra de Huelva, allí acampamos en un camping muy tranquilo que se llama el Madroñal  el cual está lleno de castaños, una vez plantada la tienda nos acercamos a Aracena que está a pocos quilómetros, un pueblo tranquilo en el quel su atractivo turístico es la Gruta de las Maravillas en la cual no entramos ya que hemos estado en muchas cuevas y el precio tampoco nos invitaba, pero seguro que son muy bonitas.
Río Tinto
Dimos una vuelta por el pueblo y subimos al castillo que está en ruinas y desde allí se aprecia todo el pueblo y la vista es espectacular. Después decidimos acercarnos a Jabugo, pero descubrimos que no hay mucho que ver, el pueblo es muy bonito y tranquilo pero esperábamos encontrar más de lo que había, al fin y al cabo de ahí sale un jamón magnífico. Incluso intentamos ver los famosos cerdos de Jabugo, pero nuestro olfato nos falló y no supimos encontrarlos, así que debido al poco éxito nos volvimos a Fuenteherida en donde hay bastante vida y nos tomamos algo fresquito en una terraza.

Después de cenar en el camping, fuimos al bar de este para descargar las tarjetas de las cámaras, escribir, etc… en el interior del bar nos encontramos con Fernando un ciclista de Huelva que había conocido por la mañana que estaba de ruta y me agregué a la conversación que mantenía con Santi el del bar, mas tarde se unió Elena que estaba fuera alucinando porque había desaparecido y entre cerveza y cerveza fuimos disfrutando de una agradable conversación acompañados de unos tomates con los que nos obsequió Santi que procedían de su huerta y que estaban buenísimos.
Detalle de los colores del río.
 Al día siguiente madrugamos, sí habéis leído bien, para poner rumbo a las Minas de Río Tinto, el día anterior llamamos para reservar pero dijeron que no era necesario, suponemos que es porque estamos fuera de temporada y una vez en el Museo que es donde se encuentra el centro de información y que abre a partir de las 10:30 un hombre muy amable nos informó de las diferentes opciones y sobre todo nos dijo que lo que ellos ofrecían también lo podíamos hacer nosotros por nuestra cuenta salvo algunas excepciones de acceso a algunos lugares, por lo que decidimos ir por nuestra cuenta hasta las 13:30 que es la hora a la que salía el tren que recorre la zona minera por 10€.

Hicimos un recorrido a nuestro aire deteniéndonos en diferentes lugares para realizar fotos y subimos hasta peña de hierro en donde estábamos solos. La zona es increíble a pesar de lo árida que es, pero las diferentes tonalidades que tiene la tierra junto con el intenso color rojo del río que va dando tonalidad a las zonas por las que pasa hace que el espectáculo sea increíble gracias a la gran concentración de hierro que llevan sus aguas.

Fichas en el taller abandonado
Paramos en Nerva para tomar algo antes de subir al tren, al cual llegamos con el tiempo justo, de hecho fuimos los últimos en subir, el recorrido es muy bonito, lástima que solo pare al final del recorrido porque la máquina tiene que cambiar de lado, sería estupendo que parase en una estación intermedia con vagones y máquinas abandonadas, pero no lo hace.  Durante la ida hay una guía que da unas explicaciones muy buenas sobre la historia y la zona.

Una vez finalizado el recorrido volvimos al pueblo para comer algo, nos dirigimos a un restaurante que tenía el menú más barato muy cerca del museo a 7€, pero no es gran cosa, pero bueno no se puede tener todo pero no está mal por el precio.
Cerca del nacimiento de Río Tinto
Luego nos acercamos al barrio inglés, las casas son de la época en la que los ingleses dirigieron las minas y es curioso, la casa 21 estaba cerrada porque la estaban remodelando y no pudimos ver cómo vivían entonces. De aquí nos acercamos a un mirador que hay para poder ver el espectacular Cerro Colorado, pero eran las 17h y la luz era malísima por lo que decidimos esperar un poco, muy cerca hay otra mina abierta bastante grande así que sobre las 18h nos acercamos y para nuestra sorpresa descubrimos unos talleres abandonados de la época, lo que nos sorprendió ya que había botellas de oxígeno, máscaras y diversos utensilios, como nos gustan este tipo de cosas y conocemos las reglas sobre los sitios abandonados hicimos lo propio y respetamos la zona sin alterar nada, sin llevarnos ningún objeto y teniendo mucho cuidado en donde pisamos para que otro pueda disfrutar de la misma experiencia, tampoco  revelaremos el lugar exacto.
Variedad de colores
Con este buen sabor de boca nos subimos al coche para volver a nuestro campamento y hacer una paradita para que Elena pudiera coger para probar un queso pestoso y de paso un poco de jamoncito de la zona.
Al día siguiente recogimos y pusimos rumbo a Doñana, concretamente al camping Doñana playa, antes visitamos el abandonado camping que anuncian en la carretera que está justo al lado de Matalascañas avisados estáis, así que no le hagáis caso a esas indicaciones seguir dirección Mazagón. En esta época el camping es barato, no está muy lleno de gente, pero viendo las dimensiones del recinto nunca nos encontraréis por aquí en temporada alta, desde la recepción a la playa hay 1km.     
Detalle de un cajón en el taller abandonado
La playa es una caña, la temperatura del agua ideal y apenas hay gente, pero nuestras vacaciones van a sufrir un parón inesperado, ya que la hermana de Elena está en Mérida y claro como están “al lado” decidieron venir hasta aquí sin nada, ropa, tienda, etc… con nuestros sobrinos.

Después de playa, piscina, playa, nos acercamos al Rocío para verlo y desde aquí separarnos después de dar una vuelta en un carro tirado por un caballo por las calles arenosas del pueblo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Mérida. De nuevo en marcha.

Por fin vacaciones, con cambios tanto de fecha como de rumbo. Empezamos en octubre y al final nos vamos en septiembre y la primera idea era Normandía y hemos acabado en Andalucía, con parada previa en Madrid para ver a la family y Mérida, que ya que estaba de paso merecía la pena parar.

Salimos el lunes pronto de Madrid (a las 11h, jeje) rumbo a Mérida dispuestos a hartarnos viendo ruinas romanas, y la verdad es que no ha decepcionado.

Calzada romana.
El camino un secarral impresionante, el paisaje monótono y amarillo…que a otra hora del día seguro que tiene atractivo, pero al medio día se convierte en un rollo. Suerte que más o menos está a tiro de piedra y en 3h estábamos allí.

Nos alojamos en el camping Mérida. Está a unos 5 km de la ciudad y no tiene pérdida. El camping no está mal, tiene sombra que es de agradecer y una piscina muy grande. Eso sí las instalaciones bastante viejas y no se puede pagar con tarjeta, a tener en cuenta porque si no los cajeros más cercanos están en la ciudad.

Anfiteatro
Nada más llegar e instalarnos, pusimos rumbo a Mérida donde nos esperaba la primera comida del viaje. Paramos en la Pl. España en un restaurante que nos recomendaron, El Pestorejo, pedimos tres medias raciones y menos mal porque son gigantes! Nos pusimos hasta arriba, muy recomendables las croquetas de jamón…al más puro estilo de la yaya (por lo menos de la mía, aunque ella les llama “clocletas”).

Ansiosos por ver sitios nos dirigimos al Anfiteatro y el Circo Romano, hay una entrada combinada que cuesta 12€ y que permite visitar todos los sitios importantes, además no caduca de modo que lo puedes ir utilizando en diferentes momentos sin prisas ni presiones. La visita nos encantó, yo ya estuve hace años pero solo me acordaba del anfiteatro, lo recorrimos palmo a palmo disfrutando imaginándonos cómo sería en la época…una pasada la verdad.

Teatro romano
Así que con buen sabor de boca y muertos de calor, de nuevo a la Pl. España a tomar algo fresquito y rumbo al camping, donde Quim se comió un marrón de curro que tuvo que resolver (sí en vacaciones, a veces pasa). El caso es que nos dieron las mil así que reventados a la cama donde dormimos como lirones.

Al día siguiente madrugamos dentro de lo posible para no comernos todo el calor, la idea era seguir un poco los horarios de la gente de aquí. Es decir salir a primera hora de la mañana y a última de la tarde para no morir en el intento. Nos funcionó la técnica a medias, porque claro esas horas ellos están fresquitos en sus casas, pero nosotros pese a la piscina, estábamos en la puñetera calle asados de calor….bufff.

Detalle del Teatro Romano
Por la mañana visitas a la Alcazaba, casi totalmente solos es lo que tiene ir pronto y fuera de temporada, La Morería y la Cripta de Santa Eulalia. Vamos por partes, La Alcazaba nos gustó bastante, se puede disfrutar de la vista del puente romano desde la muralla, el Aljibe, donde recogían el agua que se filtraba desde el río y algunos restos más de casas etc. La Morería también nos gustó bastante, casi todo se puede ver desde fuera, pero justo en el centro están las ruinas de una antigua casa bastante chula. Y por último la Cripta que también nos gustó bastante y donde se pueden apreciar diferentes restos tanto romanos como de distintas épocas. Lo que es una pena es que en casi todos los casos hay carteles indicando que no se puede continuar por algunos caminos porque no han terminado las labores de arqueología, la pena no es esa, sino que está todo parado y a saber cuándo continuarán…

Quim en el Anfiteatro
Nuestro plan continuó así que directos a la piscina del camping, llena de bichos pero con el agua super fresquita así que de algo nos sirvió el baño. Calor y más calor, momento de ahuyentar avispas y a una hora prudencial rumbo de nuevo a Mérida. Terminamos el día con las visitas al Acueducto, bastante chulo aunque no se conserva mucho, la Casa del Mitreo que nos encantó y Los Columbarios que también nos gustaron mucho. En esta última visita nos encontramos que no había nadie para fichar, en su lugar un cartel indicando que fuéramos pasando….esto es vida!

Templo de Diana
Como nota final a nuestra visita a Mérida un nuevo paseo por el casco antiguo que es muy chulo y a esperar el atardecer junto al Templo de Diana, donde Quim se explayó con sus fotos, sí lo admito yo a estas horas ya estaba matada de tanto calor y preferí ver como curraba él! ;)