jueves, 12 de septiembre de 2013

Mérida. De nuevo en marcha.

Por fin vacaciones, con cambios tanto de fecha como de rumbo. Empezamos en octubre y al final nos vamos en septiembre y la primera idea era Normandía y hemos acabado en Andalucía, con parada previa en Madrid para ver a la family y Mérida, que ya que estaba de paso merecía la pena parar.

Salimos el lunes pronto de Madrid (a las 11h, jeje) rumbo a Mérida dispuestos a hartarnos viendo ruinas romanas, y la verdad es que no ha decepcionado.

Calzada romana.
El camino un secarral impresionante, el paisaje monótono y amarillo…que a otra hora del día seguro que tiene atractivo, pero al medio día se convierte en un rollo. Suerte que más o menos está a tiro de piedra y en 3h estábamos allí.

Nos alojamos en el camping Mérida. Está a unos 5 km de la ciudad y no tiene pérdida. El camping no está mal, tiene sombra que es de agradecer y una piscina muy grande. Eso sí las instalaciones bastante viejas y no se puede pagar con tarjeta, a tener en cuenta porque si no los cajeros más cercanos están en la ciudad.

Anfiteatro
Nada más llegar e instalarnos, pusimos rumbo a Mérida donde nos esperaba la primera comida del viaje. Paramos en la Pl. España en un restaurante que nos recomendaron, El Pestorejo, pedimos tres medias raciones y menos mal porque son gigantes! Nos pusimos hasta arriba, muy recomendables las croquetas de jamón…al más puro estilo de la yaya (por lo menos de la mía, aunque ella les llama “clocletas”).

Ansiosos por ver sitios nos dirigimos al Anfiteatro y el Circo Romano, hay una entrada combinada que cuesta 12€ y que permite visitar todos los sitios importantes, además no caduca de modo que lo puedes ir utilizando en diferentes momentos sin prisas ni presiones. La visita nos encantó, yo ya estuve hace años pero solo me acordaba del anfiteatro, lo recorrimos palmo a palmo disfrutando imaginándonos cómo sería en la época…una pasada la verdad.

Teatro romano
Así que con buen sabor de boca y muertos de calor, de nuevo a la Pl. España a tomar algo fresquito y rumbo al camping, donde Quim se comió un marrón de curro que tuvo que resolver (sí en vacaciones, a veces pasa). El caso es que nos dieron las mil así que reventados a la cama donde dormimos como lirones.

Al día siguiente madrugamos dentro de lo posible para no comernos todo el calor, la idea era seguir un poco los horarios de la gente de aquí. Es decir salir a primera hora de la mañana y a última de la tarde para no morir en el intento. Nos funcionó la técnica a medias, porque claro esas horas ellos están fresquitos en sus casas, pero nosotros pese a la piscina, estábamos en la puñetera calle asados de calor….bufff.

Detalle del Teatro Romano
Por la mañana visitas a la Alcazaba, casi totalmente solos es lo que tiene ir pronto y fuera de temporada, La Morería y la Cripta de Santa Eulalia. Vamos por partes, La Alcazaba nos gustó bastante, se puede disfrutar de la vista del puente romano desde la muralla, el Aljibe, donde recogían el agua que se filtraba desde el río y algunos restos más de casas etc. La Morería también nos gustó bastante, casi todo se puede ver desde fuera, pero justo en el centro están las ruinas de una antigua casa bastante chula. Y por último la Cripta que también nos gustó bastante y donde se pueden apreciar diferentes restos tanto romanos como de distintas épocas. Lo que es una pena es que en casi todos los casos hay carteles indicando que no se puede continuar por algunos caminos porque no han terminado las labores de arqueología, la pena no es esa, sino que está todo parado y a saber cuándo continuarán…

Quim en el Anfiteatro
Nuestro plan continuó así que directos a la piscina del camping, llena de bichos pero con el agua super fresquita así que de algo nos sirvió el baño. Calor y más calor, momento de ahuyentar avispas y a una hora prudencial rumbo de nuevo a Mérida. Terminamos el día con las visitas al Acueducto, bastante chulo aunque no se conserva mucho, la Casa del Mitreo que nos encantó y Los Columbarios que también nos gustaron mucho. En esta última visita nos encontramos que no había nadie para fichar, en su lugar un cartel indicando que fuéramos pasando….esto es vida!

Templo de Diana
Como nota final a nuestra visita a Mérida un nuevo paseo por el casco antiguo que es muy chulo y a esperar el atardecer junto al Templo de Diana, donde Quim se explayó con sus fotos, sí lo admito yo a estas horas ya estaba matada de tanto calor y preferí ver como curraba él! ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario