viernes, 20 de septiembre de 2013

Sevilla. ¡Una Maravilla!

Por la mañana recogimos sin prisas y nos dirigimos a Sevilla, el viaje no era muy largo desde Doñana, así que pronto llegamos a la zona, el camping está en Dos Hermanas, pero nos costó llegar porque no hay muy buenas indicaciones, las expectativas estaban muy bajas ya que la información que teníamos de navegar por internet no eran muy buenas, pero una vez que conseguimos encontrarlo pudimos descubrir que no tenían que ver con la realidad, el camping Villsom es habitable, piscina limpia, lavabos en buenas condiciones, mucha sombra, en esta época la media de edad es de 70 años por lo que está garantizado el silencio.

Cada uno en nuestra comunidad.

Después de plantar la tienda y en vista del calor de la zona decidimos vaguear, así que comimos y nos dedicamos a revisar el PH del agua de la piscina y el estado de las tumbonas, excelente, con las pilas cargadas nos dirigimos al autobús, ya que en el camping te recomiendan que no vayas con el coche porque está mal para aparcar y por 1,65€ el billete merece la pena y solo tarda unos 20 minutos, depende del kamikaze que te toque al volante.

Una vez en la ciudad decidimos dar una vuelta a nuestro aire, sobre todo después de comprobar que nos habíamos dejado la guía  y no pensábamos volver a por ella, solo teníamos una fotocopia que nos dieron en el camping y con esto fuimos tirando.

Naturaleza en el Paque de María Luisa.
El autobús te deja en el parque de María Luisa, es un lugar espectacular, está la plaza España y es una caña y el parque está muy bien cuidado y es increíble lo espeso y lo verde que está, merece la pena perderse por él en las calurosas tardes de esta ciudad.

 Después cerca de la torre del oro paramos en un bar para tomar algo y el dueño amablemente se ofreció a llenarnos la botella de agua fresquita, muy majo y de aquí a ver calles en la zona comercial, al cabo de un rato cansados decidimos buscar un sitio donde tomar algo y como andábamos un poco desesperados acabamos en la Alicantina sin mirar mucho más, para descubrir que no servían tapas en la terraza solo raciones y los precios picaban, por lo que decidimos pedir una de adobo, muy bueno eso sí, para descubrir al poco de irnos de aquí que estaba lleno de bares por todas partes, a veces parecemos novatos.
Ya con el estómago lleno de camino al bus fuimos haciendo fotos nocturnas y disfrutando del paseo con buena temperatura. 

Torre del Oro.
Al día siguiente el objetivo eran las ruinas romanas de Itálica en Santiponce, llegamos pronto y el día estaba nublado pero para pasear por las ruinas con el calorazo no apetece, están muy bien cuidadas y hay muchos mosaicos, no cobran entrada, la lástima es que hay muchas zonas que saben que hay ruinas debajo pero no las han podido dejar a la vista y es una pena porque fue una ciudad muy importante y seguro que tiene muchos tesoros por descubrir, el anfiteatro es espectacular, el graderío está muy deteriorado pero los pasillos interiores están muy bien. Con este buen sabor de boca volvimos al camping, antes pasamos por el super para coger provisiones y como no, comer y piscina.

Volvimos a realizar la misma operación autobús hasta Sevilla,  una vez allí fotografiamos la Torre del Oro y después a la catedral pasando antes por información turística, es peculiar porque nunca había visto que vendiesen helados dentro de un punto de información.

Catedral de Sevilla
Desde aquí pasamos por al lado de la espectacular Giralda y callejeando llegamos hasta el Metropol Parasol el cual leímos que cuando se construyó causó controversia, pero es una pasada no es caro subir y las vistas son espectaculares, merece la pena. La pregunta tonta del día la realizó una novia que estaba haciendo las fotos de recién casada y el fotógrafo le dijo igual nos da tiempo de hacer alguna foto en la Cartuja, en broma, a lo que ella contestó… ¿eso es una iglesia?, para flipar.
Mosaico romano en Itálica
Con las máquinas echando humo fuimos a cenar alguna cosilla y esta vez con nuestra guía nos dejamos aconsejar y acabamos en el Bar Europa donde pudimos comprobar que hacen unas tapas espectaculares, probamos unas croquetas de jamón muy buenas y un salmorejo de remolacha con mascarpone de chuparse los dedos acompañado de una brandada de bacalao con pimientos del piquillo, todo esto tapas, no es caro para la calidad que dan y los camareros son muy simpáticos. Con este buen sabor de boca pusimos rumbo a nuestra casa de tela no sin antes pasar por las manos de un loco del volante en forma de conductor de autobús el cual se dedicó a correr como un animal, casi embestimos un coche, porque encima iba hablando con otro tipo con el que se iba riendo y mirándonos, ya que casi todos éramos turistas.


Hoy hemos intentado poner la queja en su empresa sin éxito, pero lo volveremos a intentar, si subís en el M132 de la empresa El Amarillo, S.L. si el conductor se parece a Jabba el Hutt, haceros un seguro de vida, no sabemos si vosotros lo podréis contar como nosotros, suerte.  

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