domingo, 22 de septiembre de 2013

Tarifa y la costa salvaje de Cádiz.

Salimos de Sevilla casi a las 12h, apurando a tope…o más bien perreando a tope, pero es que el día anterior no habíamos parado y estábamos matados.

El caso es que poco a poco nos fuimos acercando a nuestro próximo destino, Tarifa. Yo tenía muchas ganas de visitar esta zona, primero porque no la conocía y segundo porque me motivaba mucho el ambiente y la naturaleza. Según nos acercábamos por la carretera rumbo a Algeciras, pasamos el Parque Natural de los Alcornocales, una auténtica pasada por lo que decidimos hacer una rutilla por ahí a la vuelta.

Dunas en Punta Paloma.
De repente una roca enorme, que dedujimos que era Gibraltar…tanto follón por una roquilla de “ná”, y pasamos Algeciras rumbo a nuestro destino. Cuanto más nos acercábamos más molinos de viento y paisajes chulos, empezábamos a ver que la zona no nos iba a defraudar. Nuestro camping no estaba en Tarifa, sino a unos 10kms en Punta Paloma, un sitio flipante con una duna que cubre la carretera literalmente. Así que nos instalamos, entre árboles y bastante soledad y decidimos comer algo antes de continuar el día.

Por la tarde un pelín de siesta… ¡por fin un sitio donde uno puede tumbarse sin achicharrarse de calor! Y rumbo a explorar la zona. Punta Paloma es un sitio bastante alucinante, como os comentaba vas por la carretera y de repente ves que ésta se empieza a cubrir de arena, da la sensación de estar en un puerto de montaña en el que ha pasado el quitanieves, solo que aquí cambia la nieve por arena. Las señales cubiertas y la gente flipando en la duna como no puede ser de otra manera. Continuamos camino y aparcamos un poco más adelante para adentrarnos en el bosque rumbo a la playa. Tengo que decir que el camino de ida fue bastante más largo que el de vuelta, en definitiva debimos dar una buena vuelta, la arena es de playa mezclada con las agujas de los pinos y llegar a la playa merece la pena. El paisaje es espectacular y la playa es bastante idílica.

KiteSurf en Tarifa.
Tras jugar en las dunas continuamos hacia Tarifa. Aquí está clarísimo que la gente vive del KiteSurf, tiendas por todas partes y surferos (buenorros y menos buenorros) por todas partes. Al margen de esto, la ciudad nos encantó. Fue una antigua ciudad mora, la zona antigua está amurallada y te pierdes por sus callejuelas empedradas y con casitas encaladas, en cada rincón te encuentras algo interesante y en el centro un montón de sitios para tomar algo. Lo malo…está muy de moda por lo que los precios no son nada baratos, cuesta encontrar un sitio asequible. Al final lo conseguimos y cenamos dos hamburguesas buenísimas mientras Quim disfrutaba con su Barça.

Calle empedrada en Tarifa.
Al día siguiente tocaba rutilla. Primera parada en Bolonia, en las ruinas romanas de Baelo Claudia. De nuevo Andalucía nos sorprende, entrada gratuita para los europeos, ¡así da gusto! Las ruinas bastante bien conservadas, aunque no han desenterrado toda la ciudad, y disfrutamos un montón con el recorrido. Además están en un entorno único, ya que se sitúan junto a la playa. Vivían del mar y se nota tanto en el enclave como en la forma de vida.

Quim y sus libélulas.
Continuamos rutilla pasando por más parajes naturales y playas vírgenes, en serio es una auténtica pasada, encontrar sitios sin urbanizar y sin que hayan destrozado la costa es un lujo. La parada para comer la hicimos en Caños de Meca, en un restaurante que se llama El Arriate. La comida genial y la atención mejor, comimos de menú pero como reyes y salimos dando tumbos, las raciones son enormes…pescadito frito para disfrutar de Cádiz que ya tocaba! El pueblo no es nada del otro mundo, como casi todos los de la zona pero como siempre lo que cuenta es el lugar y la naturaleza que lo rodea. Junto a Caños de Meca está el Faro de Trafalgar, lugar de la famosa batalla donde palmaron miles de personas entre ingleses, franceses y españoles…encima nos dieron para el pelo. En fin, la zona es espectacular y está protegida, ya que el faro antes estaba sobre una isla y ahora gracias a la arena que se ha ido desplazando, está unido a la península.
Intento en Barbate por sacar fotos chulas en el puerto, ya que aquí siguen pescando el atún como se hacía antes…pero fiasco total. Ni fotos chulas, ni pescadores faenando…no era la hora adecuada.

Más KiteSurf.
Así que de vuelta a la Playa de Valdevaqueros, cerca de Tarifa, para hacer fotos a los surferos, estuvimos un buen rato tirados en la arena disfrutando pero sin ver demasiadas florituras espectaculares…los buenos ya se debían haber cansado...jeje. Otro paseíllo por Tarifa para disfrutar de sus rincones y de vuelta a descansar del largo día…. A la jornada siguiente tocaría ruta por el Parque de los Alcornocales y la Sierra de Grazalema rumbo a Granada.

Tarifa recuerda a Marruecos.

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