miércoles, 26 de noviembre de 2014

LIEBSTER AWARDS

LIEBSTER AWARDS


Nos ha sorprendido mucho el reconocimiento y estamos muy agradecidos, gracias  a http://365sabadosviajando.com/ y a http://worlding8.com  que nos han nominado, deseamos que tengáis grandes viajes y quien sabe igual coincidimos en algún país. Hemos cogido preguntas de los dos esperemos que os gusten. 

Describe tú blog.
No pretendemos ser un blog de referencia, simplemente contar lo que nos va pasando durante los viajes. Para los que tenéis un blog ya sabéis como va esto, estás todo el día dando vueltas y cuando llegas al lugar en el que vas a dormir tienes que cenar, escribir, buscar las fotos que quieres publicar a veces es agotador, pero cuando ya llevas años haciéndolo si no lo haces hasta te sientes mal.

¿Por qué empezaste el blog?
La idea fue de Elena, cuando íbamos a ir a Vietnam, queríamos un medio desde el que informar a nuestras familias, sobre todo a su padre, mas tarde descubrimos que fue el único que no lo miró. Nos pareció una experiencia interesante y cuando vimos que nos leían desde cualquier lugar del mundo nos motivó para seguir haciéndolo cada viaje.

¿Qué esperabas cuando empezaste con esto?
La verdad es que no mucho, solo explicar lo que nos iba sucediendo durante nuestros viajes y mostrar nuestras fotos, Elena es fotógrafo y yo también estudié fotografía y es también una manera de mostrar lo que hacemos.

¿Y que es lo que esperas ahora?
Que la gente que nos lea pase un rato entretenido, a veces ponemos información que puede ser útil, pero como ya he dicho antes tampoco queremos machacar con datos y datos, entendemos que hay otros bloggers que lo hacen mucho mejor que nosotros y sería redundante.

¿Qué sientes cuando tú trabajo se reconoce?
Mucha alegría e ilusión, eso quiere decir que gusta lo que hacemos y nos motiva para seguir haciéndolo. Tenemos pensado publicar los viajes que hemos hecho antes de la creación del blog, el problema es el tiempo, lo bueno es que lo tenemos todo escrito ya que siempre escribimos un diario de viaje y seguimos haciéndolo, no todo se puede poner en el blog...

¿Por qué viajar?
Conocer aquellos lugares que tantas veces has visto en fotos y cuando estás allí sientes algo especial, también los lugares cargados de historia, en Pompeya y Herculano por ejemplo disfrutamos muchísimo, altamente recomendable. También conoces gente a veces de manera espontanea que se acercan y quieren saber de donde vienes, si estás casado si tienes hijos, que te parece su país.

¿Cual es el viaje que te gustaría hacer en navidades?
Navidad la tenemos reservada siempre para visitar la familia, así que no es habitual que hagamos ningún viaje. El próximo aún no lo tenemos claro, normalmente empezamos diciendo un país y acabamos en otro, nunca se sabe, pero estamos barajando Nueva York con amigos que también suele ser divertido.

Si tuvieras que elegir un lugar donde vivir, ¿Cuál elegirías?
Dicen que como en casa en ningún sitio, pero Londres nos gusta muchísimo.

¿El mejor viaje hecho hasta el momento?
Sin duda Vietnam, es el viaje que mas hemos disfrutado, puede que por lo diferentes que son a nosotros, por lo amables que son, sus paisajes increíbles. No descartamos volver, sobre todo ahora que está Éric, nos gustaría que disfrutase viajando tanto como a nosotros.

Tres blogs que te gusten

http://mundowdg.com/blog/ Este blog lo sigo desde hace años, es un administrador de sistemas que cuenta sus mas y sus menos con los usuarios de su empresa y es muy divertido.

http://laaventuradepabloyelena.blogspot.com.es/ 
Pablo y Elena, dos viajeros empedernidos que han recorrido medio mundo. Su experiencia y reseñas de Vietnam nos ayudaron mucho en nuestro viaje.

http://www.pacoyverotravels.com/ Muy completo y muy activo, lo descubrimos buscando consejos para viajar con niños.


Nuestros nominados:

http://www.quadernsdebitacola.com/
http://memoriasdelota.blogspot.com.es/
http://bonavida.cat/
http://www.triplovers.es/
http://unpocodesur.com/




lunes, 29 de septiembre de 2014

Portugal. Fin de viaje con paradas inesperadas.

Siempre las vacaciones se hacen cortas, pero este año han sido cortísimas, entre unas cosas y otras solo hemos tenido dos semanas, de las cuales hemos estado unos 10 días en Portugal, así que cuando empiezas a cogerle gustillo te tienes que volver, pero bueno nos tendremos quedar con las buenas experiencias y sobretodo con haber viajado por primera vez con nuestro peque. ¡Ha sido todo un éxito!

Nuestra idea como siempre era madrugar, pero madrugar mucho para que Éric fuera durmiendo el máximo tiempo posible y que el viaje hacia Madrid no se le hiciera muy pesado. Pero sonó el despertador, Quim lo paró y nos despertamos cuando el peque abrió la pestaña...un desastre. Así que al final salimos a las 9h de nuestra casa de Ulgueira, que eran las 10h en España.



Los primeros 45min de viaje largos y pesados escuchando las quejas constantes de Éric, ya sabía lo que le esperaba y no le hacía mucha gracia, yo amenacé un par de veces con tirarme por la ventana del coche. Si el viaje iba a ser así iba a ser tremendo. Encima atasco al pasar por Lisboa y al ratillo por fin decidió dormirse.

Así avanzamos camino lo que pudimos, pero entretener a un bebé de 6 meses en el coche, cuando está atado a una silla que mira hacia un respaldo no es fácil, de modo que empezamos a hacer paradas. En una de esas nos dimos cuenta que estábamos cerca de Evoramonte, un pueblo con castillo reconstruido y que la propia Lonely Planet indicaba que era un buen sitio para hacer un alto en el camino.



Allá fuimos, de nuevo cargamos al peque en la mochilita y visitamos el castillo y el pueblo. El castillo es más una fortaleza que otra cosa, es una mole cuadrada con cuatro torres y en la fachada como único adorno hay una especie de lazos hechos de piedra, parece que está envuelto para regalo. La entrada cuesta 2€ y ya con Éric dormido decidimos visitarlo. No es gran cosa, las estancias no están amuebladas y solo había una expo bastante extraña con una figura hecha de palillos...

El pueblo es pequeñito pero con encanto, bueno la zona amurallada, la zona exterior no la vimos. Un paseo pasando junto al cementerio y la iglesia y de nuevo al coche a continuar camino.



De nuevo Éric se despertó, esta vez ya cerca de Mérida. Lo conocíamos del año anterior y los dos pensamos inmediatamente en El Pestorejo, un restaurante muy conocido en el centro de la ciudad, donde ponen unas raciones impresionantes. Ya era tarde pero aun así comimos los tres, Éric no pudo probar la especialidad de la casa, el..... Y cuando ya estábamos a punto de irnos vi trabajando en el bar de al lado una antigua de compañera de trabajo con la que coincidí en Barcelona, al principio lo típico se te hace raro ver a alguien conocido tan lejos de donde la ubicas habitualmente, pero sí era ella, con estas coincidencias te das cuenta de que el mundo es realmente un pañuelo.

Y a partir de ahí un regalazo, Éric decidió que era muy aburrido seguir en ese plan y se durmió, ¡así hasta Madrid! Por lo que el resto del viaje fue ir recorriendo los kms que faltaban esperando que no se despertara antes de tiempo.


Un par de días en Madrid con la familia y de nuevo a la dichosa rutina. Pero estamos contentos, este viaje era una incertidumbre por ver cómo reaccionaría el peque, si aguantaría tantos kms, si se acostumbraría a los cambios en su rutina y la sorpresa ha sido mayúscula.

La conclusión es que sí se puede viajar con niños, aunque sean bebés, lo único que hay que tener muy claro es que el ritmo es muy diferente y hay que respetar ciertas rutinas. Para nosotros la hora de irse a dormir por la noche es sagrada y nos ha funcionado genial, ya os iremos contando en los próximos viajes.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Portugal. Palacio de Queluz.

Tocaba visitar otro palacio, esta vez el de Queluz. Sobretodo hay que tener claro qué queréis visitar, ya que hay unos cuantos monumentos que pertenecen a Parques de Sintra y si tenéis intención de visitar varios hay descuentos por coger distintos sitios, nosotros habíamos cogido entradas para el Palacio da Pena y el de Queluz y nos salió a 20€ por persona.

Este Palacio hay que tener en cuenta que está a unos 15 minutos desde Sintra en coche, por lo que hay que planificar bien la visita.


El Palacio es enorme y en la puerta del mismo se puede aparcar si vas en coche, aunque asusta la entrada que está adoquinada, si lleváis un carrito para niño se puede ir con él por el interior. Nada más entrar accedemos a la sala de la música, es bastante grande y seguro que era en donde las personas de la época bailaban.


A continuación pasamos a la sala del trono para luego a través de un largo pasillo atravesar todo el palacio pudiendo ver todas las estancias, todo el mobiliario y la decoración de la época bastante abundante, es curioso ver cómo vivían.


Después del recorrido se sale a los jardines, son bastante grandes una parte no está tan cuidada ya que hay fuentes sin agua o algunos surtidores obstruidos y no se puede apreciar cómo era en la Antigüedad. El canal de azulejos es muy bonito, se podían cerrar las compuertas y al llenarse de agua navegar por él.


Dentro del recinto está la escuela de Arte Ecuestre y a veces hacen exibiciones en los jardines del palacio. Estos no nos entusiasmaron tanto, sobre todo después de haber estado en los de Pena, pero bueno es nuestro punto de vista.


Visto esto nos fuimos a comer a un McDonald's que hay cerca, a Elena se le agrandaron los ojos cuando vió el cartel, no se puede pagar con Visa, esto ya nos ha pasado en varios sitios, hay que llevar siempre efectivo, lo curioso es que tienen hamburguesa de Bifana.


De vuelta a Ulgueira intentamos que Éric durmiese algo pero no estaba por la labor y después de una minisiesta nos fuimos a Praia Grande a ver como se deslizaban los surferos por las olas y luego a ver la puesta de sol a Cabo da Roca que resultó ser un fracaso ya que estaba nublado el horizonte y no pudimos ver nada, así que de vuelta a casa para concluir nuestro penúltimo día en estas tierras.


martes, 23 de septiembre de 2014

Portugal. Palacio da Pena.

Como cada mañana, nuestro despertador favorito tocó diana, llevar a un bebé de viaje es asegurarte que despertarás pronto. Así que intentando no entretenernos demasiado, salimos de nuestra casa y fuimos hasta Sintra para desde allí continuar hasta las taquillas del Palacio da Pena.
Jardines del Palacio da Pena
 La mujer de la taquilla aconsejó a Quim subir caminando desde allí, dando un paseo por el bosque que dura unos 20 minutos, y si queríamos podíamos llevar el carro ya que el camino está adoquinado y luego en el palacio dejarlo en la tienda para poder visitarlo. Cuando vimos el camino decidimos dejar el carro en el coche y tirar de mochila y ¡menos mal! Sí, es verdad que podríamos haber ido con el carro, pero Éric hubiera llegado descoyuntado y el carro sin ruedas...
Palacio da Pena
 El paseo por el bosque es una auténtica pasada, super bonito. Hay tanta humedad que hay musgo en cada rincón, como dijo Quim si hay hadas tienen que vivir aquí, así poco a poco fuimos subiendo hasta llegar al palacio. La primera impresión es que va a salir Mickey por cualquier lado, lo tienen tan reformado y pintado de colores vivos que parece que estás en el parque Disney y que es un decorado...pero no, ahí está y es de verdad.
Detalle de la entrada
 La visita merece la pena, es bastante grande y vas pasando por las diferentes estancias repletas de detalles, tanto en las paredes y techos como en el mobiliario. Llega un momento, terminando la visita que llegas a la zona de las terrazas y como no, hay un bar donde tomar algo, la parte mala es que en ese momento pegaba bastante el sol e incomprensiblemente tenían todas las sombrillas plegadas, al pedirles que abrieran alguna nos dijeron que no podían por el viento, la verdad es que en ese momento no soplaba nada pero bueno lo mismo tenían previsión, así que con las mismas bajamos al restaurante donde comimos a un precio asequible.
Claustro manuelino
 Éric ya cansadillo, decidió hacer de niño bocina en el restaurante, así que en cuanto terminamos de nuevo le pusimos en la mochila donde se durmió rápidamente. Y aprovechando su siesta, decidimos dar un paseo un poco más amplio por el bosque, y lo que empezó siendo un paseíto se convirtió en un buen pateo recorriendo caminos, subiendo al mirador de la reina y de allí a las caballerizas y el chalet de la Duquesa d'Edla que es una casa de madera adornada con corcho por todas partes, bastante curioso.
Subida al alto de Santa Catarina
Con el peque de nuevo despierto tocaba una parada para rellenar su barriguilla y nos fuimos a dar un paseo por Sintra. El pueblo es también muy bonito, con palacetes y rincones chulos por todas partes, calles adoquinadas y tiendas de souvenirs y terracitas donde tomar algo. En Sintra también hay dulces típicos, los travesseiros, se trata de un rollo de hojaldre relleno de una crema que la verdad no se qué es pero está muy buena y las queijadas a base de queso que nosotros no probamos. El sitio más típico para comerlos es en Piriquita, pero lo mismo pensaron el resto de turistas y estaba lleno, así que fuimos a otro sitio y también disfrutamos de ellos.
Chalet de la Condesa d'Edla
 El día había sido completito y de vuelta de nuevo el GPS decidió descubrirnos un camino nuevo, no se cuántos habrá, pero todas las veces hemos vuelto por sitios distintos. Y de nuevo rutina, duchas, cenas y a dormir que mañana nos quedan más visitas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Portugal. Quinta da Regaleria

Habíamos salido temprano, pero durante el transcurso del día se nos ha ido complicando y hemos decidido que tenemos que darnos un poco mas de caña para sobretodo que no repercuta en el pequeñajo.

Zona de la cascada.
Salimos con la calma, después de comer alguna cosa nos paramos en una pastelería a tomar un café, no sin antes tener un pequeño incidente con una portuguesa de unos 80 años, ya que Elena al aparcar tocó levemente su parachoques trasero y la mujer que estaba dentro salió a cámara lenta para ver el alcance de los daños, imaginamos que hacía tiempo que nadie le daba por detrás y revivió un poco, Elena observando la escena salió del coche y le confirmó que si le había dado pero poco y la dejamos haciendo un examen minucioso del parachoques.

La gruta
Después del desayuno pusimos rumbo a Sintra, ya que en este pueblo se encuentran una gran parte de los monumentos de la zona, nuestro destino era Quinta da Regalería, aquí todo está muy cerca así que en nada nos plantamos allí, el pueblo tiene calles estrechas y si entras por una para volver atrás es una movida, tenerlo en cuenta. En las inmediaciones de este parque es difícil aparcar pero se puede hacer gratis con paciencia y un poco de imaginación, supongo que en agosto será de locos. Éric no es de esos niños que se duermen cuando pisa un coche, si no cuando quiere y esta vez lo hizo casi llegando, así que le dejamos dormir plácidamente y cuando despertó proseguimos, en la puerta nos dimos cuenta que con el carro sería una locura, así que cogimos lo imprescindible y decidimos portearlo y dejar el carro en el coche. La entrada cuesta 6€, es uno de los sitios mas baratos de la zona y la verdad es que merece mucho la pena y si vas con niños que ya corran disfrutarán como locos.

Quim y Éric
Quinta da Regalería son unos jardines con un palacio que diseño Luigi Manini para Carvalho Monteiro y es una auténtico derroche de creatividad e imaginación. Los jardines son espectaculares y están muy bien cuidados, hay muchos caminos para perderse por ellos, túneles que conectan diferentes zonas, recomendamos llevar un frontal, algunos no están iluminados y tienen escalones. Aunque la parte mas espectacular es el pozo de 27 metros por el que también se puede acceder a través de varios túneles y recorrer el pozo por una estrecha escalera en espiral.



Tuvimos la mala suerte de hacernos mal tiempo y nos llovió, pero con el poco sol del que pudimos disfrutar aún son mas bonitos los jardines, estuvimos bastantes horas en este lugar tan singular, intentamos tomar algo en la única cafetería que hay dentro, pero cara no lo siguiente, se pasan un poco.

Pozo iniciático
El Palacio es una obra de arte, cualquier lugar en el que te fijes hay detalles de gran calidad y que te deja alucinado. Este sitio nos dejó un buen sabor de boca y sin duda repetiríamos.

Como estábamos hambrientos comimos algo en Sintra sobre las 18h y nos volvimos a Ulgueira a descansar ya que estábamos hechos polvo, así que mañana a madrugar si no queremos que nos pase lo mismo.







domingo, 21 de septiembre de 2014

Portugal. Parque Natural Sintra - Cascais. Praia das Maças.

Nos mudamos, no muy lejos pero nos mudamos. Lisboa nos ha encantado pero toca conocer la zona del parque natural de Sintra - Cascais, todo el mundo nos dice que es como un cuento de hadas y estamos deseando descubrir si es verdad.

Praia das Maças
 Antes de salir de Lisboa nos despedimos de Inés, la mujer que nos alquiló el piso a través de Airbnb, la verdad es que la experiencia está siendo muy buena y el trato genial. Lo único malo es que nos hemos dado cuenta que para la próxima el dormitorio debe estar en una habitación aparte, parece una chorrada pero cuando viajas con un bebé a partir de las 21h él duerme, y al estar todo en la misma habitación nuestra vida se convierte en hablar en susurros y hacer el mínimo ruido.

Praia das Maças
La casa de Sintra está en un pueblo que se llama Ulgueira, muy pequeño y bonito...tranquilidad a tope que es lo que queríamos. El primer día ha sido una toma de contacto de la zona y terminamos haciendo algunas compras y acercándonos al Cabo da Roca para dar una vuelta, volveremos otro día para ver el atardecer. Es el punto más al oeste de Europa y es muy chulo, si no fuera porque van autobuses repletos de turistas sería una gozada. Por cierto que alucinamos con un grupo de rusos a los que les dieron una copita en el bus para abrir boca y con el medio pedal se saltaban las vallas para hacerse fotos...claro que tener al lado un acantilado no debía impresionarles.

Bodyboard en Praia das Maças
 En esta zona hay mucho que ver y hacer, y nosotros hemos decidido empezar por visitar la costa, así evitamos aglomeraciones en los castillos y palacios, que los fines de semana se ponen a tope. De modo que hemos cogido el coche y nos hemos plantado en un ratillo en la Playa das Maças. El Atlántico es una pasada, muy salvaje y con olor a "mar" de verdad (esto los que seáis de interior lo entenderéis), así que nos quedamos como embobados observándolo un buen rato y de ahí, aprovechando una siesta de Éric, a hacer fotos de los acantilados.

Surfeando en Praia das Maças
 Para comer teníamos pensado ir a un restaurante que está en Azenhas do Mar, con el mismo nombre. Está junto a un acantilado y una piscina natural que se forma cuando sube la marea, pero como somos así no habíamos reservado y solo nos ofrecían una mesa junto a la barra y sin vistas, y ya que el restaurante es de los que pican por lo menos pagar para disfrutar del enclave...en fin, con nuestras ganas de pescado, o más bien las ganas de pescado de Quim, volvimos a Playa das Maças donde finalmente nos pusimos hasta arriba de pescado fresco.

Atardecer en Praia Grande
 ¿Y tras la comida qué toca? Pues una siesta, pero claro aquí el que siempre se apunta es el enano, así que haciendo turnos en la playa para quedarnos con él, el otro se iba escapando para investigar por ahí. En mi turno me tocó descubrir lo peligroso del océano, un bañista se metió y no podía salir de ninguna manera, al final le ayudaron unos surfistas que si no llegan a estar allí él hombre no lo cuenta, cuando quisieron llegar los servicios de emergencia había pasado más de media hora y ya estaban llegando a la orilla.

Praia Grande
 Con el susto en el cuerpo nos fuimos a Praia Grande donde por fin pude hacer fotos, todo el día pendiente del peque y sin poder hacer casi, así que era mi momento. Un atardecer chulísimo en una playa enorme y repleta de surfistas.


sábado, 20 de septiembre de 2014

Lisboa. Alfama y Barrio Alto

Hoy tocaba montaña rusa, ya que íbamos a visitar el barrio de Alfama. Nuestro despertador particular abrió los ojos pronto, así que después de desayunar iniciamos la dura jornada de estar de vacaciones, al cabo de 300 metros de haber salido me di cuenta que no habíamos cogido ni la guía ni el plano, que desastre, así que me pegué una carrera hasta el apartamento a por todo, llevamos tantas cosas que es de locos.

Bici portuguesa
 Nos subimos al metro hasta la parada de Terreiro do Paço, como no, llovía así que nos refugiamos en el primer bar que vimos a tomar un café y esperar a que saliera el sol, el cual tardó mucho en aparecer, así que aprovechamos la ascención por el barrio, muchas calles tienen escaleras y todo está adoquinado, hasta las aceras como el resto de Lisboa, así que el carro no para de traquetear, por lo que empezamos llevando al muñeco en la manduca para darle un poco de tregua.

Tranvía por las calles de Alfama.
El barrio es muy bonito, muchas casas tienen las fachadas cubiertas de azulejos poco a poco llegamos hasta la Sé Catedral y de aquí nos acercamos hasta las puertas del Castillo de San Jorge, como según la guía habla mas de lo que se ve desde el Castillo que de lo que hay dentro, decidimos que no merecía la pena pagar 8,5€ por persona para ver Lisboa desde las alturas cuando ya la habíamos visto desde Santa Justa, hay que ajustar el presupuesto.

El último grito en recuerdos chillones
 Las calles que hay al lado de la muralla son muy bonitas y se puede comer bastante bien de precio, así que nos metimos en uno que vimos normalillo y después nos metimos un helado en una heladería cercana que tienen sabor de Ginjinha, un licor típico de aquí y está muy rico y que está hecho con cerezas.

Pasajeros en un tranvía
 Seguimos viendo la zona y comenzamos el descenso para acabar otra vez cerca de la Catedral Sé, al lado hay un mirador y se ve el barrio de Alfama y el río Tajo, un espectáculo. bajamos hasta el nivel del río, por aquí dimos de merendar al pequeñajo en un bar que hay al lado de la fundación Saramago y como no era muy tarde decidimos ir a ver Barrio Alto.

Alfama.

Bajamos en la estación de Baixa/Chiado y fuimos subiendo, aquí todo es subir y bajar, se nos están poniendo unos brazos como los de Stallone de tanto empujar el carro, Barrio Alto está muy bien para cenar y tomar copas por la noche, cuando llegamos los restaurantes estaban empezando a funcionar, como nosotros estábamos cansados dimos una vuelta para ver un poco y nos retiramos, ya que el peque ya tenía demasiado y además teníamos que recoger los trastos ya que al día siguiente tocaba traslado.

Alfama.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Lisboa. Belem

Arrancar siempre nos ha costado bastante, pero con un bebé y todos los preparativos para el día, nos cuesta aún más. ¡Suerte que en Portugal hay una hora menos! Aunque yo me siga rigiendo por la hora española...cosas mías.

Nuestro destino era Belem, en esta zona hay bastantes cosas interesantes que ver, así que no nos lo íbamos a perder. Para llegar se puede ir en transporte, bus nº 728 o tranvía nº 15 o bien en coche, en el resto de Lisboa se paga por aparcar, sin embargo en Belem hay zonas de estacionamiento gratuito, nosotros no lo sabíamos y como el resto de los días nos movimos en transporte público.

Monumento a Los Descubrimientos.
Cogimos el autobús y nos bajamos cerca del Monasterio de Los Jerónimos, desde allí comenzamos nuestro recorrido empezando por el monumento a Los Descubrimientos. Para cruzar la carretera hay o bien un puente o un subterráneo, cómo no sin rampas, así que ir con el carro es un poco rollo. El monumento es una mole bastante grande de piedra con figuras que llaman la atención, está repleto de guiris y quien quiera puede subir al mirador pagando. Como todos los días, no hacía muy buen tiempo y esta vez el viento estaba soplando bastante, así que tras hacer unas cuantas fotos, tanto del monumento como del Tajo con el puente 25 de Abril al fondo, seguimos nuestro camino hacia la Torre de Belem.

Quim y Éric junto al Tajo.
 Llegando a la Torre vimos como se acercaba la tormenta, entraba a saco por el río así que veloces corrimos hasta un restaurante cercano donde nos refugiamos justo a tiempo. Cómo no, no fuimos los únicos, y las ordas de turistas que estaban por allí hicieron lo mismo, así que en un segundo nos encontramos de estar en un tranquilo paseo a estar rodeados de gente haciendo cola para pedir algo de beber.

Las tormentas en Lisboa vienen y van, ya sabiéndolo con el buen tiempo continuamos hasta la Torre de Belem. Tengo que decir que es de lo único que me acuerdo de mi visita anterior a Lisboa, era una cría y me da rabia, pero no me acuerdo de nada más. La Torre no decepciona, eso sí, si esperas encontrar una torre enorme en plan castillo te llevas un chasco. Es muy bonita y también se puede visitar por dentro, previo pago de 6€. Si también queréis visitar el Monasterio hay una entrada combinada que cuesta 12€, algo te ahorras.

Torre de Belem.
 Junto al Monasterio de Los Jerónimos encontramos un sitio económico para comer, hacían unas empanadas bastante ricas y muy variadas, aunque a la hora de la verdad parte de las que aparecen en la carta no les quedaban. Aun así nos tomamos, entre otras, unas de bacalao bastante ricas.

Si no sabéis dónde entrar y tenéis un presupuesto limitado y hay que elegir, yo personalmente no me perdería el Monasterio, precio de entrada 10€. Es una auténtica preciosidad, detalles en cada rincón y en cada columna. Como Éric tenía sueño y no había forma, me lo puse en la mochila y por arte de magia cayó...¡genial! si no fuera porque 1,5h con él colgando e intentando hacer fotos en las más diversas posturas, acaban con la espalda de cualquiera...

Monasterio de Los Jerónimos.
 Llegó la hora del homenaje, está prohibido visitar Belem y no probar sus famosos pastelitos de nata. La pastelería original es Pasteis de Belem, donde tienen la receta secreta que en su día les pasaron los monjes, además el local es super antiguo y hay una zona donde la cocina está a la vista y puedes ver como los preparan. Nosotros ya habíamos probado en otros sitios, pero la verdad es que hay diferencia, sobretodo en la masa....buenísimos!!!! Eso sí, aunque el sitio es enorme, se llena hasta los topes. Nosotros tuvimos suerte ya que unos se iban en ese momento y se apiadaron al ver a Éric, lo de viajar con un bebé esta genial en ese sentido.

Monasterio de Los Jerónimos.
De nuevo tormenta, así que esperamos un rato y cuando empezó a amainar esta vez cruzamos a la parada del tranvía que nos llevó de vuelta a la parada de metro para así poner fin al día, eso sí como Éric estaba cansado y con hambre antes buscamos un sitio medianamente decente para darle el pecho. Lo único que encontramos fue la estación fluvial, donde en un banco pude darle un poquito. Si estáis amamantando en Portugal no hay problema por dar el pecho en cualquier sitio, según la guía basta con ser un poco discreta...pero bueno esto para gustos los colores. Yo no me tapo especialmente y no estoy teniendo problemas.

Monasterio de Los Jerónimos.
Y así un día más en Lisboa, hoy hemos disfrutado un montón y estamos deseando conocer mañana el barrio de Alfama.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Lisboa. Primer contacto.

Viajar con Éric está siendo toda una aventura, no sabíamos cómo iba a responder y la verdad es que de momento aguanta como un jabato, estamos más que felices. Así que, como dice Quim, aunque bajemos el ritmo podemos seguir viajando...

Castañas en Baixa.

Desde Évora pusimos rumbo a Lisboa, donde llegamos entre chaparrones y con muchísimo viento. Tras alguna vuelta con el GPS, de esas que te incitan a tirarlo por la ventanilla, conseguimos llegar a la casa de Inés, que es la persona que nos ha alquilado el piso en Lisboa a través de Airbnb. Es la primera vez que probamos este sistema de viaje y la verdad es que nos parece una idea genial, alojamiento a precios razonables y con todas las comodidades como si estuvieras en tu casa. Inés es profesora y tardó un pelín en ver nuestras llamadas, tenemos que decir que avisamos un poco tarde de nuestra hora de llegada por lo que nos tocó esperar, aún así el recibimiento fue genial y el piso cubre todas nuestras necesidades.

Casas de Lisboa

Esta mañana Éric ha tocado diana más o menos pronto, pero como no habíamos preparado nada al final hemos salido un poco tarde, menos mal que aquí es una hora menos! Uno de los cambios que estamos notando es que nos tenemos que organizar mucho mejor y preparar muchas más cosas, ahora ya no consiste en preparar solo las cámaras y salir zumbando, tenemos que preparar todo lo necesario para pasar el día fuera con un bebé; ropa de recambio, pañales, crema de sol, trastos para la lluvia y por supuesto su comida.

Nuestro piso está cerca del metro de Olaias, no está muy cerca del centro pero en unas 6 ó 7 paradas te plantas donde quieras. El metro de Lisboa no está mal, pero con respecto a los accesos para carros y discapacitados deja bastante que desear, muchas escaleras y algunas estaciones sin ascensor o ascensores que no llegan hasta la calle. En fin, entre los dos se hace bastante sencillo así que cuando no queda otra cargamos con el carro y ¡alé para arriba!

Vista de los tejados desde el mirador de Santa Justa

Hemos empezado por Baixa/Chiado, donde hemos caminado un poco hasta la oficina de información turística. Ya mapa en mano y con bastantes indicaciones nos hemos dado cuenta que ya era la hora de comer, así que ha comenzado la tarea de buscar un sitio asequible y a ser posible poco turístico para comer. Tarea bastante complicada, toda la zona está repleta de restaurantes con la carta en mil idiomas y precios que de baratitos no tienen nada, así que al final hemos comido en una terracita en la Avenida da Liberdade en un sitio que se llama Maritaca es un puesto en la calle que hacen unas calçone que estaban geniales.

Elena haciendo fotos ayudada por Éric.

Ya sí, rumbo al tranvía 28 para hacer un recorrido por la ciudad. Nuestra intención era bajarnos lo más cerca posible del castillo y desde ahí callejear, pero como a veces se nos va la olla y no hay ninguna indicación que ayude, cuando nos hemos querido dar cuenta estábamos de nuevo en el barrio de Baixa. Total, en todos los viajes hay algún momento para hacer el primo y esta vez hemos empezado pronto. Así que recorrido por las callejuelas, pasando por el Arco de Sua Augusta y parada en una pastelería para merendar y probar unas pastelitos de Belem, que aunque Quim insiste que no son los auténticos, a mi me ha parecido buenísimo.

Panorámica de Lisboa desde el mirador de Santa Justa.

Por la tarde Lisboa tiene otro aire, la luz es preciosa y el ambiente cambia con músicos callejeros y artistas por los rincones, es una pena que Éric a estas horas ya empiece a estar cansadillo. Pero antes hemos decidido subir al mirador de Santa Justa para disfrutar del paisaje. La pena es que está en obras y un andamio lo cubre totalmente...ya tenemos la excusa para volver.

Tranvía por las calles de Lisboa.

Al mirador se puede subir en ascensor (pagando) o bien dando un paseo...la verdad es que la subida no es nada del otro mundo y se llega rápido. La vista merece la pena y hay una visión panorámica de toda la ciudad, además aquí el tiempo nos ha dado una tregua y nos ha enseñado Lisboa con la luz del atardecer, chulísimo. Así nos hemos despedido por hoy, esperando que mañana haya más y mejor.

martes, 16 de septiembre de 2014

Portugal. Évora, Cromeleque dos Almendres

Nos levantamos temprano gracias a Éric, hoy tocaba cambio de domicilio, por lo que después de desayunar y de que las mujeres de la mesa de al lado no parasen de mirar a Éric y este sonreír como hace con todo el mundo, cosa que alegra mucho, recogimos todos los bártulos que no es poco y nos fuimos bajo un cielo gris, queríamos comprar algunas cosas, sobretodo baberos desechables ya que calculamos mal y no nos van a dar para todo el viaje, pero no encontramos por ninguna parte, así que nos vamos a visitar el yacimiento de los megalíticos.

Monolitos

 Desde el centro comercial en el que estamos, nos parece mejor idea ir por la N380, aunque también se puede ir por la N114, está muy cerca de Évora a unos 12kms, hay que llegar hasta el pueblo de Guadalupe atravesando bosques de alcornoques y desde aquí una pista de tierra que se hace un poco larga pero desde el parking andando está el yacimiento a unos pocos metros, hay otros 2 sitios para ver, pero el más espectacular es este. Es el yacimiento de megalíticos mas importante de la península ibérica y la verdad es que es una pasada, están situados en círculo y algunos conservan algunos grabados. Es increíble ver lo que se hacía antes cuando no había televisión.



Monolitos.
 A pesar de la lluvia nos sale un poco el sol y podemos hacer alguna foto decente, así que finalizada la visita nos cruzamos con un grupo de caminantes que seguro rompen el encanto de la casi soledad de la que disfrutábamos en la zona de los megalíticos.


Nos dirigimos a nuestro nuevo destino, Lisboa, a través de la carretera secundaria N114 para poder disfrutar mejor del paisaje, paramos a comer por el camino en un bar de carretera después de que Éric se ha despertado y degustar una bifana de ternera (filete) muy rico.

Alcornoque.
Entramos a Lisboa por el puente Vasco de Gama, que es de peaje y el GPS nos lleva hasta la casa que hemos contratado a través de Airbnb, para descansar todos y coger con ganas el día siguiente para visitar Lisboa.