domingo, 21 de septiembre de 2014

Portugal. Parque Natural Sintra - Cascais. Praia das Maças.

Nos mudamos, no muy lejos pero nos mudamos. Lisboa nos ha encantado pero toca conocer la zona del parque natural de Sintra - Cascais, todo el mundo nos dice que es como un cuento de hadas y estamos deseando descubrir si es verdad.

Praia das Maças
 Antes de salir de Lisboa nos despedimos de Inés, la mujer que nos alquiló el piso a través de Airbnb, la verdad es que la experiencia está siendo muy buena y el trato genial. Lo único malo es que nos hemos dado cuenta que para la próxima el dormitorio debe estar en una habitación aparte, parece una chorrada pero cuando viajas con un bebé a partir de las 21h él duerme, y al estar todo en la misma habitación nuestra vida se convierte en hablar en susurros y hacer el mínimo ruido.

Praia das Maças
La casa de Sintra está en un pueblo que se llama Ulgueira, muy pequeño y bonito...tranquilidad a tope que es lo que queríamos. El primer día ha sido una toma de contacto de la zona y terminamos haciendo algunas compras y acercándonos al Cabo da Roca para dar una vuelta, volveremos otro día para ver el atardecer. Es el punto más al oeste de Europa y es muy chulo, si no fuera porque van autobuses repletos de turistas sería una gozada. Por cierto que alucinamos con un grupo de rusos a los que les dieron una copita en el bus para abrir boca y con el medio pedal se saltaban las vallas para hacerse fotos...claro que tener al lado un acantilado no debía impresionarles.

Bodyboard en Praia das Maças
 En esta zona hay mucho que ver y hacer, y nosotros hemos decidido empezar por visitar la costa, así evitamos aglomeraciones en los castillos y palacios, que los fines de semana se ponen a tope. De modo que hemos cogido el coche y nos hemos plantado en un ratillo en la Playa das Maças. El Atlántico es una pasada, muy salvaje y con olor a "mar" de verdad (esto los que seáis de interior lo entenderéis), así que nos quedamos como embobados observándolo un buen rato y de ahí, aprovechando una siesta de Éric, a hacer fotos de los acantilados.

Surfeando en Praia das Maças
 Para comer teníamos pensado ir a un restaurante que está en Azenhas do Mar, con el mismo nombre. Está junto a un acantilado y una piscina natural que se forma cuando sube la marea, pero como somos así no habíamos reservado y solo nos ofrecían una mesa junto a la barra y sin vistas, y ya que el restaurante es de los que pican por lo menos pagar para disfrutar del enclave...en fin, con nuestras ganas de pescado, o más bien las ganas de pescado de Quim, volvimos a Playa das Maças donde finalmente nos pusimos hasta arriba de pescado fresco.

Atardecer en Praia Grande
 ¿Y tras la comida qué toca? Pues una siesta, pero claro aquí el que siempre se apunta es el enano, así que haciendo turnos en la playa para quedarnos con él, el otro se iba escapando para investigar por ahí. En mi turno me tocó descubrir lo peligroso del océano, un bañista se metió y no podía salir de ninguna manera, al final le ayudaron unos surfistas que si no llegan a estar allí él hombre no lo cuenta, cuando quisieron llegar los servicios de emergencia había pasado más de media hora y ya estaban llegando a la orilla.

Praia Grande
 Con el susto en el cuerpo nos fuimos a Praia Grande donde por fin pude hacer fotos, todo el día pendiente del peque y sin poder hacer casi, así que era mi momento. Un atardecer chulísimo en una playa enorme y repleta de surfistas.


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