miércoles, 30 de septiembre de 2015

Escocia. Cada vez mas cerca de Nessy.

Como cada vez que toca trasladarse hay que recoger todos los trastos, antes de empezar el viaje la mochila va más o menos ordenada, cuando ya llevas unos días de viaje por lo menos en nuestro caso la llenamos a cascoporro, lo único que importa es que esté llena cuanto más mejor y que quepa en el coche, porque ese es un problema al no tener que cargarla a cuestas durante horas  a la espalda te da igual como quede, nosotros no somos muy ordenados.

Playa y faro de Arbroath

Pescado ahumado en Arbroath
Pues nada, después de tenerlo todo más o menos recogido nos acercamos a la casa de nuestra anfitriona Monica que ya nos tenía preparado el almuerzo y venía más preparada, ya tenía experiencia y a parte de los cacharros del día anterior para que Éric jugase tenía un As en la manga, así que cuando The Little Hurricane acabó de almorzar y empezó a liarla, ella le tendió la mano para que la  acompañase y él ante esta propuesta tan suculenta de ir a investigar no lo dudó ni un segundo y se fue con ella a dar una vuelta por la casa, como nos abandona a la mínima, a partir de ahí pudimos disfrutar de nuestro almuerzo y ver como llevaba uno al otro por el jardín de la casa. Una vez finalizada la carga de energía, Monica y su marido nos recomendaron una ruta hacia Inverness para visitar algunos pueblos, más tarde nos daríamos cuenta que no nos daría tiempo a verlos todos con tranquilidad, sobre todo porque debíamos estar en Inverness para recoger a nuestra amiga Ana en la estación.

Bosques de cuento de camino a Inverness
Después de despedirnos de esta maravillosa pareja emprendimos la marcha, la primera parada la hicimos al poco de empezar en el pueblo de Arbroath, el tiempo nos acompaña y nos damos una vuelta por el pueblo que es muy bonito, Éric encantado de salir tan pronto del coche. De aquí atravesando bosques frondosos que ya cruzamos cuando subimos a Stonehaven llegamos hasta Brechin donde hay una estación de tren victoriana, pero descubrimos que solo abren los domingos, así que nos contentamos con ver la estación desde fuera y algún tren antiguo, es una lástima no poder ver más, así que no nos queda otra que subirnos a nuestro vehículo para seguir nuestro viaje y después de unas cuantas millas hacemos parada en Ballater un tranquilo pueblo situado muy cerca del castillo de Balmoral, algunos de sus comercios tienen un escudo en la entrada que indica que abastecen al castillo en el que la reina disfruta de sus vacaciones en verano. Leímos que la estación es una chulada pero cuando llegamos descubrimos que recientemente ha sido víctima de un incendio y solo podemos ver que se ha salvado algo de la fachada y poco más, una lástima.

Estación de tren de Brechin
Comemos en The Bothy en Bridge Street, comimos muy bien, tienen juguetes para los niños, tronas y cambiador un acierto y para lo que llevamos visto en Escocia no es caro. Como está en la carretera que atraviesa la población aparcamos en la misma puerta. Con el tiempo un poco justo decidimos acercarnos al Castillo de Balmoral y con la empanada que nos caracteriza por no leer la guía, después de hacer el primo le preguntamos a un policía que hay en la puerta y nos informa que el castillo está cerrado para las visitas y eso que en la guía ya pone que solo abre de abril a julio y digo yo, si no está la reina ¿por qué no nos pueden dejar pasar igualmente?

Cartel en la estación de tren
Con este mal sabor de boca seguimos nuestra ruta hacia Inverness, al poco empezamos a descubrir las carreteras auténticas escocesas de un solo carril y en las cuales de vez en cuando hay unos espacios más anchos llamados “Passing place” para que puedan cruzarse los vehículos. También descubrimos otro tipo de paisaje, estábamos acostumbrados a los bosques espesos y aquí vemos que no hay árboles y parece un entorno de alta montaña a pesar de no estar a gran altura, así que con estas nuevas condiciones que no nos desagradan nada vamos comiendo millas hasta Inverness.

Atardecer junto al Beauly Firth
Llegamos más tarde de lo previsto para recoger a nuestra amiga y subirla a nuestro sobrecargado coche para acercarnos al  nuevo alojamiento en North Kessock, un tranquilo camping en el que hay mobile home a orillas del Beauly Firth, allí nos espera Marie que nos muestra nuestro nuevo hogar. Aquí el inglés es más difícil de pillar, pero cogemos la esencia, también nos dice que desde aquí podemos ver delfines en el agua, pero no llegamos a ver ninguno, al lado hay un pequeño pueblo con un supermercado Spar donde compramos algunas cosas y disfrutamos del atardecer que es espectacular, para volver a nuestro nuevo hogar que es bastante acogedor y finalizar un largo día, mañana quizás veamos a Nessy, o no.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Escocia. Stonehaven y Castillo de Dunnottar



Hoy empezamos el día con sol, aunque tampoco nos fiamos ya que no es la primera vez que nos pasa que empieza el día bien y luego llueve. 


Playa en Stonehaven
Nuestra anfitriona a parte del alojamiento por 5 libras hace desayunos escoceses y queríamos probarlo, es consistente, primero empiezas con unos cereales con leche y luego viene el plato fuerte, bacon, salchicha, huevo, champiñones, alubias y medio tomate. Con semejante desayuno vas  a tope de energía. Éric ya se despierta con las pilas cargadas y Mónica saca unos cacharros de plástico de la cocina para que se entretenga y podamos degustar nuestra fuente calórica, con esto conseguimos contenerlo un poco.

Elena y las fotos
Preparados para afrontar el día emprendemos nuestro viaje hacia Stonehaven, más tarde nos damos cuenta que el GPS trabaja para Visit Scotland porque nos hace una ruta turística en lugar de llevarnos por la autopista, eso sí las carreteras son espectaculares a veces cruzamos túneles que se han formado con las ramas de los árboles a veces no dejan pasar mucha luz. 

Vista del Castillo.
Conseguimos llegar al pueblo de Stonehaven y nos acercamos a la oficina de turismo en donde mientras intentamos enterarnos de lo que nos dice la mujer que lo atiende corremos detrás de Éric para que no le destroce la oficina, nos aconseja no llevar el carro por el paseo de la playa y que podemos ir andando hasta el castillo y así hacemos, pero una vez en la playa vemos que hay un sendero con maderas y que todos los que van con niños…¡llevan carro!, somos los únicos primos que vamos cargados con nuestro hijo que después de un paseo por la playa lo hemos subido a la manduca para llevarlo a la espalda. Cuando llegamos al puerto descubrimos que aún queda un buen trecho hasta el castillo, por lo que volvemos a por el coche para no partirnos la espalda y acercarnos con él.

Castillo de Dunnottar



Castillo de Dunnottar
Justo cuando llegamos empieza a llover, así que aprovechamos para comer unos sándwiches que hemos comprado en un super para después acercarnos al castillo de Dunnottar que es nuestro objetivo en este pueblo, es una fortaleza situada sobre una montaña de 50 metros y tiene pinta de haber sido bastante difícil de acceder por enemigos, de hecho fue una de las fortalezas más seguras de Escocia y leímos que William Wallace incendió una iglesia que hay dentro llena de ingleses, creo que no les haría mucha gracia. La entrada cuesta 6 libras y no entra en la explorer pass. 

Interior del castillo
Vista desde las ventanas del castillo
La fortaleza es espectacular el suelo está cubierto por un manto de césped típico en Escocia, la lástima es que se nos pone a llover justo después de cambiarle el pañal a Éric en un banco ya que no hay cambiador en el lavabo ni sitio, pero nos refugiamos en este para poder protegernos para la lluvia y poder seguir la visita. Visitamos las diferentes edificaciones y tenemos suerte y al cabo de un rato asoma el sol pero ya vemos en el cielo que será por poco tiempo así que aprovechamos para que las cámaras echen humo, a Éric lo ponemos en la manduca, ya que traer el carro aquí es imposible debido a la gran cantidad de escalones que hay para acceder y al poco se duerme, así acabamos la visita y deshacemos los pasos hasta el coche acompañados de la inseparable lluvia.

El faro



Decidimos volver por la costa y a la altura de Montrose vemos un faro e intentamos acercarnos sin equivocamos, cosa que no sucede, pero al final damos con el camino que lleva hasta la edificación. Como Éric sigue sobado me acerco yo, está a algo más de una milla y el tiempo no acompaña pero logro llegar y hacer algunas fotos. Está en una ubicación muy bonita, la luz no es la mejor pero con el objetivo cumplido doy media vuelta para comprobar que el pequeño sigue durmiendo, pedazo siestas se pega. Ya desde aquí volvemos a Carnoustie e ir al parque para que el peque corretee en su territorio. Así concluimos un día que no ha estado nada mal.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Escocia. Nos mudamos a Carnoustie y visitamos St. Andrews



Nuestro tiempo en Edinburgo había acabado, tocaba mudarse y seguir descubriendo Escocia, aunque yo me quedé con ganas de ver más, a ver si a la vuelta da tiempo a algo.
Market Street de St. Andrews
Tras despedirnos de Katherine, con una sonrisa sabiendo que la veremos en unos días, ya que repetimos en su casa la última noche del viaje. Ponemos rumbo a la estación de trenes donde debíamos recoger el coche de alquiler. Alquilamos con Kiddy, que es de Europcar y aquí nos encontramos con una cola extensa para que nos atendieran, tras media hora por fin nos tocó pero tenemos que decir que nos sentimos incómodos y cansados con el ansia del chico que nos atendía que estaba mas interesado en vendernos todo lo que se le ocurría incluso un seguro cuando ya habíamos contratado uno en su propia página, nosotros solo queríamos que nos diera el coche y a ser posible un descuento en la silla para Éric, que te la cobran como si fuera de oro, pero fue tajante al negarnos el descuento y siguió con su intento de colocarnos lo que podía muy poco tacto y una imagen deplorable, hasta que ya vio que nos estaba cambiando el humor y cesó en su intento.
 A estas alturas Éric estaba ralladísimo, así que conseguimos escapar de sus garras e irnos a por el coche. Por cierto, no sé si pasa en todas las compañías, pero esa silla que te cobran a precio de oro te la dan y ale búscate la vida para montarla, como mucho una hoja con instrucciones y ninguna intención de echar un cable…
Catedral de St. Andrews
Quim sacó el coche y en el mismo parking ya paramos varias veces para que fuera regulando todo. Conducir por la izquierda y con el volante a la derecha a mí me parece divertido, aunque hay que ir con mil ojos. Lo que se nos hace más raro es cambiar de marchas con la izquierda y tener tanto coche por el lado contrario. ¡Pero de momento va genial!
Golfista en el Old Course
Con bastante retraso salimos hacia nuestro nuevo destino, Carnoustie, donde nos esperaba Monica. Esta vez el alojamiento era una caravana que tiene en el jardín de su casa, está decorada estilo vintage y equipada hasta arriba. Monica nos ha hecho sentir como en casa y ha sido una buena experiencia, si queréis encontrarla lo podéis hacerlo a través de Airbnb.
Como era tarde, dedicamos el resto del día a ir al parque para que Éric se desfogara y así tener algo de relax ante el resto de los días.
Callejeando por St. Andrews
 Nuestro siguiente destino, St. Andrews. Un pueblo precioso con la universidad más antigua de Escocia. Además tienen el Old Course, el campo de golf mas famoso del mundo, una catedral en ruinas y un castillo que merecen mucho la pena visitarlos.
La catedral en su día era una de las más impresionantes de Escocia, hoy solo quedan ruinas y un bonito cementerio alrededor. Además hay un museo y una torre a la que se puede subir tras 152 escalones…sí, los conté. La vista desde arriba es una chulada, y además tuvimos la suerte de tener buen tiempo, ¡ya iba siendo hora!
Vistas desde St. Rule's Tower
 A nosotros el golf ni fu ni fa, pero si estás en un sitio tan famoso, pues te acercas. Total está muy cerca y puedes acceder sin problemas, ya que incluso hay una carretera que lo atraviesa.
Mina en el Castillo de St. Andrews
 El castillo de St. Andrews nos encantó, en el edificio de acceso además hay un recorrido por la historia del castillo bastante currado y que está muy bien. Del castillo en sí no queda mucho, pero debajo hay una red de túneles cavada tanto por los residentes en él, como por los atacantes y puedes recorrer parte de ellos…además está colgado de un acantilado no muy alto y las vistas son muy chulas.
Playa en St. Andrews
 Junto al pueblo se encuentra la playa donde se sitúa la famosa escena de la peli “Carros de Fuego”. Para justificar un poco lo que nos pasó tengo que decir en nuestra defensa que nos olvidamos la guía en la caravana. En fin, como no, teníamos que hacernos una foto corriendo los tres por la playa, así que allá fuimos y tras varios intentos conseguimos la preciada foto. La anécdota llegó cuando llegamos a casa y nos dimos cuenta de que la habíamos cagado con la playa, ya que no era esa sino la que está junto al campo de golf, mucho más grande… Bueno, no hay mucho más que decir…jejeje.
Castillo de St. Andrews
 En la oficina de turismo nos recomendaron varios pueblos cercanos, y nos decantamos por Crail, un pueblito de pescadores con un pequeño puerto bastante mono en el que pudimos hacer algunas fotos al atardecer.
Aparejos de pesca en Crail
 Tocaba volver a casa, así que una parada en un Fish and Chips para que Éric cenara algo por el camino y de nuevo a nuestra caravana para dormir a pierna suelta.

martes, 22 de septiembre de 2015

Escocia. Día de lluvia en Edinburgo.



¿Qué haces cuando llueve en Escocia?, pues lo mismo que harías sin lluvia, salir de casa porque no hay otra, el verde no es así porque esté pintado. 

Jugar, jugar y jugar.
Salimos de casa con la lluvia como compañía inseparable y nos dirigimos con el bus 25 a la estación de Waverley, para una vez aquí subir hasta la Royal Mile, nuestro destino es el Museo de la Camera Obscura, un edificio de 5 plantas llenas de sorpresas, con juegos ópticos y diversiones varias. Nada más llegar nos informan que en breve habrá una exhibición en la habitación que da nombre al museo.

¡Nos comemos a Quim!
Se trata de un espejo que refleja la imagen en el interior de una cámara en la cual permanecemos a oscuras para ver reflejada la imagen de la calle, es curioso, la lástima es que al hacer mal tiempo no se ve muy bien, Éric hace alguna intervención haciendo que la guía tenga que parar en algún momento, pero conseguimos que esté entretenido y no tengamos que salir antes de tiempo. Esto está situado en la última planta que tiene una terraza desde la que se puede ver la ciudad, hoy gris por el día que tenemos y húmedo.

¡Nos multiplicamos y besamos!
Vamos descendiendo y nos encontramos ilusiones ópticas, hologramas, espejos que deforman la imagen, juegos de luces y un sinfín de entretenimientos que hace que los tres nos lo pasemos en grande y le dediquemos prácticamente toda la mañana, la entrada nos costó …. Pero la verdad es que es muy recomendable si vas con niños y si no también, sobre todo si el día no acompaña.

Aún con lluvia, es bonito

De aquí nos vamos a comer en frente de el Elephant House, hay un fish and chips, no es muy barato pero es lo que hay, después de comer Éric cae redondo y nos dirigimos al castillo de Edinburgo, como hemos comprado la Explorer Pass este entra por lo que no tenemos que pagar la entrada, antes de comprarla mirar que sitios queréis visitar y calcular el precio de las entradas.

El castillo en remojo
La lluvia no nos da cuartel pero vamos visitando los diferentes edificios, en uno de ellos se encuentran las joyas de la corona escocesa en el interior de una sala protegida con puertas blindadas, aquí solo se puede acceder caminando, si lleváis un carro de bebé os tendréis que turnar, incluso si lleváis una manduca o similar mejor, ya que el suelo de todo el recinto está adoquinado y es un peñazo ir con el carro, sobre todo si el peque va dormido como ha sido nuestro caso.

Una de las cárceles.

Uno de los lugares que más nos ha gustado son la recreación de las cárceles, dan una sensación aproximada de cómo podían vivir los prisioneros en el s.XVIII y principios del S. XIX y no eran muy cómodas.

La otra cárcel más moderna.
Una vez finalizada la visita, salimos a través de la Royal Mile esta vez vamos a un café ya que tenemos una entrada para acceder a Real Mary King´s Close, pero solo podemos acceder uno de nosotros ya que no permiten el acceso a menores de 5 años, es un laberinto subterráneo que sirve de cimientos al ayuntamiento. Es de la época medieval y ha sobrevivido hasta hoy, los guías que lo explican van caracterizados de la época y hacen que sea muy ameno y te hacen ver en las duras condiciones en las que se vivía en esa época y algunas historias personales de gente que vivió en esa época, la entrada la compramos a través de internet, ya que en español hay pocas sesiones y así te garantizas la visita. Este sitio lo descubrí gracias al blog libreta viajera en donde hacen una descripción muy buena http://goo.gl/o1RJWC

En el interior del castillo.
 Una vez finalizada la visita nos volvimos a juntar, Éric ya estaba en plena actividad y sin parar, visitamos la entrada del ayuntamiento y bajamos de nuevo a Princes Street para coger el bus de vuelta a casa. 

Una de las callejuelas que sale de la Royal Mile.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Escocia ¡Primer día de visita a Edimburgo superado!



Anoche caímos todos como tablas así que esta mañana Éric ha tocado diana pronto, bueno pronto aquí pero no tanto en España jeje, y nos ha obligado a ponernos en pie. Quim estresado por querer empezar a ver cosas cuanto antes, ha tenido que frenar ya que viajar con niños requiere llevar un ritmo más lento y el peque se toma su tiempo para desayunar. 

Los bancos están dedicados a personas fallecidas.
Hemos cogido el 25 que nos ha llevado hasta Princes Street y allí hemos comenzado el recorrido. Lo primero ya que estábamos al lado la oficina de turismo, donde hemos comprado la Explorer Pass, 30 libras cada uno y te da derecho a visitar bastantes monumentos durante 3 días. Hay otras tarifas depende de cuantos días lo queráis utilizar, así que mirarlo bien para que os  compense.

Éric intentando subir al monumento a Scott
Por cierto que una de las cosas que te das cuenta nada más llegar es que el tiempo en Escocia va como va, parecía que tendríamos suerte y no llovería, pero el cielo de repente se tapaba y decidía sorprender con un minichaparrón y a veces no tan mini. Así que si vais con carro obligado el plástico de lluvia.

Monumento a Scott y Noria
Con música de gaitas que te van acompañando por toda la zona turística, y que a Éric no le gusta nada de nada, hemos empezado por el monumento a Scott, rodeado de jardines es bastante grande y como todos los edificios de la ciudad de piedra ya muy oscura de tanta humedad. Desde esta zona hay una vista bastante chula de la Old Town y hacia allí con el peque correteando al lado nos hemos dirigido.

Como no la visita a la Royal Mile, una calle emblemática de esta ciudad y que como su nombre indica tiene una milla de largo. Está llena de tiendecitas y bares o cafeterías donde perderse, además de muchos callejones que se adentran a través de un túnel estrecho para luego encontrarte con más y más edificios. La arquitectura es preciosa, y aunque yo no he tenido la sensación de estar en una ciudad de cuento como me habían dicho tantas veces, si que disfrutas mucho paseando por allí.

Éric se ha puesto tontorrón, su forma de decirnos que tenía hambre así que ha empezado la búsqueda del sitio ideal para comer. Os podría mentir y decir que hemos ido a un sitio típico o famoso,  pero la verdad es que los precios son prohibitivos en esta zona y hemos terminado en un Pizza Hut. Nuestra camarera una española majísima que nos ha atendido genial, no parece que haya tantos españoles como en Londres pero está claro que nuestra presencia está por todas partes! Jeje.

Cementerio Kirk of the Greyfriars
Tras la comida siesta de Éric que no perdona, así que hemos aprovechado para seguir visitando ya con un ritmo más normal. Con un super café y capuccino take away, que casi no me puedo terminar (es que aquí los hacen XXL), hemos seguido nuestro recorrido por la Royal Mile entrando en el cementerio de Canongate Kirk. En Edinburgo hay varios cementerios dentro de la ciudad rodeando sus iglesias, son muy antiguos y nos ha parecido bonito, con mucho césped y tumbas antiquísimas, así que a Quim se le ha encendido la bombilla y se ha acordado de otro cementerio donde hay enterrados personajes célebres, Kirk of the Greyfriars, entre ellos el perro Bobby que estuvo durante años yendo a la tumba de su amo enterrado allí y que finalmente le enterraron a él también en el mismo cementerio. Además antes de llegar hay una estatua en su honor con el morro desgastado ya que si se lo tocas se supone que da buena suerte, yo no soy mucho de estas cosas pero mira por si las moscas se lo he tocado ¡¡que tampoco cuesta nada!!

En este cementerio hay una zona cerrada, ya que según dicen pasan cosas extrañas. Es una zona donde hubo una cárcel y allí murieron muchos prisioneros, parece ser que lo que les hizo cerrarlo al público fue que un grupo de turistas salieron despavoridos con arañazos diciendo que algo les había atacado. Yo no se si será verdad, pero lo cierto es que ahí está cerrado y sin opción a pasar.

Antes de esta visita nos hemos detenido en la Catedral de de San Giles. Es bastante bonita, sobretodo nos han llamado la atención las vidrieras y mientras la recorríamos el peque ha abierto la pestaña, a tiempo de poder disfrutar de un coro que empezaba sus ensayos.

Hoy estaban realizando algún tipo de rememoración sinceramente no se muy bien a qué, pero había un desfile con hombres con faldita (que molan con esos pelotes en las piernas) y unos mosquetones con los que han pegado un tiro al aire como fin de celebración…ha sido curioso de ver.

Desde pequeños ya con falda
A estas alturas necesitábamos urgentemente un sitio con cambiador, así que hemos entrado en una galería que se sitúa en lo que antes era una iglesia, con la idea de visitar su cafetería, pero esta aún estaba cerrada…eso sí hemos cumplido con nuestra misión. Si lo buscáis es el Café Hub, en la misma Royal Mile haciendo esquina y merece la pena la visita, aunque solo sea por lo curioso del edificio donde se alberga.
Nuestro recorrido turístico tocaba a su fin, como no, había que hacer la compra y retirarnos a tiempo para que el enanillo siga con algunas de sus rutinas, baño, cena y dormir a una hora medio decente. Esto siempre intentamos mantenerlo en los viajes, sino se descontrola todo mucho. La compra la hemos hecho en un super cerca de Princess Street, que está repleta de tiendas de ropa de cadenas más que conocidas. Las calles de detrás son un buen sitio para pasear sin tráfico, así que lo hemos aprovechado para que Éric correteara más aún sin peligro y tras pararnos para ver y fotografiar de nuevo la vista de la Old Town desde Princess Street, hemos cogido el 25 rumbo a nuestra super casa.

Aún con lluvia es bonito
Primer día de visita fructífero y que nos deja con muy buen sabor de boca y ganas de seguir conociendo esta ciudad.