viernes, 18 de septiembre de 2015

Escocia ¡Primer día de visita a Edimburgo superado!



Anoche caímos todos como tablas así que esta mañana Éric ha tocado diana pronto, bueno pronto aquí pero no tanto en España jeje, y nos ha obligado a ponernos en pie. Quim estresado por querer empezar a ver cosas cuanto antes, ha tenido que frenar ya que viajar con niños requiere llevar un ritmo más lento y el peque se toma su tiempo para desayunar. 

Los bancos están dedicados a personas fallecidas.
Hemos cogido el 25 que nos ha llevado hasta Princes Street y allí hemos comenzado el recorrido. Lo primero ya que estábamos al lado la oficina de turismo, donde hemos comprado la Explorer Pass, 30 libras cada uno y te da derecho a visitar bastantes monumentos durante 3 días. Hay otras tarifas depende de cuantos días lo queráis utilizar, así que mirarlo bien para que os  compense.

Éric intentando subir al monumento a Scott
Por cierto que una de las cosas que te das cuenta nada más llegar es que el tiempo en Escocia va como va, parecía que tendríamos suerte y no llovería, pero el cielo de repente se tapaba y decidía sorprender con un minichaparrón y a veces no tan mini. Así que si vais con carro obligado el plástico de lluvia.

Monumento a Scott y Noria
Con música de gaitas que te van acompañando por toda la zona turística, y que a Éric no le gusta nada de nada, hemos empezado por el monumento a Scott, rodeado de jardines es bastante grande y como todos los edificios de la ciudad de piedra ya muy oscura de tanta humedad. Desde esta zona hay una vista bastante chula de la Old Town y hacia allí con el peque correteando al lado nos hemos dirigido.

Como no la visita a la Royal Mile, una calle emblemática de esta ciudad y que como su nombre indica tiene una milla de largo. Está llena de tiendecitas y bares o cafeterías donde perderse, además de muchos callejones que se adentran a través de un túnel estrecho para luego encontrarte con más y más edificios. La arquitectura es preciosa, y aunque yo no he tenido la sensación de estar en una ciudad de cuento como me habían dicho tantas veces, si que disfrutas mucho paseando por allí.

Éric se ha puesto tontorrón, su forma de decirnos que tenía hambre así que ha empezado la búsqueda del sitio ideal para comer. Os podría mentir y decir que hemos ido a un sitio típico o famoso,  pero la verdad es que los precios son prohibitivos en esta zona y hemos terminado en un Pizza Hut. Nuestra camarera una española majísima que nos ha atendido genial, no parece que haya tantos españoles como en Londres pero está claro que nuestra presencia está por todas partes! Jeje.

Cementerio Kirk of the Greyfriars
Tras la comida siesta de Éric que no perdona, así que hemos aprovechado para seguir visitando ya con un ritmo más normal. Con un super café y capuccino take away, que casi no me puedo terminar (es que aquí los hacen XXL), hemos seguido nuestro recorrido por la Royal Mile entrando en el cementerio de Canongate Kirk. En Edinburgo hay varios cementerios dentro de la ciudad rodeando sus iglesias, son muy antiguos y nos ha parecido bonito, con mucho césped y tumbas antiquísimas, así que a Quim se le ha encendido la bombilla y se ha acordado de otro cementerio donde hay enterrados personajes célebres, Kirk of the Greyfriars, entre ellos el perro Bobby que estuvo durante años yendo a la tumba de su amo enterrado allí y que finalmente le enterraron a él también en el mismo cementerio. Además antes de llegar hay una estatua en su honor con el morro desgastado ya que si se lo tocas se supone que da buena suerte, yo no soy mucho de estas cosas pero mira por si las moscas se lo he tocado ¡¡que tampoco cuesta nada!!

En este cementerio hay una zona cerrada, ya que según dicen pasan cosas extrañas. Es una zona donde hubo una cárcel y allí murieron muchos prisioneros, parece ser que lo que les hizo cerrarlo al público fue que un grupo de turistas salieron despavoridos con arañazos diciendo que algo les había atacado. Yo no se si será verdad, pero lo cierto es que ahí está cerrado y sin opción a pasar.

Antes de esta visita nos hemos detenido en la Catedral de de San Giles. Es bastante bonita, sobretodo nos han llamado la atención las vidrieras y mientras la recorríamos el peque ha abierto la pestaña, a tiempo de poder disfrutar de un coro que empezaba sus ensayos.

Hoy estaban realizando algún tipo de rememoración sinceramente no se muy bien a qué, pero había un desfile con hombres con faldita (que molan con esos pelotes en las piernas) y unos mosquetones con los que han pegado un tiro al aire como fin de celebración…ha sido curioso de ver.

Desde pequeños ya con falda
A estas alturas necesitábamos urgentemente un sitio con cambiador, así que hemos entrado en una galería que se sitúa en lo que antes era una iglesia, con la idea de visitar su cafetería, pero esta aún estaba cerrada…eso sí hemos cumplido con nuestra misión. Si lo buscáis es el Café Hub, en la misma Royal Mile haciendo esquina y merece la pena la visita, aunque solo sea por lo curioso del edificio donde se alberga.
Nuestro recorrido turístico tocaba a su fin, como no, había que hacer la compra y retirarnos a tiempo para que el enanillo siga con algunas de sus rutinas, baño, cena y dormir a una hora medio decente. Esto siempre intentamos mantenerlo en los viajes, sino se descontrola todo mucho. La compra la hemos hecho en un super cerca de Princess Street, que está repleta de tiendas de ropa de cadenas más que conocidas. Las calles de detrás son un buen sitio para pasear sin tráfico, así que lo hemos aprovechado para que Éric correteara más aún sin peligro y tras pararnos para ver y fotografiar de nuevo la vista de la Old Town desde Princess Street, hemos cogido el 25 rumbo a nuestra super casa.

Aún con lluvia es bonito
Primer día de visita fructífero y que nos deja con muy buen sabor de boca y ganas de seguir conociendo esta ciudad.

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