miércoles, 23 de septiembre de 2015

Escocia. Nos mudamos a Carnoustie y visitamos St. Andrews



Nuestro tiempo en Edinburgo había acabado, tocaba mudarse y seguir descubriendo Escocia, aunque yo me quedé con ganas de ver más, a ver si a la vuelta da tiempo a algo.
Market Street de St. Andrews
Tras despedirnos de Katherine, con una sonrisa sabiendo que la veremos en unos días, ya que repetimos en su casa la última noche del viaje. Ponemos rumbo a la estación de trenes donde debíamos recoger el coche de alquiler. Alquilamos con Kiddy, que es de Europcar y aquí nos encontramos con una cola extensa para que nos atendieran, tras media hora por fin nos tocó pero tenemos que decir que nos sentimos incómodos y cansados con el ansia del chico que nos atendía que estaba mas interesado en vendernos todo lo que se le ocurría incluso un seguro cuando ya habíamos contratado uno en su propia página, nosotros solo queríamos que nos diera el coche y a ser posible un descuento en la silla para Éric, que te la cobran como si fuera de oro, pero fue tajante al negarnos el descuento y siguió con su intento de colocarnos lo que podía muy poco tacto y una imagen deplorable, hasta que ya vio que nos estaba cambiando el humor y cesó en su intento.
 A estas alturas Éric estaba ralladísimo, así que conseguimos escapar de sus garras e irnos a por el coche. Por cierto, no sé si pasa en todas las compañías, pero esa silla que te cobran a precio de oro te la dan y ale búscate la vida para montarla, como mucho una hoja con instrucciones y ninguna intención de echar un cable…
Catedral de St. Andrews
Quim sacó el coche y en el mismo parking ya paramos varias veces para que fuera regulando todo. Conducir por la izquierda y con el volante a la derecha a mí me parece divertido, aunque hay que ir con mil ojos. Lo que se nos hace más raro es cambiar de marchas con la izquierda y tener tanto coche por el lado contrario. ¡Pero de momento va genial!
Golfista en el Old Course
Con bastante retraso salimos hacia nuestro nuevo destino, Carnoustie, donde nos esperaba Monica. Esta vez el alojamiento era una caravana que tiene en el jardín de su casa, está decorada estilo vintage y equipada hasta arriba. Monica nos ha hecho sentir como en casa y ha sido una buena experiencia, si queréis encontrarla lo podéis hacerlo a través de Airbnb.
Como era tarde, dedicamos el resto del día a ir al parque para que Éric se desfogara y así tener algo de relax ante el resto de los días.
Callejeando por St. Andrews
 Nuestro siguiente destino, St. Andrews. Un pueblo precioso con la universidad más antigua de Escocia. Además tienen el Old Course, el campo de golf mas famoso del mundo, una catedral en ruinas y un castillo que merecen mucho la pena visitarlos.
La catedral en su día era una de las más impresionantes de Escocia, hoy solo quedan ruinas y un bonito cementerio alrededor. Además hay un museo y una torre a la que se puede subir tras 152 escalones…sí, los conté. La vista desde arriba es una chulada, y además tuvimos la suerte de tener buen tiempo, ¡ya iba siendo hora!
Vistas desde St. Rule's Tower
 A nosotros el golf ni fu ni fa, pero si estás en un sitio tan famoso, pues te acercas. Total está muy cerca y puedes acceder sin problemas, ya que incluso hay una carretera que lo atraviesa.
Mina en el Castillo de St. Andrews
 El castillo de St. Andrews nos encantó, en el edificio de acceso además hay un recorrido por la historia del castillo bastante currado y que está muy bien. Del castillo en sí no queda mucho, pero debajo hay una red de túneles cavada tanto por los residentes en él, como por los atacantes y puedes recorrer parte de ellos…además está colgado de un acantilado no muy alto y las vistas son muy chulas.
Playa en St. Andrews
 Junto al pueblo se encuentra la playa donde se sitúa la famosa escena de la peli “Carros de Fuego”. Para justificar un poco lo que nos pasó tengo que decir en nuestra defensa que nos olvidamos la guía en la caravana. En fin, como no, teníamos que hacernos una foto corriendo los tres por la playa, así que allá fuimos y tras varios intentos conseguimos la preciada foto. La anécdota llegó cuando llegamos a casa y nos dimos cuenta de que la habíamos cagado con la playa, ya que no era esa sino la que está junto al campo de golf, mucho más grande… Bueno, no hay mucho más que decir…jejeje.
Castillo de St. Andrews
 En la oficina de turismo nos recomendaron varios pueblos cercanos, y nos decantamos por Crail, un pueblito de pescadores con un pequeño puerto bastante mono en el que pudimos hacer algunas fotos al atardecer.
Aparejos de pesca en Crail
 Tocaba volver a casa, así que una parada en un Fish and Chips para que Éric cenara algo por el camino y de nuevo a nuestra caravana para dormir a pierna suelta.

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