jueves, 29 de octubre de 2015

Escocia. ¡Un whisky por favor!

Segundo día en Skye, después de una noche lloviendo por qué iba a parar, menos mal que el día en exteriores lo hicimos ayer porque con la pinta que tiene hoy, lo mejor es ir en barca.

Después de preparanos iniciamos el día bajo la lluvia, volvemos a coger la misma carretera que va en dirección a Portree, como ha llovido tanto la catarata del día anterior baja con un caudal increible, Elena no puede aguantar y quiere salir para hacer fotos, nosotros de manera solidaria nos quedamos dentro del coche y observando como se prepara y se aleja bajo la lluvia para inmortalizar el momento, se cruza con otro turista menos preparado que va empapado hasta las trancas, si algo quieres tienes que pagar un precio. Elena consigue volver bastante seca y contenta por haber conseguido su objetivo, así que reemprendemos la marcha.

La cascada del día anterior con otro aspecto
Por cierto no os lo hemos dicho, por si el título del post no os ha dado suficientes pistas, vamos a la destilería Talisker, que está en la bahía de su mismo nombre en dirección a Dunvegan Castle, tiene un parking no muy grande para dejar el coche el cual está bastante lleno y encontramos sitio de milagro. Éric estrena sus botas de agua y comprueba que tiene barra libre para pisar todos los charcos que se encuentra a su paso. La malta ya se aprecia en el ambiente, nos dirigimos a la recepción y descubrimos que las visitas guiadas ya están bastante llenas y cogemos hora para las 15h, lo malo es que no dejan entrar niños menores de 8 años por el tema de los vapores a partir de esa edad puedes chupar hasta las barricas. Elena dice que no le apasiona mucho el tema whisky y decide quedarse fuera con Éric. La entrada a la destilería cuesta 8 libras, de las cuales 5 son un descuento  si compras una botella de mas de 70cc.

Flor en los jardines de Dunvegan Castle
Como aún falta para las 15h decidimos acercarnos a Dunvegan Castle, que está a unos 40 minutos desde aquí, parece que el tiempo se va calmando a medida que nos acercamos al castillo, al lado de la entrada hay un parquing bastante grande y un restaurante. La entrada cuesta 9 libras si solo visitas los jardines y 11 con el interior del castillo incluido, pero por desgracia no tenemos tiempo para todo y como el día ha abierto solo cogemos para ver los jardines. Previamente Éric se ha colado a través de la puerta con Ana persiguiéndolo y justo detrás a salido el hombre de la taquilla para decirnos que hay que pagar antes, no se le escapa una al hombre.

Dunvegan Castle
El castillo está en una ubicación muy bonita y los jardines son bastante grandes y llenos de flores por todas partes, como Éric no para de correr se da un tortazo que le hace una pequeña rascada en la frente, al poco ya está corriendo de nuevo, gracias al sol podemos hacer fotos muy bonitas de las flores, lo cual se agradece y podemos disfrutar mucho mejor de este sitio tan bonito.

Detalle de una flor de los jardines
Como el tiempo se nos echa encima regresamos al coche y cogemos en el restaurante un pack por 5 libras con un sandwich, agua, bolsa de patatas y una manzana y volvemos a Talisker, el GPS nos hace una jugada y no avisa en el cruce por el que debemos girar, eso sí nos dice que debemos dar la vuelta, a mi se me va la olla, tantos años conduciendo por la derecha dejan huella y voy unos metros en sentido contrario, hasta que los gritos de Ana y Elena y los que vienen de frente haciendo luces me convencen que debo conducir como ellos, un sustillo. No bajéis la guardia.

Barricas con whisky madurando desde 1979
Ya en Talisker nos separamos Ana y yo nos dirigimos a la visita guiada y Elena se queda con Éric. Para variar no dejan hacer fotos en el interior, yo como soy muy cabezón me quedo en la retaguardia y de vez en cuando hago alguna a escondidas, encima que les hago publicidad...

Agua acumulada de la lluvia
La explicación es en inglés, hay carteles por toda la destilería en varios idiomas incluido el español, por lo que algunas cosas que se me escapan que son bastantes las puedo leer. La destilería es impresionante y al final de la visita te enseñan unos barriles que contienen whisky almacenado en 1979, pero este no nos lo dejan probar. Al final hacemos una cata que mezclado con el aroma a malta que nos acompaña la sensación es mas intensa.

Whisky de Talisker
Con este buen sabor de boca volvemos al coche, para ir a tomar todos juntos algo en un pub que hay al lado de la destileria que se llama The Old Inn es bastante acogedor. Nos queremos acercar a Portree antes de que cierren las tiendas, que lo hacen muy pronto y compramos algunas cosillas, hay alguna tienda con souvenirs bastante originales huyendo un poco de lo típico.

Entrada al Pub
Como teníamos ganas de tomar algo en el pub donde nos ayudaron el primer día y que tenía muy buena pinta, vamos para allá. El lugar en el que está ubicado que se llama Isleornsay, el pub se llama Am Proban justo al lado de un pequeño puerto, aquí disfrutamos de unas pintas, para ser un lugar tan pequeño el pub está abarrotado y hay muy buen ambiente, con esta agradable visita nos despedimos de esta isla que nos ha dejado un buen sabor de boca y que nos ha gustado tanto.

martes, 13 de octubre de 2015

Escocia. Skye, ¡Qué pedazo isla!

Despertamos en la isla de Skye, tenemos muchas ganas de visitarla ya que todo el mundo que ha estado nos la a recomendado y no íbamos a llevarles la contraria.

Cascada inesperada
Para empezar el día a tope de energía, le echamos mano a los huevos de nuestra anfitriona, no penséis mal, son de sus gallinas que están campando por aquí a sus anchas. los vecinos no molestan mucho, mas bien nada y el lugar es increíble.

Con este panorama empezamos la ruta del día, como andamos justos de gasolina y en google no vemos gasolineras en la isla no nos la queremos jugar aunque nos parece extraño y vamos a repostar a Kyle of Lochalsh que está en la entrada de la isla, mas tarde comprobaremos que si hay gasolineras en la isla, pero bueno mejor es asegurarse.

Vista desde An Lethallt
Dirección Portree vemos una cascada, hay habilitada una zona en la carretera para parar y admirar el paisaje y mucha gente que aprovecha y se acerca para hacer fotos, nosotros no íbamos a ser menos.

Restos de la mina de diatomita
Cómo hace relativamente buen día, por aquí con no llover ya es una fiesta, nuestra idea es visitar exteriores y nuestra primera parada es en An Lethallt, se puede aparcar en la entrada del camino que está señalizado, las vistas son un espectáculo, acantilados y restos de una antigua mina de diatomita, el recorrido es muy corto por lo que no nos lleva mucho tiempo disfrutar del lugar, así que seguimos hasta kilt Rock, una cascada que cae al mar, nada que envidiar al sitio anterior, sigue nublado pero durante unos minutos se cuela el sol y repetimos las fotos con mejor luz, ¡gracias sol!

La cascada de Kilt Rock
Ya se nos había echado la hora de comer encima, no hay mucha oferta por aquí, así que lo que encontramos está lleno y nos dicen que tenemos que esperar, pero explícaselo a Éric que de esos temas pasa, en el restaurante nos dicen que si vamos hasta el pueblo de Staffin que está cerca ahí seguro encontramos algo. En el pueblo que no es muy grande hay un centro para jóvenes con peligro de exclusión social, el local está muy bien, tienen cambiador para bebés y se come bastante bien y desde las grandes ventanas que hay en el restaurante puedes admirar el paisaje mientras comes, además colaboras con el centro.

Una de las modelos de Elena
Para variar somos los últimos en abandonar el lugar, seguimos con nuestro horario y costumbres. Volvemos a nuestro medio de transporte para seguir disfrutando de esta bonita isla, por el camino vemos vacas y a Elena como le gustan tanto se baja para hacer fotos como si fuese una reportera de guerra se baja en medio de la carretera y la esperamos en el primer hueco que vemos, una vez conseguido su botín, pero sin conseguir una vaca peluda típica de aquí, continuamos y esta vez nuestro objetivo son las famosas ovejas escocesas, estamos tan enfrascados haciendo fotos de ellas que Elena se vuelve loca y se sube por una pequeña subido para esperar unas que se habían quedado rezagadas, pero en cuanto la ven salen por patas y le dan esquinazo, mientras nosotros nos partimos de risa viendo el espectáculo.

Elena bajando de fotografiar ovejas de manera natural
Encontramos un lugar que habíamos visto en el restaurante donde hay huellas de dinosaurio, Ana que es la arqueóloga nos dice cuales son, yo aún tengo dudas, pero si lo dicen los expertos no seré yo quien les lleve la contraria.

Vista del Old Man of Storr
De vuelta paramos en el aparcamiento del Old Man of Storr, para poder disfrutar del mas famoso paseo de la isla hay que ponerse las pilas, se tarda alrededor de 1h 15 minutos y te pone las piernas fuertes, Elena se queda con Éric que está dormido en el coche Ana y yo comenzamos el ascenso pensando que es un paseo corto, cada vez nos encontramos con menos gente mientras ascendemos por lo que eso indica que la subida no es tan fácil, dejo a Ana atrás y sigo subiendo hasta que llego a la altura de tan emblemático lugar, el lugar es muy bonito y las vistas espectaculares, a pesar del frío que hace llego sudando y en manga corta, como empieza a llover un poco hago algunas fotos con un cielo gris y comienzo el descenso entre las piedras y el barro, hay que tener cuidado. Alcanzo a Ana que está volviendo y llegamos al coche donde Elena alucina con lo que hemos tardado, eso si Éric sigue sobado.

Puerto de Portree
Paramos en Portree en donde no pudimos tomar nada en ningún local que sirviese comidas ya que eran las 18h y claro es la hora de cenar, así que acabamos en el Pub del pueblo donde admiten niños hasta las 22h, eso hay que tenerlo en cuenta, hay Pubs que no dejan entrar con niños a ninguna hora. Aquí acabamos el día que ha dado bastante de si y volvemos a nuestra casita en la isla, poco antes de llegar en la carretera se cruza un ciervo y al parar apreciamos en la oscuridad que hay mas observándonos, ¿será Bamby?


lunes, 12 de octubre de 2015

Escocia. Rumbo a Skye pasando por un castillo de película

El día no prometía, toda la noche lloviendo sin parar y sin pinta de ir a abrir, esto es Escocia ¡es lo que hay! Tocaba mudanza, así que activamos el protocolo para mover el culo rápido y nos pusimos las pilas recogiendo y haciendo las mochilas para no salir demasiado tarde.
Camino a Strathconon
Nos quedamos sin ver los delfines en la bahía y de Nessy nada de nada, además de haber necesitado un par de días más, como mínimo para recorrer bien la zona, en fin una excusa más para volver...

Pero lo que nos esperaba prometía, cada vez que hemos comentado antes del viaje que íbamos a Escocia, los que ya habían estado allí nos decían que no nos podíamos perder la isla de Skye, así que con buen criterio les hicimos caso y allá nos dirigimos con ganas de descubrir lo que tanto nos recomendaban.
Disfrutando de la mañana en un Pub en Strathcarron
Por el camino el día fue abriendo, según avanzábamos menos lluvia y más paisajes alucinantes. Además Escocia es tierra de arcoiris, un poco de lluvia, sol y allí estaba uno, o dos, una pasada la verdad. En una de esas vimos uno alucinante y como no sabíamos donde parar hicimos la garrulada de parar a un ladito y ale a hacer fotos, con las miradas de alucine de los escoceses que pasaban...y cuando estábamos a punto de volver al coche un caza se plantó delante de nuestras narices...sí, sí, no se nos ha ido la olla ni estamos en una peli de aventuras...debía haber una base cerca y un caza pasó por delante de nuestras narices, super bajito (tanto que veíamos al piloto) y bastante lento. Nos quedamos alucinados pero nuestro tiempo de reacción fue un desastre y no pudimos hacer ni una foto!

Tocaba parada, junto a una estación de tren bastante cuca un pub que podríamos definir como hotel - pub - rancio enmoquetado hasta las orejas y con un solo cliente sentado en la barra a modo de adorno ya que apenas se movía. En los pubs muchas veces no tienen café y cuando hay suele ser un café americano que acompañan de una jarrita de leche, a Ana y a Quim les valía así que estuvimos un ratillo y continuamos la ruta.
Si encuentras alguna seta puedes llamar
Llegamos al sitio ansiado, sobretoto por Quim y Ana, el Castillo de Eilean Donan, tan conocido por salir en muchísimas pelis, como Los Inmortales y una de 007, entre otras. La verdad es que no me extraña, es una pasada de chulo, en un enclave único. Un puente de piedra para llegar a él, encaramado al mar y rodeado de bosques. Además está muy bien conservado y la visita bien merece la pena, fácilmente te puedes entretener un buen rato, visitando todas sus salas repletas de detalles y mobiliario. Hasta la cocina tiene ruido de ambiente y muñecos para que te hagas una idea de cómo era en la época.
El fabuloso castillo de Eilean Donan
Antes de entrar decidimos comer algo, pero la poca vista turística del pueblo hace que solo haya un restaurante abierto en el pueblo (de un total de dos), y se les va la olla con los precios, así que terminamos en el bar-restaurante que hay junto a la entrada donde sirven bocadillos y poco más. Éric enseguida cae, así que le echamos en el carro y tras comprar las entradas y que una de las pocas personas bordes que nos hemos encontrado en el viaje nos atendiera, decidimos turnarnos para acceder a él, ya que está lleno de escaleras y es imposible recorrerlo con un cochecito.
Un paréntesis para decir que una de las cosas que no me esperaba de Escocia, es lo poco habilitados que están los sitios turísticos para discapacitados. Soy consciente que no debe ser sencillo según las edificaciones y la época, pero es que no se lo curran lo más mínimo en ese sentido.

Como he dicho Quim y yo nos turnamos para hacer la visita y así pudimos disfrutar de lo lindo. En el interior está prohibido hacer fotos, y cómo no, me pillaron...con una sonrisa le dije que pensaba que en el pasillo sí se podía, y el vigilante que era muy majo me explicó que en el interior nada de nada, pero que no me preocupara que no había visto nada. Incluso luego se ofreció para hacerme una foto fuera del castillo...¡que manía con prohibir las fotos!
Interior del castillo
Ya íbamos con mucho retraso, con estas carreteras imposible calcular bien el tiempo. La entrada a la isla a través de un puente, así que más cómodo imposible. Y con nuestra empanada mental, continuamos la carretera hasta el pueblo donde estaba nuestro alojamiento, sin darnos cuenta de las indicaciones que nos había facilitado Cheryl en las que no decía en ningún momento que debíamos llegar al pueblo. Así que sí, nos liamos, nos perdimos y dimos mil vueltas hasta que los del pub nos hicieron un mapa y por fin llegamos.

Cheryl majísima nos dio huevos de sus gallinas, leche y alguna cosilla más. El sitio muy chulo, aunque algo guarrete y por la noche se convirtió en un nido de arañas ante la cara de asco de Ana. Total que después de una pequeña matanza nos fuimos a dormir con ganas de descubrir la isla al día siguiente.
El país de los Arcoiris

Escocia. ¿Hoy veremos a Nessy?



Hoy por fin íbamos a ver al tan famoso Nessy, tantos años oyendo hablar de él. Casualmente poco antes de ir a Escocia vimos un documental sobre el tema, el cual ya te dejaba bastante claro que lo íbamos a tener muy difícil verlo a no ser que fuésemos a una tienda se souvenirs, Elena todavía tenía la esperanza de verlo, la verdad es que no lo vimos, pero bueno nunca se sabe.
Lo que si vimos fue un negocio montado gracias a este bichejo que solo creen haber visto algunos “privilegiados”.
Castillo de Urquhart
Dicho esto nos amaneció el día gris, nuestra intención era acercarnos al castillo de Urquhart, esta fortaleza está incluida en la Explorer Pass, el problema es que la teníamos para 3 días y ya había caducado, la entrada cuesta 8,5 libras y como desde el parquing se ve bastante bien el conjunto de la fortificación, decidimos hacer como muchos otros turistas, la fotografiamos desde aquí, ya que tampoco podemos pagar la entrada de todos los sitios que visitamos por desgracia, pero nos quedamos con la privilegiada situación al lado del lago. Como siempre Éric corriendo como un loco, podría agotar al mismísimo Nessy.
Barco en el puerto de Ullapool
De aquí nos acercamos a Drumnadrochit para hacer un café, hay varias tiendas de souvenirs e imaginamos que gracias a la época que es disfrutamos de un pueblo muy tranquilo.
Así que finalizada esta primera visita reemprendemos la marcha y nos dirigimos al pueblo de Ullapool, en el noroeste de las Highland, la carretera como siempre una caca, bosques espectaculares, paísajes increíbles, todo precioso. Lo malo es que hoy el día no acompaña tenemos la lluvia como compañera inseparable. Llegamos al pueblo después de un largo recorrido, a pesar de haber 61 millas unos 100 kilómetros tardamos más de 1h 30 en cubrir la distancia.

Calle de Ullapool junto al puerto
El puerto es muy bonito, decidimos acercarnos a información turística que está en la calle que hay detrás del puerto, aquí tienen un bloc con todas las cartas de los restaurantes del pueblo, así no tienes que visitarlos todos para ver los precios, nos decantamos por uno pero no acaba de convencernos cuando estamos en la puerta y nos dejamos aconsejar por la Lonely para acabar en el Restaurante Seaforth al lado del puerto, junto a él hay otro de fish and chips más económico. El Seaforth tiene cambiador, tronas y más sitio por lo que nos resulta más cómodo y encima descubrimos en este pueblo tan remoto que tres de sus camareros son españoles y alguno lleva con este 4 años viniendo para trabajar durante la temporada turística. Las hamburguesas están muy buenas, sobre todo las de carne.
Elena en el centro de interpretación
Una vez llenados los estómagos, nos despedimos de nuestros agradables camareros y nos damos una vuelta por el puerto para seguir el recorrido y visitar la zona montañosa que hay de camino a Knockan. En la ruta hay un centro de interpretación bastante chulo en el que explican con dioramas el movimiento de las placas y la formación de los continentes, además la vista desde aquí es espectacular y se puede ver un paisaje al que estamos poco habituados a esta altitud, ya que parece que estás a mas de 3000 metros pero los picos no llegan a superar los mil.

Cuidado que pincho
 Después de culturizarnos un poco, por cierto las explicaciones también están en español, dimos una pequeña vuelta allí mismo donde Éric disfrutó bastante, para volver al coche y hacer una pequeña ruta en coche hasta el pueblo de Reiff y de vuelta a casa. El sitio es muy bonito pero ya empieza a hacerse tarde, además descubrimos que en estas carreteras de un único carril, en los que hay habilitados pasos para dar prioridad al que viene de frente, también se utilizan para dejar pasar sobre todo a los escoceses que vienen en tú sentido más deprisa, yo no lo sabía y estuve jorobando a uno que estaba desesperado por pasar, pero bueno acabas aprendiendo.
Vista junto al Globo hecho por Joe Smith
La vuelta era larga, tardamos unas dos horas hasta Inverness con lluvia y de noche, día largo y cansado, pero bien aprovechado, pero eso si del monstruito ni rastro, ¿existirá?

Vista desde al camino que hay al lado del centro de interpretación.

viernes, 2 de octubre de 2015

Escocia. Los Highland Games.



¿Qué puede haber más tradicional en Escocia que sus famosos juegos de los Highland? Un montón de tíos con sus faldas escocesas, enormes y cuadrados lanzando troncos, pesos y tirando de cuerdas a lo bestia entre otras cosas. Pues sí, eso es lo que tocaba hoy. Resulta que hemos tenido la suerte de coincidir con estos juegos y encima la última reunión de la temporada, justo en la zona en la que estábamos…así que no lo podíamos dejar pasar. 

Tocando la gaita

Detalle de las medias (y los pelotes)

Nuestra primera noche en el mobile home de North Kessock fue bastante buena, comparado con el poco espacio que teníamos en la caravana parecía que estábamos en un palacete… encantados de la vida, muy acogedor y con buenas vistas al estuario de Moray. Al llegar nos explicaron que si nos asomábamos era fácil que viéramos delfines y águilas que bajaban a pescar, pero la verdad es que exceptuando el maravilloso paisaje, no vimos nada más.

Uno de los deportistas
Con nuestro punto de mira puesto en los juegos, nos pusimos en marcha sin saber a ciencia cierta si íbamos al pueblo adecuado, nos habíamos dejado en casa las anotaciones y no teníamos WIFI, así que nos dirigimos al pueblo que Ana recordaba que era el correcto, pero nuestro gozo en un pozo, terminamos en el super de esta ciudad donde sí había WIFI, chupando como vampiros de ella para por fin enterarnos del sitio adecuado. 

Los jueces
El paisaje una pasada, ríos y naturaleza por doquier, carreteras que atraviesan bosques preciosos y cabinas telefónicas en medio de la nada, eso sí, ¡muy inglesas!

Los juegos eran en una pradera, donde la organización cobraba la entrada y te indicaba donde aparcar. 6 libras cada adulto y 2 libras Éric. El ambiente muy curioso, merece la pena ir si tienes la oportunidad, como he dicho al principio un montón de tíos en falda lanzando cosas, pero no solo eso, también competían con el baile popular tanto niñas como adultos y te podías encontrar puestos de lo más variados, desde una tienda de chuches o perritos calientes, hasta una echadora de cartas del tarot o una grúa que lanzaba pelotas y las colocaba con gran precisión. La verdad es que esto me pareció más yanqui que escocés, pero no olvidemos las raíces de aquel país.

En plena competición


Tras flipar de lo lindo con el ambiente en los juegos, decidimos hacernos con algo de comida y seguir nuestro camino. Como no teníamos un rumbo establecido, paramos en un café donde plano en mano marcamos un par de puntos que podrían ser chulos.

Baile tradicional
El primer sitio el pueblo de Dornoch, con una super playa kilométrica. Es muy bonita e invita a pasear, además con tiempo si vas hasta el final puedes ver focas, o eso pone en la guía, nosotros no lo pudimos comprobar. Éric estaba con su siesta en el coche, por lo que bajamos Ana y yo a la playa, donde disfrutamos de un paseo con olor a mar y un bonito paisaje.

Playa en Dornoch
Nuestro siguiente punto Portmahomack. Pueblo de pescadores con mucho encanto donde hemos dado un buen paseo. El puerto es pequeñito, pero con sus casitas blancas junto a él, es bastante chulo.
Si algo hemos aprendido en los últimos días, es que las distancias en Escocia son diferentes, no solo porque se cuenta en millas, cosa bastante chunga cuando estás acostumbrado a los kms, sino porque cuando en España 100kms te los haces en menos de 1h, aquí puedes hacértelo en más del doble de tiempo…carreteras que están llenas de curvas, que atraviesan pueblos con semáforos y rotondas a “tuttiplein”, de un solo carril (incluso de un único carril) y bastante maluchas. Así que los planes para ver hoy el Lago Ness se fueron al guano por la hora que era y nos fuimos directos a Inverness para conocer la ciudad y dar un paseo.

Éric y Elena en Portmahomack
Igual que en Edinburgo los comercios cierran más tarde, en Inverness no es así. Eran las 18,30h y ya estaba todo cerrado, incluido el centro comercial. Nos sorprendió el poco movimiento en la calle, no ya solo por la hora sino porque era sábado. A estos horarios es complicado adaptarse. 

Paseo junto al río en Inverness
Inverness no lo habían pintado como una ciudad de paso, que no tenía demasiado. Pero la verdad es que nos gustó. Un paseo chulo por el centro, el castillo y junto al río. Fue una buena manera de despedir el día.