lunes, 12 de octubre de 2015

Escocia. Rumbo a Skye pasando por un castillo de película

El día no prometía, toda la noche lloviendo sin parar y sin pinta de ir a abrir, esto es Escocia ¡es lo que hay! Tocaba mudanza, así que activamos el protocolo para mover el culo rápido y nos pusimos las pilas recogiendo y haciendo las mochilas para no salir demasiado tarde.
Camino a Strathconon
Nos quedamos sin ver los delfines en la bahía y de Nessy nada de nada, además de haber necesitado un par de días más, como mínimo para recorrer bien la zona, en fin una excusa más para volver...

Pero lo que nos esperaba prometía, cada vez que hemos comentado antes del viaje que íbamos a Escocia, los que ya habían estado allí nos decían que no nos podíamos perder la isla de Skye, así que con buen criterio les hicimos caso y allá nos dirigimos con ganas de descubrir lo que tanto nos recomendaban.
Disfrutando de la mañana en un Pub en Strathcarron
Por el camino el día fue abriendo, según avanzábamos menos lluvia y más paisajes alucinantes. Además Escocia es tierra de arcoiris, un poco de lluvia, sol y allí estaba uno, o dos, una pasada la verdad. En una de esas vimos uno alucinante y como no sabíamos donde parar hicimos la garrulada de parar a un ladito y ale a hacer fotos, con las miradas de alucine de los escoceses que pasaban...y cuando estábamos a punto de volver al coche un caza se plantó delante de nuestras narices...sí, sí, no se nos ha ido la olla ni estamos en una peli de aventuras...debía haber una base cerca y un caza pasó por delante de nuestras narices, super bajito (tanto que veíamos al piloto) y bastante lento. Nos quedamos alucinados pero nuestro tiempo de reacción fue un desastre y no pudimos hacer ni una foto!

Tocaba parada, junto a una estación de tren bastante cuca un pub que podríamos definir como hotel - pub - rancio enmoquetado hasta las orejas y con un solo cliente sentado en la barra a modo de adorno ya que apenas se movía. En los pubs muchas veces no tienen café y cuando hay suele ser un café americano que acompañan de una jarrita de leche, a Ana y a Quim les valía así que estuvimos un ratillo y continuamos la ruta.
Si encuentras alguna seta puedes llamar
Llegamos al sitio ansiado, sobretoto por Quim y Ana, el Castillo de Eilean Donan, tan conocido por salir en muchísimas pelis, como Los Inmortales y una de 007, entre otras. La verdad es que no me extraña, es una pasada de chulo, en un enclave único. Un puente de piedra para llegar a él, encaramado al mar y rodeado de bosques. Además está muy bien conservado y la visita bien merece la pena, fácilmente te puedes entretener un buen rato, visitando todas sus salas repletas de detalles y mobiliario. Hasta la cocina tiene ruido de ambiente y muñecos para que te hagas una idea de cómo era en la época.
El fabuloso castillo de Eilean Donan
Antes de entrar decidimos comer algo, pero la poca vista turística del pueblo hace que solo haya un restaurante abierto en el pueblo (de un total de dos), y se les va la olla con los precios, así que terminamos en el bar-restaurante que hay junto a la entrada donde sirven bocadillos y poco más. Éric enseguida cae, así que le echamos en el carro y tras comprar las entradas y que una de las pocas personas bordes que nos hemos encontrado en el viaje nos atendiera, decidimos turnarnos para acceder a él, ya que está lleno de escaleras y es imposible recorrerlo con un cochecito.
Un paréntesis para decir que una de las cosas que no me esperaba de Escocia, es lo poco habilitados que están los sitios turísticos para discapacitados. Soy consciente que no debe ser sencillo según las edificaciones y la época, pero es que no se lo curran lo más mínimo en ese sentido.

Como he dicho Quim y yo nos turnamos para hacer la visita y así pudimos disfrutar de lo lindo. En el interior está prohibido hacer fotos, y cómo no, me pillaron...con una sonrisa le dije que pensaba que en el pasillo sí se podía, y el vigilante que era muy majo me explicó que en el interior nada de nada, pero que no me preocupara que no había visto nada. Incluso luego se ofreció para hacerme una foto fuera del castillo...¡que manía con prohibir las fotos!
Interior del castillo
Ya íbamos con mucho retraso, con estas carreteras imposible calcular bien el tiempo. La entrada a la isla a través de un puente, así que más cómodo imposible. Y con nuestra empanada mental, continuamos la carretera hasta el pueblo donde estaba nuestro alojamiento, sin darnos cuenta de las indicaciones que nos había facilitado Cheryl en las que no decía en ningún momento que debíamos llegar al pueblo. Así que sí, nos liamos, nos perdimos y dimos mil vueltas hasta que los del pub nos hicieron un mapa y por fin llegamos.

Cheryl majísima nos dio huevos de sus gallinas, leche y alguna cosilla más. El sitio muy chulo, aunque algo guarrete y por la noche se convirtió en un nido de arañas ante la cara de asco de Ana. Total que después de una pequeña matanza nos fuimos a dormir con ganas de descubrir la isla al día siguiente.
El país de los Arcoiris

2 comentarios:

  1. Creo que la definición que hiciste del castillo Eilean Donald no era exactamente chulo... Qué cuqui!!! (no se si se escribe asi)

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  2. Perdona el error Ana, Elena rectifica y dice que es Megacuqui.

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