viernes, 30 de diciembre de 2016

De Marrakech a Ouarzazate

¡Vamos que nos vamos! Como alma que lleva el viento salimos tan contentos de Marrakech, la primera toma de contacto con la ciudad resultó ser un poco estresante y a todos nos apetecía mucho emprender el camino hacia el Atlas.
La salida de la ciudad un poco locura. Quim se había bajado una APP para el móvil que era una especie de GPS offline, que nos trajo de cabeza todo el viaje. Hasta el punto que se empeñaba en que atravesáramos la medina para salir de Marrakech, cosa que no se puede hacer en coche. Así que al final optamos por tirar todo recto hacia dónde indicaba Essaouira (dirección contraria) imaginando como así fue que en algún momento nos daría la opción de Ouarzazate, nuestro destino.
El paisaje da para parar muchas veces
La carretera estaba en obras en muchos tramos, y aquí no es como en Europa, que están bastante bien indicadas, no no, esto es Marruecos así que hay que sacar los veinte sentidos, o inventártelos y por un lado seguir a todo el mundo y por el otro poner mil ojos para que estos no te arrasen.
Poco a poco fuimos entrando en zona montañosa, pasando pueblecitos de vez en cuando y disfrutando del paisaje entre curvas. Primero una zona con mas vegetación que fuimos dejando atrás cuando menos nos lo esperábamos ya solo veíamos un paisaje pelado con diferentes tonos entre rojizos y marrones.
Niña con su hermano en Taferiat
En este viaje íbamos tres fotógrafos y estábamos deseando parar en algún pueblo y hacer fotos, así que cuando tuvimos oportunidad paramos en Taferiat. Jaume se quedó con Éric en el coche ya que se había dormido, y a nosotros nada más pisar el pueblo nos empezaron a rondar un montón de niños. Estuvimos hablando con ellos y haciéndoles algunas fotos. Al rato una señora les dijo que nos pidieran dinero, comprendimos que debíamos dejar las cámaras de lado y seguimos haciendo un pequeño recorrido por el pueblo y de vuelta al coche.
Por todas partes :-)
Continuamos nuestro camino y enseguida comprendimos que aunque la distancia entre Marrakech y Ouarzazate es de unos 250km y en España se hace en máximo 3h. Aquí la cosa cambia, y se traduce en unas 5 ó 6 horas fácilmente. Así que con la calma emprendimos la búsqueda de un sitio decente para comer. Mi experiencia anterior en Marruecos no fue buena respecto a lo que comimos, ya que yo terminé con gastroenteritis 3 días hecha polvo en un hotel, así que esta vez y más yendo con Éric íbamos con mucha más  precaución.
Parada para comer
Descartamos algunos sitios que no tenían demasiada buena pinta pero la verdad es que muchas opciones no había, así que terminamos parando en un pueblo con un restaurante que hacía carne a la parrilla allí mismo. En la puerta del restaurante había una zona de carnicería con carne colgando, la cogían de ahí y la ponían directamente en una barbacoa, el sitio bastante roñosete pero suerte que cocinan mucho la carne y no hubo problemas.
En esta zona uno de los souvenirs más famosos son unas piedras que están huecas por dentro y tienen formaciones de cristal, son de color blanco pero ellos las pintan de diferentes colores. Según vas por la carretera y cuando ellos detectan guiris en su radar, de repente ves que una persona se levanta de donde esté y te enseña las piedras con insistencia para que pares y se la compres. Lo curioso es que según íbamos subiendo el puerto, el precio de estas piedras iba aumentando.
Tagine de cordero mmmmm
Por el camino fuimos parando según veíamos que el paisaje era una pasada y parada obligada en el punto más alto, donde nos hicieron un truco que no conocíamos. Primero a Quim le preguntaron si tenía una aspirina ya que al dueño de la tienda le dolía la cabeza. Lógicamente le llevó la pastilla y el hombre le dijo que entrara que le daría un regalo como agradecimiento... ¡Error! Era un truco para que una vez en su tienda le intentara vender de todo. Lo peor es que yo no me había enterado así que el de otra tienda me lo intentó hacer a mi pero pidiéndome un boli. El resultado es que salimos por patas pero sin aspirina ni boli.... Sinceramente si no fueran tan pesados con estos trucos, creo que los turistas estaríamos mas abiertos a comprar en sus negocios.
¡Menudo viento corre por aquí!
Tras la foto de rigor en el Col du Tichka, continuamos ya la bajada hacia Ouarzazate. A unos 50km, en la carretera vimos un coche averiado y su conductor nos pidió que parásemos. Así lo hicimos y el hombre nos pidió que lleváramos una nota a su familia que le estaba esperando, y así podrían ir a ayudarle. Estaba cerca de nuestro destino así que encantados fuimos a llevar la nota. Una vez entregada nos dijeron que nos quedáramos a tomar un té, pero ya se hacía a tarde y estábamos deseando llegar al hotel.
Nos alojamos en el Hotel Azoul. Está muy bien, habitaciones amplias, sobretodo la nuestra que al ser triple tenía más espacio y muy limpio. Así que dejamos todo y salimos a pasear por el pueblo y a cenar.
El primer contacto con Ouarzazate nos gustó, nada de agobios y un ambiente muy tranquilo. Además en la plaza del pueblo hay unos coches eléctricos para que los peques suban y o bien los lleven con un mando o si saben los conduzcan ellos. Éric encantado de la vida, a un precio de medio euro al cambio. Así todos contentos nos fuimos a cenar  a "Els 3 Thes", sitio muy recomendable tanto por la comida como por el servicio.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Fiers et Forts y Trip-Drop


Cuando fuimos a Vietnam hace años nos hubiera gustado ayudar de alguna manera aprovechando nuestro desplazamiento, pero en aquella época no supimos como movernos.




Hace un año aproximadamente descubrimos a Trip-Drop y en la celebración del tercer aniversario de  BCNTB vinieron y explicaron su proyecto, con una pasión contagiosa.

Todo lo que hemos podido reunir
 Es un portal en el cual puedes buscar el destino al que vas a ir a disfrutar tus vacaciones y descubrir si hay alguien que necesita ayuda de algún tipo, en la web de ellos podréis sorprenderos con algunas de las ayudas que han hecho otros viajeros. Normalmente siempre hay algún hueco en la mochila para que quepa algo o puedes recaudar dinero entre amigos y conocidos y comprarlo allí, de esa manera ayudas al negocio local.

La caja con los medicamentos
En nuestro caso nos desplazamos a Marruecos, concretamente a Marrakech y descubrimos que hay un centro de menores en riesgo de exclusión social que necesitan de todo ya que no reciben ningún tipo de ayuda del estado, solo de privados. Así que nos pusimos en marcha, era nuestra primera vez así que no sabíamos lo que íbamos a conseguir, pero estábamos muy emocionados.
Algunos de los niños en el comedor
Lo propagamos por nuestras RRSS, tanto del blog como privadas y en seguida tuvimos diversas respuestas, queremos aprovechar para agradecer a todos los que nos echaron una mano, tanto material como económicamente, entre ellos a:

Germania  Mora
Familia y amigos.
En especial gracias a Laia Sudrià y Jaume Pons que nos acompañaron en la aventura.

Conseguimos reunir algo más de 20kg de ropa y 250€, con parte de ese dinero compramos ropa interior de diferentes edades, ya que consideramos que de segunda mano no era muy higiénico, además compramos forros polares, en la zona también hace frío y no suelen tener ropa de abrigo. El dinero sobrante lo guardamos para comprar medicamentos allí, ya que son más baratos en Marruecos y si los hubieramos comprado aquí no habríamos podido juntar muchos.

Una ventaja que teníamos era el hecho de poder llevar una mochila que sustituía la que podía transportar Éric, así que podíamos cargar con ese peso sin tener que pagar exceso de equipaje.


El centro Fiers et Forts

El centro se encuentra en Tamesloht un pueblo cercano a Marrakech y el día 8 de Diciembre antes de acercarnos al centro hicimos una parada en una farmacia de Marrakech y les explicamos nuestro objetivo y que nos queríamos gastar unos 1000dh, unos 100€ aproximadamente. Los farmacéuticos nos preguntaron que para cuando lo queríamos, para ese mismo día, nos contestaron que lo tendrían en 2 horas, pero les dijimos que nos los teníamos que llevar en ese momento, así que se pusieron manos a la obra y empezaron a sacar medicamentos infantiles de todo tipo, mucolíticos, antinflamatorios, gasas, desinfectante, etc... se pasaron en 1000dh y tuvieron que sacar unos cuantos y cuando estaba la cosa en 1300dh les dijimos que daba igual y que lo que se pasaba lo poníamos nosotros porque si no aún estaríamos allí.
Gallina en la granja del centro

Con una caja llena de medicamentos, ropa y algo de material escolar nos pusimos en camino, nos costó bastante llegar al centro, de hecho tuvimos que llamar para que vinieran a buscarnos, esto lo tendríamos que haber organizado mejor.

Una vez allí, Dorinne la directora del centro nos recibió en la puerta y accedimos al interior para dejar nuestro cargamento sobre la mesa de una sala de reuniones, a nosotros nos parecía una ayuda escasa, pero Dorinne nos agradeció en varias ocasiones la ayuda proporcionada, ojalá hubiéramos podido conseguir más. El momento más bonito fue cuando les explicó a los niños porque estábamos allí y todos juntos nos dieron las gracias seguido de un aplauso, solo con eso ya mereció la pena.

Después nos acompañó por el centro y fue explicándonos como funcionaban y respondiendo a nuestras preguntas. En este centro llegan niños en riesgo de muerte, abandonados o que han sufrido agresiones, son derivados a través de juzgados que los conocen y aquí tienen la oportunidad de conseguir un futuro mejor.

Entrada al centro
Disponen de huerto en el cual pueden cultivar alimentos que posteriormente podrán comer, granja, aulas para poder aprender. Como ella nos dijo en varias ocasiones son una gran familia, los niños pueden salir a realizar actividades fuera del centro, actualmente hay unos 110 niños allí.

Cuando llega la edad en la que deben abandonar el centro disponen de algunas casas en Marrakech para que puedan adaptarse a la vida en el exterior y que no sea un cambio radical que no puedan superar. La impresión que nos dio Dorinne fue de una persona que ama lo que hace y nos encantó poder conocerla, esperamos que más viajeros puedan echar una mano, siempre hay un hueco durante el viaje y en la mochila.


domingo, 18 de diciembre de 2016

Marruecos, Un día muy largo, ya por Marrakech. Segunda parte.

Nos adentramos en el tráfico de Marrakech y al poco nos damos cuenta que aquí cada uno va por su lado, motos que nos pasan de cualquier manera transportando cualquier cosa, coches que nos adelantan por la derecha sin apenas espacio, vamos que hay que ir con mil ojos. Vamos avanzando por la avenida Guemassa, el aeropuerto está en la ciudad por lo que el trayecto es muy corto, menos mal porque no tenemos mucha gasolina, nos lo han dado casi seco. Llegamos hasta un punto en el que no podemos avanzar con el coche, donde hay una especie de parking improvisado aprovechando hasta el último rincón, aquí un chico joven nos dice que podemos dejar el coche toda la noche a cambio de 30 dirhams, aceptamos y cuando estamos cogiendo las mochilas también se ofrece, como no, para acompañarnos al Riad estableciendo su tarifa en 60 dh, le decimos que ya sabemos ir y cargados nos dirijimos al Riad a través de las enrevesadas callejuelas de la medina.
Dentro de la medina
Para no perdernos le vamos preguntando a la gente que regenta los pequeños comercios, ya hemos estado antes en Marruecos y si le preguntas a la gente que aparentemente no está haciendo nada inmediatamente se convierte en tú guía y tienes que sacar más dinero.
Comercio bastante popular
Pero cuando ya estábamos cerca y no conseguíamos dar con el Riad, se nos pegó un chico joven que se ofreció a llevarnos, llegados a este punto no teníamos más remedio, nos llevó por unas callejuelas que despertaron nuestra desconfianza y nos condujo a una solitaria puerta que resultó ser el Riad a unos 150 metros de donde estábamos, pero había que saberlo, así que le dimos 20 dh.
A la espera de un cliente
El Riad L'Harmattan es precioso, la persona que nos abrió la puerta nos ofreció té y nos dijo donde estaban nuestras habitaciones, una vez despojados de nuestro sobrepeso, decidimos salir a dar una vuelta, cambiar dinero y cenar, nos dió un "plano" para llegar a la plaza Jemaa el Fna, por el camino vimos una tienda en la que vendían carros para niños y tuvimos que comprar uno si queríamos seguir conservando nuestra espalda y brazos, ya que no sabíamos si recuperaríamos el nuestro ni cuándo. Nos tuvimos que dejar 50€ ya que tampoco podíamos coger de los más malos ya que Éric pesa 16 kilos y no duraría ni un día y además que él fuese medianamente cómodo, aunque era más pequeño que el suyo.
¿Quieres algo?
Con Éric en su cochecillo que al principio era reacio a estrenarlo decidimos seguir nuestra marcha, pero no nos dimos cuenta y giramos en la calle equivocada, al cabo de 1h de dar vueltas, preguntar, mirar el plano, ver carteles que indicaban hacia donde estaba la calle, llegamos al punto de partida, sin saberlo habíamos dado la vuelta en círculo, volvimos a empezar después del reset y nos dimos cuenta dónde nos habíamos equivocado y al poco llegamos a la plaza, dimos una pequeña vuelta y nos paramos a cenar en uno que tenían de todo pero resultó ser un fiasco, la carne estaba seca y no comimos muy bien, cuando estás cansado y lo único que quieres es cenar y dormir pasan estas cosas.
Riad L'Harmattan
Después de esta especie de cena decidimos volver al Riad, esta vez por el camino rápido y en algo más de 10 minutos llegamos, menuda vuelta dimos antes, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos esperaba una ruta larga ya que nos dirigíamos a Uarzazate.

¿Salimos a explorar?

martes, 6 de diciembre de 2016

Marruecos, ¿qué más nos puede pasar? Primera Parte

Nosotros no acostumbramos a preparar las mochilas con mucha antelación, después pasa lo que pasa que nos dejamos alguna cosa, Elena hace listas, pero aún así  no está garantizado el éxito, pronto lo podréis comprobar.

Últimamente vamos de culo entre trabajo, Éric y demás y vamos con el tiempo justo, como siempre preparamos la mochila el día antes de la partida. En este viaje vamos con dos amigos, Jaume y Laia.
La mochila con parte de la ropa para Fiers et Forts
Nuestro punto de encuentro fue nuestra casa, allí habíamos citado un taxi de 6 plazas a través de Hailo para que nos llevase al aeropuerto, lo llenamos hasta arriba, porque además llevamos una mochila de más con ropa que entregaremos al centro Fiers et Forts al lado de Marrakech el día 8.

En el aeropuerto como siempre pasamos por facturación, allí nos atendió un chico joven y que parecía llevar poco tiempo, no encontraba a Jaume y le tuvieron que ayudar y ahí cometimos nuestro primer error, del cual nos daríamos cuenta en Marrakech, ya lo veréis.
¡Es genial volar!
Entramos por el control de las familias, así que no hay que hacer cola, para luego cruzar el de la aduana sin mayor problema, nos hicimos fuertes en el McDonalds ya que tienen precios razonables para desayunar, aquí nos dimos cuenta del primer olvido, ¡la tablet! ¡Éric no tiene entretenimiento visual!, así que nos ponemos a descargar urgentemente algunos episodios en el móvil, además de la tablet llevamos juguetes, cuentos, otros que llevan pegatinas para pegar, pero la tablet es nuestra gran aliada.

Royal Air Maroc después de marearnos durante 2 semanas con cambios de horarios y adelantar la hora de embarque casi media hora, al final con el retraso salimos poco después de la hora inicial, dejamos el carro de Éric en la entrada del avión con la esperanza de volver a verlo en destino, ¿vais viendo por donde voy?
Primera parada en Casablanca
El vuelo sin problema, nos dieron de comer y Éric se durmió casi llegando, dimos un par de vueltas alrededor de Casablanca antes de aterrizar, yo estaba nervioso porque teníamos el tiempo justo para subir al siguiente avión, pero nos dijeron que esperaban, pero da rabia no poder estar tranquilo entre vuelo y vuelo.

El vuelo de Casablanca a Marrakech es muy corto, una vez en nuestro destino tuvimos que hacer una cola muy larga para pasar la aduana con los 16 kilos de Éric medio dormido en brazos, ya que el carro hasta las cintas de equipajes no lo puedes recoger, después de media hora de cola un agente nos deja colarnos solo a Elena, Éric y a mi, pero a Jaume y Laia no les dejan y tienen que seguir esperando, para ganar tiempo vamos cogiendo las mochilas de todos y aquí nos damos cuenta del gran error que hemos cometido en Barcelona, el chico de facturación no etiquetó el carrito de Éric y nosotros no nos dimos cuenta, por lo que no llegará nunca a destino, tampoco sabemos si salió y se quedó en Casablanca, ni tenemos un resguardo con el que poder reclamarlo. Así que vamos a equipajes perdidos y les contamos lo sucedido y la descripción del carro para ver si tenemos la suerte de que por lo menos aparezca, de momento lo damos por perdido.
Terminal de Marrakech
Cuando creemos que se ha acabado nuestra mala suerte, tenemos que pasar por otros rayos X antes de salir del aeropuerto, aquí los gendarmes como en otras ocasiones nos hacen abrir la bolsa de las cámaras y nos preguntan si somos prensa, les convencemos que no, pero al momento su vista se deposita sobre nuestro mapa nuevo de Marruecos y lo abren, ante nuestra sopresa ya que no entendemos que hacen, igual quieren saber a donde vamos, les vemos mirar con mucha atención el sur del país, para descubrir que el Sáhara Occidental sigue existiendo, nos informan que no nos podemos quedar el mapa, incluso les decimos que lo pueden recortar si quieren, que lo necesitamos para movernos por el país, pero que no hay nada que negociar y que nos compremos otro, nos dan un recibo indicando que se lo quedan y que nos aguantemos. No les informamos que en google maps también aparece, no vaya a ser que nos confisquen los móviles. El quitarnos un insignificante mapa no hará borrar del planeta una zona del Sáhara olvidada por todos, bastante triste.
Al final está el Riad L'Harmattan
Por fin podemos coger nuestro coche, por llamarlo de alguna manera, les hacemos cambiarlo ya que el primero tiene el parachoques que parece que se va a caer en cualquier momento, el otro no está mucho mejor pero parece que no ha sido castigado por el uso de sus anteriores dueños temporales, además les cuesta una barbaridad instalar la silla para Éric por lo que tardamos una eternidad en salir del parking, una vez acabado los trámites, nos adentramos en la locura del tráfico marroquí.




martes, 25 de octubre de 2016

Refugio Antiaéreo de Plà de Besòs.

Suena una sirena, te puede coger en cualquier sitio, en la fábrica, en el campo, en la calle o tú casa. Según donde te encontrases tenías un tiempo limitado para poder ponerte a cubierto, a veces ni eso, pero si habías tenido suerte de encontrarte cerca de un refugio antiaéreo tenías muchas más probabilidades de sobrevivir al ataque inminente de los aviones que se aproximaban.

Jordi en acción
En Sant Adrià de Besòs al lado de Barcelona, llamado durante la guerra civil Plà de Besòs pudimos estar en uno de ellos, durante ese periodo hubo muchos, los cuales consiguieron salvar miles de vidas y que por desgracia en esa época se tuvieron que utilizar muchas veces, ya que al haber fábricas cerca, algunas de armamento, decidieron atacar a la población civil para doblegar la moral del enemigo.
Una de las galerías
Jordi Vilalta, nuestro guía nos fue desgranando el día a día en esa época, en el que por obligación debía la población vivir, entre los bombardeos, el trabajo sin descanso ya sea en fábricas, campos, reconstruyendo casas, acompañados del inevitable hambre y el miedo.

Huella de Trotsky
Jordi gran conocedor de la historia y de lo que había ocurrido en Plà de Besòs, también en parte a los testimonios que llegaron hasta nuestros días y que todavía podemos oír, nos ayuda a conocer mejor aquellos terribles años.
Año de finalización de la construcción
Gracias a él pudimos conocer por ejemplo la historia de Trotsky, un perro que debido a su oído alertaba de la llegada de los bombarderos a los vecinos antes de que los viesen los vigías,  incluso cuando los ataques eran nocturnos, este héroe del barrio logró salvar muchas vidas y por ello hay una huella suya dentro del refugio. Hechos como este hacían que cualquier detalle hiciesen que vivieses un días más.
Interior del museo
Por eso os recomendamos que realicéis una visita a este refugio, en el cual aprenderéis cosas que no suelen aparecer en los libros, que acostumbran a ser anónimas y que aquí tienen nombre y apellidos.

Para saber mas, podéis acceder a la web del refugio:

Refugio Antiaéreo de la Placeta Macià

Para visitas contactar con Jordi Vilalta 609033867 

También podéis ver un video con testimonios de gente que vivió en primera persona los hechos de esa época

https://www.youtube.com/watch?v=O9ygbMqJ2ic




jueves, 13 de octubre de 2016

Un mal día en el Montseny

Para John William el 27 de mayo de 2000 iba a ser un mal día para él, pero jamás se lo hubiera imaginado, cometió un error que tuvo un desenlace fatal.

A las 8:30 de la mañana John despegaba con su avioneta del aeropuerto de San Javier en Murcia, su destino era el Reino Unido, para poder llegar allí debía realizar una parada en el aeropuerto francés de Perpiñan aeródromo al que nunca llegó.
Restos de la avioneta
El principal error de John William fue no recoger el parte meteorológico, para ello en aquella época debía solicitar un permiso previo, ya que se encontraba en una zona militar, puede que no tuviese tiempo para hacerlo y sin esta información vital decidió emprender su viaje.
Inicio de la ruta
Cuando se encontraba en la zona de influencia del aeropuerto de Sabadell las condiciones meteorológicas habían empeorado y había niebla, por lo que informó a la torre de control que iba a descender para tener contacto visual, esta fue la última vez que se comunicó con la torre de control a las 10:25 de la mañana.

A la mañana siguiente encontraron los restos de John junto a su avioneta a 950 metros de altitud (3.117 pies).
Jugando con el agua
Debido a lo complicado del terreno, la avioneta se quedó en el lugar del siniestro recordando aquel fatídico día en el que John William no pudo completar su viaje.

La ruta hasta el lugar del siniestro

Para poder llegar al lugar del siniestro hay una ruta muy bonita que sale desde Santa Fe del Montseny.

Dejamos el coche en el parking del Hostal de Santa Fe del Montseny. Nos preparamos y en seguida nos ponemos en marcha, a pesar de ser agosto, al estar a unos 1300 metros de altura la temperatura es agradable, cruzamos entre el hostal y el restaurante y seguimos el camino que nos llevará por el margen derecho de la riera de Santa Fe, aprovechamos para jugar con Éric en el agua haciendo descender hojas y palitos como si fueran pequeños barcos.
Bajo la sombra de los árboles
Seguimos nuestro camino hasta que la riera se une al pantano del mismo nombre, aquí se nota el verano ya que el nivel está bajo, pero el camino sigue siendo agradable. Cruzamos por la presa y desde este punto vemos unos patos sobre el agua para después de una breve pausa seguir por una pista que hay a la derecha de la presa, dirección Riells, bajo la sombra de los árboles, vamos descubriendo bichos, mariposas y dejando que Éric disfrute del entorno.
Pantano de Santa Fe
Cuando llegamos a una bifurcación, seguimos por el camino de la derecha, siempre dirección Riells. Se acaba la sombra y Éric está cansado, ¡no sabe nada el tío!  lo subimos a la mochila y al poco se duerme, menos mal que es bajada, pero hace calor sin la preciada compañía de los grandes árboles con los que nos hemos cruzado.
Descubriendo el entorno
Cuando llegamos a una masía recorremos unos 200 metros ya en sombra de nuevo y a la izquierda hay un pequeño sendero, al fijarnos un poco descubrimos mas arriba los restos de la avioneta, al poco rato se despierta Éric y alucina con el descubrimiento, después de hacer algunas fotos volvemos sobre nuestros pasos, hacemos una breve parada para comer y seguimos hacia el pantano, esta vez no cruzamos por la presa, si no que ascendemos por el lado contrario por el que hicimos la ida hasta llegar al hostal y disfrutar del algo fresquito.
¡Un avión roto!
La ruta normalmente se realiza en unas 3 horas, nosotros tardamos más ya que nuestra intención era que Éric disfrutase de la excursión y si no conseguíamos llegar al destino no pasaba nada, después de una breve siesta recuperó fuerzas. Lo importante es que disfrutase y descubriese el entorno que nos rodea y ¡le gustó!.
Llegando al hostal


jueves, 15 de septiembre de 2016

Laludo del Parc de la Ciutadella, diversión asegurada.

Normalmente cuando viajas tienes unas prioridades, monumentos, paisajes, edificios, museos, restaurantes, bares, etc...

Cuando vas con un niño en nuestro caso actual de algo mas de 2 años de edad, hay algunas cosas que debes cambiar para el bien de todos, ya que no le van a gustar todos esos sitios mencionados anteriormente, incluso algunos ni siquiera los podrás disfrutar, eso es algo que debes asumir, aunque solemos turnarnos para visitar algunos sitios o aprovechamos cuando hace la siesta.

Un parque con muchas posibilidades
Pero si hay algo que todo niño desea en cualquier parte del mundo es jugar y un sitio ideal para hacerlo y que estire las piernas es un parque, aún es pequeño para interactuar con otros niños aunque ya empieza a hacerlo, ya sea solo, con los padres o con otros niños seguro que lo tendréis entretenido un buen rato y también disfrutará del viaje. En nuestra visita el año pasado a Escocia pudo jugar en alguno, eso sí, Éric ve una excavadora y puede estar horas dando vueltas alrededor de ella asombrado como nos pasó, también tiene otros intereses... :-)

Todo se reutiliza
Para los que visitéis Barcelona sobre todo en verano, existe un lugar que si vais con niños menores de 7 años será una experiencia que vuestros pequeños van a disfrutar como locos. Está dentro del Parc de la Ciutadella y es un espacio pensado para que los niños disfruten, experimenten y jueguen con todo aquello que las monitoras ponen a su alcance, ir preparados para que se manchen, se mojen, dejar que disfruten con todo lo que allí se encuentren y veréis que mereció la pena.

Éric en acción
Como es lógico deberéis llevar ropa de recambio, bañador si hace calor ya que podrán disfrutar del agua, meterse en barreños. Hay una zona cubierta por si queréis jugar resguardados en caso de que haga mal tiempo o demasiado sol, hay cambiador.

Juguetes de todo tipo
Nosotros desde que lo descubrimos vamos varias veces con Éric sobre todo durante la época estival y a veces con amigos/as de él porque acompañado de un conocido de su edad aún es mejor.

Con agua es más divertido
Así que si queréis que vuestros pequeños disfruten de un parque totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados LaLudo os encantará.

Os dejamos un link con los horarios y la ubicación.

Horarios de la Ludoteca


miércoles, 10 de agosto de 2016

Visitamos la Casa Lleó i Morera en Barcelona.

Domingo de verano a las 16,30h, la verdad es que con el calorazo no apetece demasiado moverse de casa, pero por suerte la pereza se queda a un lado y me acerco a la visita ya concertada a través de Barcelona Travel Bloggers para ver la casa Lleó i Morera, con motivo del tercer aniversario de la asociación, de la mano de Cases Singulars.

Vidriera en el salón privado.
Nos recibe un simpático guía que con entusiasmo va dirigiéndonos por el interior de la casa. Actualmente no está amueblada, y por un lado es una pena ya que hubiera sido genial poder disfrutar también del mobiliario, pero eso hace que nos centremos más en los ambientes y en los muchos detalles que tiene la decoración.

Imagen que expresa cuando la niñera descubre el milagro.
La visita comienza por la zona “pública” de la casa, donde los señores recibían a sus visitas y como no, lo importante era aparentar, por lo que en esta zona vemos paredes con mármol rosa, carísimo en la época, además de detalles con cenefas y el techo precioso. Enseguida llegamos a la chimenea que separa dos ambientes o salones, originalmente era una sala diáfana con la chimenea en el centro, más tarde pusieron puertas para dividir ambas salas.

Suelo hidráulico en el dormitorio de la señora de la casa.
Frente a la chimenea una galería circular, desde donde se puede disfrutar de la vista del Paseo de Gracia, ya que sale 2 metros sobre él. Lo curioso, es que en la época estaba destinado a que las mujeres de la casa pudieran estar asomadas, cuando no tenían compañía para salir a la calle, ya que ellas solas no debía estar contemplado. Supongo que en esos años lo vivían como algo normal, pero desde el siglo XXI a mi me pareció como estar en una cárcel, lujosa y preciosa, pero cárcel al fin y al cabo.

Detalle pintura en el techo con pan de oro.
Continuamos la visita adentrándonos en una leyenda, ya que hay una zona destinada a contar una bonita historia. Sobre las puertas y columnas encontramos pasajes en mármol, y nuestro guía nos contó su significado; Al parecer la historia cuenta que los reyes tenían un precioso bebé, estos se fueron a una cacería y le dejaron al cuidado de su niñera. Ella intentaba que el pequeño se durmiera y como no había manera pensó que lo mejor era encender la chimenea y seguro que con el calorcito se quedaba dormido. Pero en lugar de dormirse el bebé, fue ella la que cerró los ojos, y al relajarse el pequeño se le escurrió y cayó al fuego, falleciendo. La mujer desesperada llevó al pequeño a su dormitorio y fue a rezar a la virgen para que obrase el milagro y que al volver el bebé estuviera bien, pero cuando volvió todo seguía igual. La niñera temía la llegada de los reyes porque sabía que ella correría la misma suerte que el niño. Cuando estos llegaron, preguntaron por su hijo y pidieron que se lo llevaran, la niñera temerosa fue al dormitorio y se quedó asombrada al descubrir que el pequeño estaba perfectamente. El milagro finalmente sí se había realizado.

Chimenea entre dos ambientes.
Por lo visto, los dueños de la Casa Lleó i Morera quisieron que esta leyenda figurara en su hogar, ya que ellos perdieron un hijo siendo pequeño y era una bonita manera de hacerle un homenaje.

Continuando el recorrido, nos adentramos en la zona privada. Aquí ya no hay mármol en las paredes. Nos encontramos con las habitaciones del señor y la señora, por separado, ambas con suelos hidráulicos con diferentes decoraciones al gusto de cada uno y en el centro un salón que es la joya de la casa. La cristalera es espectacular y en las paredes hay grabados relieves con diferentes escenas de mujeres y naturaleza.

Detalle de un espectacular mosaico con arrimaderos cerámicos.
Y para terminar, ¿cómo no iban a tener un patio donde disfrutar del buen tiempo? Pues no se si ellos pasaban mucho tiempo en este patio, pero yo ya me imaginaba allí con una piscinita y un par de tumbonas ¡Una casa con miles de posibilidades! Jeje.

Esculturas en los marcos.
La Casa Lleó i Morera forma parte de la Ruta del Modernismo de Barcelona y está dentro de lo que llaman la Manzana de la Discordia, compitiendo en belleza con la Casa Batlló y Casa Amatller. Francesca Morera encargó la remodelación del edificio a Josep Puig i Cadafalch entre 1902-1905.

Si queréis visitarla podéis hacerlo en el número 35 de Paseo de Gracia. Para más info no dejéis de visitar las webs: