viernes, 29 de abril de 2016

La misteriosa guía de Pirán

Suena extraño pues lo es, estamos redactando las entradas del viaje que hicimos en 2007 a Slovenia y viendo información para poder actualizar un poco algo tan antiguo me dio por ver los accesos a la ciudad de Pirán, al suroeste de Slovenia, con el Streetview de Google y casualmente di con una misteriosa guía y se me ocurrió esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


Nuestro protagonista es el hombre champiñón de Google, imagino que a estas alturas ya habréis visto alguno, por si las moscas os pondremos una foto.


Pues bien, nuestro amigo se disponía como todas las mañanas a recorrer otra ciudad más con el champiñón de Google a cuestas para grabar todos los sitios por los que iba pasando, lo que no se imaginaba era que iba  a ser un día diferente y que no tendría que pulsar la opción de Voy a tener suerte del buscador que le paga. Al poco de comenzar su recorrido por la calles de Pirán allí estaba, con su abrigo gris y negro pegando carteles para ganarse la vida una mujer que le llamó la atención.

Pega que te pega
Ella nunca había visto un hombre champiñón y quedo fascinada al instante, no entendía porque llevaba esa prolongación en su cuerpo y él le explicó para que servía y le contó también que llevaba meses caminando registrando todo a su paso, ella sin dudarlo se ofreció a enseñarle su ciudad ya que le parecía un trabajo fascinante. El hombre champiñón ante la oferta se le dibujó una sonrisa en la cara, quien sabe, podrían acabarse sus días de soledad caminando por el mundo y poder compartir sus experiencias con alguien.

Paseando por Pirán
La única condición que le puso ella es que siempre iría delante para mostrarle el camino, es una ciudad pequeña y no quería que la vieran sola con un hombre champiñón, no podía jugarse su reputación con cualquier seta. A él le pareció bien, lo único que deseaba era estar cerca, si tenía que ser con algunos metros entre ellos no sería él quien se opusiese, la soledad se le antojaba más dura.

Ella mientras paseaba delante de él mostrándole la ciudad, le iba contando la historia de su ciudad, no escuchó cuando le dijo que el nombre venía del griego pyr que significa fuego debido a las hogueras del antiguo faro que se levantaron en la ciudad. Su único propósito era no perderla de vista y seguir sus pasos allá por donde fuese. Tan concentrado estaba en seguirla que se acercó demasiado y ella tuvo que recordarle su acuerdo y que lo tenía que respetar.

Parando los pies al hombre champiñón
El hombre champiñón sonrojado le explicó que no se había dado cuenta y que no volvería a pasar, no estaba acostumbrado a estar con alguien y le dijo que por favor le entendiese, ella comprendió su argumento y decidió seguir la ruta. Pasaron junto a un taller improvisado en la calle y siguieron por las estrechas calles de Pirán.

Taller improvisado
A medida que iba transcurriendo el día el hombre champiñón estaba cada vez mas contento ya que creía que gracias a la ayuda de la misteriosa guía, que por cierto ahora se daba cuenta que no sabía su nombre y quizás se lo preguntase al final del recorrido, en el fondo no quería que se acabase nunca esta ciudad, que lástima que no fuese mil veces más grande para poder disfrutar de su compañía más tiempo. De repente ella se paró y le dijo que le gustaría tener una foto de él, por supuesto el accedió, nunca le habían hecho una foto, siempre las hacía él.

Inmortalizando el momento
Lo que a él le hubiera gustado sería poder hacerse una foto con ella, pero no quería forzar la situación como cuando se acercó demasiado, quizás lo propusiese mas tarde. Ya no recordaba cuantas calles habían recorrido, su cabeza no hacía mas que darle vueltas a la situación y no deseaba que se agotasen las calles quería más y más, puede que incluso esa ciudad fuese ideal para dejar de recorrer el mundo que tanto había registrado desde las cámaras que rodean su champiñón.

Despedida
De repente ella se paró en la plaza Tartinijev y le hizo saber que ya habían recorrido todas las calles de Pirán y que sintiéndolo mucho sus caminos se separaban aquí, él le dijo que quizás deberían recorrer de nuevo las calles por si se han dejado algo pero ella es tajante y ya ha dejado claro que el trato solo era conocer las preciosas calles de la ciudad y que por lo tanto ya no podía estar más tiempo con él. En el fondo el hombre champiñón sabía que esto iba a ocurrir y resignado ve como atraviesa la plaza y se pierde en las calles de esta ciudad, quien sabe puede si la volverá a encontrar en otra ciudad, por lo menos la podrá ver siempre que quiera en las imágenes grabadas en streetview, eso sí, borrosa.

A lo lejos desaparece la misteriosa guía de Pirán

La historia es una invención, no será un best seller pero a lo mejor sacamos algunas sonrisas, si queréis perseguir a la misteriosa guía de Pirán os dejamos el link, https://goo.gl/PKsXF5

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