miércoles, 10 de agosto de 2016

Visitamos la Casa Lleó i Morera en Barcelona.

Domingo de verano a las 16,30h, la verdad es que con el calorazo no apetece demasiado moverse de casa, pero por suerte la pereza se queda a un lado y me acerco a la visita ya concertada a través de Barcelona Travel Bloggers para ver la casa Lleó i Morera, con motivo del tercer aniversario de la asociación, de la mano de Cases Singulars.

Vidriera en el salón privado.
Nos recibe un simpático guía que con entusiasmo va dirigiéndonos por el interior de la casa. Actualmente no está amueblada, y por un lado es una pena ya que hubiera sido genial poder disfrutar también del mobiliario, pero eso hace que nos centremos más en los ambientes y en los muchos detalles que tiene la decoración.

Imagen que expresa cuando la niñera descubre el milagro.
La visita comienza por la zona “pública” de la casa, donde los señores recibían a sus visitas y como no, lo importante era aparentar, por lo que en esta zona vemos paredes con mármol rosa, carísimo en la época, además de detalles con cenefas y el techo precioso. Enseguida llegamos a la chimenea que separa dos ambientes o salones, originalmente era una sala diáfana con la chimenea en el centro, más tarde pusieron puertas para dividir ambas salas.

Suelo hidráulico en el dormitorio de la señora de la casa.
Frente a la chimenea una galería circular, desde donde se puede disfrutar de la vista del Paseo de Gracia, ya que sale 2 metros sobre él. Lo curioso, es que en la época estaba destinado a que las mujeres de la casa pudieran estar asomadas, cuando no tenían compañía para salir a la calle, ya que ellas solas no debía estar contemplado. Supongo que en esos años lo vivían como algo normal, pero desde el siglo XXI a mi me pareció como estar en una cárcel, lujosa y preciosa, pero cárcel al fin y al cabo.

Detalle pintura en el techo con pan de oro.
Continuamos la visita adentrándonos en una leyenda, ya que hay una zona destinada a contar una bonita historia. Sobre las puertas y columnas encontramos pasajes en mármol, y nuestro guía nos contó su significado; Al parecer la historia cuenta que los reyes tenían un precioso bebé, estos se fueron a una cacería y le dejaron al cuidado de su niñera. Ella intentaba que el pequeño se durmiera y como no había manera pensó que lo mejor era encender la chimenea y seguro que con el calorcito se quedaba dormido. Pero en lugar de dormirse el bebé, fue ella la que cerró los ojos, y al relajarse el pequeño se le escurrió y cayó al fuego, falleciendo. La mujer desesperada llevó al pequeño a su dormitorio y fue a rezar a la virgen para que obrase el milagro y que al volver el bebé estuviera bien, pero cuando volvió todo seguía igual. La niñera temía la llegada de los reyes porque sabía que ella correría la misma suerte que el niño. Cuando estos llegaron, preguntaron por su hijo y pidieron que se lo llevaran, la niñera temerosa fue al dormitorio y se quedó asombrada al descubrir que el pequeño estaba perfectamente. El milagro finalmente sí se había realizado.

Chimenea entre dos ambientes.
Por lo visto, los dueños de la Casa Lleó i Morera quisieron que esta leyenda figurara en su hogar, ya que ellos perdieron un hijo siendo pequeño y era una bonita manera de hacerle un homenaje.

Continuando el recorrido, nos adentramos en la zona privada. Aquí ya no hay mármol en las paredes. Nos encontramos con las habitaciones del señor y la señora, por separado, ambas con suelos hidráulicos con diferentes decoraciones al gusto de cada uno y en el centro un salón que es la joya de la casa. La cristalera es espectacular y en las paredes hay grabados relieves con diferentes escenas de mujeres y naturaleza.

Detalle de un espectacular mosaico con arrimaderos cerámicos.
Y para terminar, ¿cómo no iban a tener un patio donde disfrutar del buen tiempo? Pues no se si ellos pasaban mucho tiempo en este patio, pero yo ya me imaginaba allí con una piscinita y un par de tumbonas ¡Una casa con miles de posibilidades! Jeje.

Esculturas en los marcos.
La Casa Lleó i Morera forma parte de la Ruta del Modernismo de Barcelona y está dentro de lo que llaman la Manzana de la Discordia, compitiendo en belleza con la Casa Batlló y Casa Amatller. Francesca Morera encargó la remodelación del edificio a Josep Puig i Cadafalch entre 1902-1905.

Si queréis visitarla podéis hacerlo en el número 35 de Paseo de Gracia. Para más info no dejéis de visitar las webs:


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