martes, 25 de octubre de 2016

Refugio Antiaéreo de Plà de Besòs.

Suena una sirena, te puede coger en cualquier sitio, en la fábrica, en el campo, en la calle o tú casa. Según donde te encontrases tenías un tiempo limitado para poder ponerte a cubierto, a veces ni eso, pero si habías tenido suerte de encontrarte cerca de un refugio antiaéreo tenías muchas más probabilidades de sobrevivir al ataque inminente de los aviones que se aproximaban.

Jordi en acción
En Sant Adrià de Besòs al lado de Barcelona, llamado durante la guerra civil Plà de Besòs pudimos estar en uno de ellos, durante ese periodo hubo muchos, los cuales consiguieron salvar miles de vidas y que por desgracia en esa época se tuvieron que utilizar muchas veces, ya que al haber fábricas cerca, algunas de armamento, decidieron atacar a la población civil para doblegar la moral del enemigo.
Una de las galerías
Jordi Vilalta, nuestro guía nos fue desgranando el día a día en esa época, en el que por obligación debía la población vivir, entre los bombardeos, el trabajo sin descanso ya sea en fábricas, campos, reconstruyendo casas, acompañados del inevitable hambre y el miedo.

Huella de Trotsky
Jordi gran conocedor de la historia y de lo que había ocurrido en Plà de Besòs, también en parte a los testimonios que llegaron hasta nuestros días y que todavía podemos oír, nos ayuda a conocer mejor aquellos terribles años.
Año de finalización de la construcción
Gracias a él pudimos conocer por ejemplo la historia de Trotsky, un perro que debido a su oído alertaba de la llegada de los bombarderos a los vecinos antes de que los viesen los vigías,  incluso cuando los ataques eran nocturnos, este héroe del barrio logró salvar muchas vidas y por ello hay una huella suya dentro del refugio. Hechos como este hacían que cualquier detalle hiciesen que vivieses un días más.
Interior del museo
Por eso os recomendamos que realicéis una visita a este refugio, en el cual aprenderéis cosas que no suelen aparecer en los libros, que acostumbran a ser anónimas y que aquí tienen nombre y apellidos.

Para saber mas, podéis acceder a la web del refugio:

Refugio Antiaéreo de la Placeta Macià

Para visitas contactar con Jordi Vilalta 609033867 

También podéis ver un video con testimonios de gente que vivió en primera persona los hechos de esa época

https://www.youtube.com/watch?v=O9ygbMqJ2ic




jueves, 13 de octubre de 2016

Un mal día en el Montseny

Para John William el 27 de mayo de 2000 iba a ser un mal día para él, pero jamás se lo hubiera imaginado, cometió un error que tuvo un desenlace fatal.

A las 8:30 de la mañana John despegaba con su avioneta del aeropuerto de San Javier en Murcia, su destino era el Reino Unido, para poder llegar allí debía realizar una parada en el aeropuerto francés de Perpiñan aeródromo al que nunca llegó.
Restos de la avioneta
El principal error de John William fue no recoger el parte meteorológico, para ello en aquella época debía solicitar un permiso previo, ya que se encontraba en una zona militar, puede que no tuviese tiempo para hacerlo y sin esta información vital decidió emprender su viaje.
Inicio de la ruta
Cuando se encontraba en la zona de influencia del aeropuerto de Sabadell las condiciones meteorológicas habían empeorado y había niebla, por lo que informó a la torre de control que iba a descender para tener contacto visual, esta fue la última vez que se comunicó con la torre de control a las 10:25 de la mañana.

A la mañana siguiente encontraron los restos de John junto a su avioneta a 950 metros de altitud (3.117 pies).
Jugando con el agua
Debido a lo complicado del terreno, la avioneta se quedó en el lugar del siniestro recordando aquel fatídico día en el que John William no pudo completar su viaje.

La ruta hasta el lugar del siniestro

Para poder llegar al lugar del siniestro hay una ruta muy bonita que sale desde Santa Fe del Montseny.

Dejamos el coche en el parking del Hostal de Santa Fe del Montseny. Nos preparamos y en seguida nos ponemos en marcha, a pesar de ser agosto, al estar a unos 1300 metros de altura la temperatura es agradable, cruzamos entre el hostal y el restaurante y seguimos el camino que nos llevará por el margen derecho de la riera de Santa Fe, aprovechamos para jugar con Éric en el agua haciendo descender hojas y palitos como si fueran pequeños barcos.
Bajo la sombra de los árboles
Seguimos nuestro camino hasta que la riera se une al pantano del mismo nombre, aquí se nota el verano ya que el nivel está bajo, pero el camino sigue siendo agradable. Cruzamos por la presa y desde este punto vemos unos patos sobre el agua para después de una breve pausa seguir por una pista que hay a la derecha de la presa, dirección Riells, bajo la sombra de los árboles, vamos descubriendo bichos, mariposas y dejando que Éric disfrute del entorno.
Pantano de Santa Fe
Cuando llegamos a una bifurcación, seguimos por el camino de la derecha, siempre dirección Riells. Se acaba la sombra y Éric está cansado, ¡no sabe nada el tío!  lo subimos a la mochila y al poco se duerme, menos mal que es bajada, pero hace calor sin la preciada compañía de los grandes árboles con los que nos hemos cruzado.
Descubriendo el entorno
Cuando llegamos a una masía recorremos unos 200 metros ya en sombra de nuevo y a la izquierda hay un pequeño sendero, al fijarnos un poco descubrimos mas arriba los restos de la avioneta, al poco rato se despierta Éric y alucina con el descubrimiento, después de hacer algunas fotos volvemos sobre nuestros pasos, hacemos una breve parada para comer y seguimos hacia el pantano, esta vez no cruzamos por la presa, si no que ascendemos por el lado contrario por el que hicimos la ida hasta llegar al hostal y disfrutar del algo fresquito.
¡Un avión roto!
La ruta normalmente se realiza en unas 3 horas, nosotros tardamos más ya que nuestra intención era que Éric disfrutase de la excursión y si no conseguíamos llegar al destino no pasaba nada, después de una breve siesta recuperó fuerzas. Lo importante es que disfrutase y descubriese el entorno que nos rodea y ¡le gustó!.
Llegando al hostal