jueves, 13 de octubre de 2016

Un mal día en el Montseny

Para John William el 27 de mayo de 2000 iba a ser un mal día para él, pero jamás se lo hubiera imaginado, cometió un error que tuvo un desenlace fatal.

A las 8:30 de la mañana John despegaba con su avioneta del aeropuerto de San Javier en Murcia, su destino era el Reino Unido, para poder llegar allí debía realizar una parada en el aeropuerto francés de Perpiñan aeródromo al que nunca llegó.
Restos de la avioneta
El principal error de John William fue no recoger el parte meteorológico, para ello en aquella época debía solicitar un permiso previo, ya que se encontraba en una zona militar, puede que no tuviese tiempo para hacerlo y sin esta información vital decidió emprender su viaje.
Inicio de la ruta
Cuando se encontraba en la zona de influencia del aeropuerto de Sabadell las condiciones meteorológicas habían empeorado y había niebla, por lo que informó a la torre de control que iba a descender para tener contacto visual, esta fue la última vez que se comunicó con la torre de control a las 10:25 de la mañana.

A la mañana siguiente encontraron los restos de John junto a su avioneta a 950 metros de altitud (3.117 pies).
Jugando con el agua
Debido a lo complicado del terreno, la avioneta se quedó en el lugar del siniestro recordando aquel fatídico día en el que John William no pudo completar su viaje.

La ruta hasta el lugar del siniestro

Para poder llegar al lugar del siniestro hay una ruta muy bonita que sale desde Santa Fe del Montseny.

Dejamos el coche en el parking del Hostal de Santa Fe del Montseny. Nos preparamos y en seguida nos ponemos en marcha, a pesar de ser agosto, al estar a unos 1300 metros de altura la temperatura es agradable, cruzamos entre el hostal y el restaurante y seguimos el camino que nos llevará por el margen derecho de la riera de Santa Fe, aprovechamos para jugar con Éric en el agua haciendo descender hojas y palitos como si fueran pequeños barcos.
Bajo la sombra de los árboles
Seguimos nuestro camino hasta que la riera se une al pantano del mismo nombre, aquí se nota el verano ya que el nivel está bajo, pero el camino sigue siendo agradable. Cruzamos por la presa y desde este punto vemos unos patos sobre el agua para después de una breve pausa seguir por una pista que hay a la derecha de la presa, dirección Riells, bajo la sombra de los árboles, vamos descubriendo bichos, mariposas y dejando que Éric disfrute del entorno.
Pantano de Santa Fe
Cuando llegamos a una bifurcación, seguimos por el camino de la derecha, siempre dirección Riells. Se acaba la sombra y Éric está cansado, ¡no sabe nada el tío!  lo subimos a la mochila y al poco se duerme, menos mal que es bajada, pero hace calor sin la preciada compañía de los grandes árboles con los que nos hemos cruzado.
Descubriendo el entorno
Cuando llegamos a una masía recorremos unos 200 metros ya en sombra de nuevo y a la izquierda hay un pequeño sendero, al fijarnos un poco descubrimos mas arriba los restos de la avioneta, al poco rato se despierta Éric y alucina con el descubrimiento, después de hacer algunas fotos volvemos sobre nuestros pasos, hacemos una breve parada para comer y seguimos hacia el pantano, esta vez no cruzamos por la presa, si no que ascendemos por el lado contrario por el que hicimos la ida hasta llegar al hostal y disfrutar del algo fresquito.
¡Un avión roto!
La ruta normalmente se realiza en unas 3 horas, nosotros tardamos más ya que nuestra intención era que Éric disfrutase de la excursión y si no conseguíamos llegar al destino no pasaba nada, después de una breve siesta recuperó fuerzas. Lo importante es que disfrutase y descubriese el entorno que nos rodea y ¡le gustó!.
Llegando al hostal


2 comentarios:

  1. Que divertido! Me guardo el recorrido y mañana voy!

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    1. Esperamos que hayas podido hacer la excursión y que te haya gustado. Saludos

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