viernes, 30 de diciembre de 2016

De Marrakech a Ouarzazate

¡Vamos que nos vamos! Como alma que lleva el viento salimos tan contentos de Marrakech, la primera toma de contacto con la ciudad resultó ser un poco estresante y a todos nos apetecía mucho emprender el camino hacia el Atlas.
La salida de la ciudad un poco locura. Quim se había bajado una APP para el móvil que era una especie de GPS offline, que nos trajo de cabeza todo el viaje. Hasta el punto que se empeñaba en que atravesáramos la medina para salir de Marrakech, cosa que no se puede hacer en coche. Así que al final optamos por tirar todo recto hacia dónde indicaba Essaouira (dirección contraria) imaginando como así fue que en algún momento nos daría la opción de Ouarzazate, nuestro destino.
El paisaje da para parar muchas veces
La carretera estaba en obras en muchos tramos, y aquí no es como en Europa, que están bastante bien indicadas, no no, esto es Marruecos así que hay que sacar los veinte sentidos, o inventártelos y por un lado seguir a todo el mundo y por el otro poner mil ojos para que estos no te arrasen.
Poco a poco fuimos entrando en zona montañosa, pasando pueblecitos de vez en cuando y disfrutando del paisaje entre curvas. Primero una zona con mas vegetación que fuimos dejando atrás cuando menos nos lo esperábamos ya solo veíamos un paisaje pelado con diferentes tonos entre rojizos y marrones.
Niña con su hermano en Taferiat
En este viaje íbamos tres fotógrafos y estábamos deseando parar en algún pueblo y hacer fotos, así que cuando tuvimos oportunidad paramos en Taferiat. Jaume se quedó con Éric en el coche ya que se había dormido, y a nosotros nada más pisar el pueblo nos empezaron a rondar un montón de niños. Estuvimos hablando con ellos y haciéndoles algunas fotos. Al rato una señora les dijo que nos pidieran dinero, comprendimos que debíamos dejar las cámaras de lado y seguimos haciendo un pequeño recorrido por el pueblo y de vuelta al coche.
Por todas partes :-)
Continuamos nuestro camino y enseguida comprendimos que aunque la distancia entre Marrakech y Ouarzazate es de unos 250km y en España se hace en máximo 3h. Aquí la cosa cambia, y se traduce en unas 5 ó 6 horas fácilmente. Así que con la calma emprendimos la búsqueda de un sitio decente para comer. Mi experiencia anterior en Marruecos no fue buena respecto a lo que comimos, ya que yo terminé con gastroenteritis 3 días hecha polvo en un hotel, así que esta vez y más yendo con Éric íbamos con mucha más  precaución.
Parada para comer
Descartamos algunos sitios que no tenían demasiada buena pinta pero la verdad es que muchas opciones no había, así que terminamos parando en un pueblo con un restaurante que hacía carne a la parrilla allí mismo. En la puerta del restaurante había una zona de carnicería con carne colgando, la cogían de ahí y la ponían directamente en una barbacoa, el sitio bastante roñosete pero suerte que cocinan mucho la carne y no hubo problemas.
En esta zona uno de los souvenirs más famosos son unas piedras que están huecas por dentro y tienen formaciones de cristal, son de color blanco pero ellos las pintan de diferentes colores. Según vas por la carretera y cuando ellos detectan guiris en su radar, de repente ves que una persona se levanta de donde esté y te enseña las piedras con insistencia para que pares y se la compres. Lo curioso es que según íbamos subiendo el puerto, el precio de estas piedras iba aumentando.
Tagine de cordero mmmmm
Por el camino fuimos parando según veíamos que el paisaje era una pasada y parada obligada en el punto más alto, donde nos hicieron un truco que no conocíamos. Primero a Quim le preguntaron si tenía una aspirina ya que al dueño de la tienda le dolía la cabeza. Lógicamente le llevó la pastilla y el hombre le dijo que entrara que le daría un regalo como agradecimiento... ¡Error! Era un truco para que una vez en su tienda le intentara vender de todo. Lo peor es que yo no me había enterado así que el de otra tienda me lo intentó hacer a mi pero pidiéndome un boli. El resultado es que salimos por patas pero sin aspirina ni boli.... Sinceramente si no fueran tan pesados con estos trucos, creo que los turistas estaríamos mas abiertos a comprar en sus negocios.
¡Menudo viento corre por aquí!
Tras la foto de rigor en el Col du Tichka, continuamos ya la bajada hacia Ouarzazate. A unos 50km, en la carretera vimos un coche averiado y su conductor nos pidió que parásemos. Así lo hicimos y el hombre nos pidió que lleváramos una nota a su familia que le estaba esperando, y así podrían ir a ayudarle. Estaba cerca de nuestro destino así que encantados fuimos a llevar la nota. Una vez entregada nos dijeron que nos quedáramos a tomar un té, pero ya se hacía a tarde y estábamos deseando llegar al hotel.
Nos alojamos en el Hotel Azoul. Está muy bien, habitaciones amplias, sobretodo la nuestra que al ser triple tenía más espacio y muy limpio. Así que dejamos todo y salimos a pasear por el pueblo y a cenar.
El primer contacto con Ouarzazate nos gustó, nada de agobios y un ambiente muy tranquilo. Además en la plaza del pueblo hay unos coches eléctricos para que los peques suban y o bien los lleven con un mando o si saben los conduzcan ellos. Éric encantado de la vida, a un precio de medio euro al cambio. Así todos contentos nos fuimos a cenar  a "Els 3 Thes", sitio muy recomendable tanto por la comida como por el servicio.

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