martes, 6 de diciembre de 2016

Marruecos, ¿qué más nos puede pasar? Primera Parte

Nosotros no acostumbramos a preparar las mochilas con mucha antelación, después pasa lo que pasa que nos dejamos alguna cosa, Elena hace listas, pero aún así  no está garantizado el éxito, pronto lo podréis comprobar.

Últimamente vamos de culo entre trabajo, Éric y demás y vamos con el tiempo justo, como siempre preparamos la mochila el día antes de la partida. En este viaje vamos con dos amigos, Jaume y Laia.
La mochila con parte de la ropa para Fiers et Forts
Nuestro punto de encuentro fue nuestra casa, allí habíamos citado un taxi de 6 plazas a través de Hailo para que nos llevase al aeropuerto, lo llenamos hasta arriba, porque además llevamos una mochila de más con ropa que entregaremos al centro Fiers et Forts al lado de Marrakech el día 8.

En el aeropuerto como siempre pasamos por facturación, allí nos atendió un chico joven y que parecía llevar poco tiempo, no encontraba a Jaume y le tuvieron que ayudar y ahí cometimos nuestro primer error, del cual nos daríamos cuenta en Marrakech, ya lo veréis.
¡Es genial volar!
Entramos por el control de las familias, así que no hay que hacer cola, para luego cruzar el de la aduana sin mayor problema, nos hicimos fuertes en el McDonalds ya que tienen precios razonables para desayunar, aquí nos dimos cuenta del primer olvido, ¡la tablet! ¡Éric no tiene entretenimiento visual!, así que nos ponemos a descargar urgentemente algunos episodios en el móvil, además de la tablet llevamos juguetes, cuentos, otros que llevan pegatinas para pegar, pero la tablet es nuestra gran aliada.

Royal Air Maroc después de marearnos durante 2 semanas con cambios de horarios y adelantar la hora de embarque casi media hora, al final con el retraso salimos poco después de la hora inicial, dejamos el carro de Éric en la entrada del avión con la esperanza de volver a verlo en destino, ¿vais viendo por donde voy?
Primera parada en Casablanca
El vuelo sin problema, nos dieron de comer y Éric se durmió casi llegando, dimos un par de vueltas alrededor de Casablanca antes de aterrizar, yo estaba nervioso porque teníamos el tiempo justo para subir al siguiente avión, pero nos dijeron que esperaban, pero da rabia no poder estar tranquilo entre vuelo y vuelo.

El vuelo de Casablanca a Marrakech es muy corto, una vez en nuestro destino tuvimos que hacer una cola muy larga para pasar la aduana con los 16 kilos de Éric medio dormido en brazos, ya que el carro hasta las cintas de equipajes no lo puedes recoger, después de media hora de cola un agente nos deja colarnos solo a Elena, Éric y a mi, pero a Jaume y Laia no les dejan y tienen que seguir esperando, para ganar tiempo vamos cogiendo las mochilas de todos y aquí nos damos cuenta del gran error que hemos cometido en Barcelona, el chico de facturación no etiquetó el carrito de Éric y nosotros no nos dimos cuenta, por lo que no llegará nunca a destino, tampoco sabemos si salió y se quedó en Casablanca, ni tenemos un resguardo con el que poder reclamarlo. Así que vamos a equipajes perdidos y les contamos lo sucedido y la descripción del carro para ver si tenemos la suerte de que por lo menos aparezca, de momento lo damos por perdido.
Terminal de Marrakech
Cuando creemos que se ha acabado nuestra mala suerte, tenemos que pasar por otros rayos X antes de salir del aeropuerto, aquí los gendarmes como en otras ocasiones nos hacen abrir la bolsa de las cámaras y nos preguntan si somos prensa, les convencemos que no, pero al momento su vista se deposita sobre nuestro mapa nuevo de Marruecos y lo abren, ante nuestra sopresa ya que no entendemos que hacen, igual quieren saber a donde vamos, les vemos mirar con mucha atención el sur del país, para descubrir que el Sáhara Occidental sigue existiendo, nos informan que no nos podemos quedar el mapa, incluso les decimos que lo pueden recortar si quieren, que lo necesitamos para movernos por el país, pero que no hay nada que negociar y que nos compremos otro, nos dan un recibo indicando que se lo quedan y que nos aguantemos. No les informamos que en google maps también aparece, no vaya a ser que nos confisquen los móviles. El quitarnos un insignificante mapa no hará borrar del planeta una zona del Sáhara olvidada por todos, bastante triste.
Al final está el Riad L'Harmattan
Por fin podemos coger nuestro coche, por llamarlo de alguna manera, les hacemos cambiarlo ya que el primero tiene el parachoques que parece que se va a caer en cualquier momento, el otro no está mucho mejor pero parece que no ha sido castigado por el uso de sus anteriores dueños temporales, además les cuesta una barbaridad instalar la silla para Éric por lo que tardamos una eternidad en salir del parking, una vez acabado los trámites, nos adentramos en la locura del tráfico marroquí.




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