martes, 17 de enero de 2017

Kasba Taurirt y Oasis de Fint en Ouarzazate

Después de visitar los estudios Atlas nos dirigimos a la Kasba Taurirt en unos diez minutos aproximadamente llegamos justo en frente donde hay un pequeño aparcamiento en donde como no, había alguien para poner la mano y llevarse unos dirhams. Antes de las taquillas hay un grupo de gente que rápidamente se ofrece para guiarnos intentando disuadirnos del pago de la entrada para llevarnos por la Kasba y a la medina que hay junto a esta.
Entrada a la Kasba
Preferimos pasar por taquilla y pagar los 20 dirhams, se nos ofrece un guía que nos quiere enseñar el recinto por 100 dirhams aludiendo que es un laberinto y el guía habla español y nos explicaría la historia, nos hacemos los locos mientras algunos pasamos por el lavabo, como ven que no tenemos mucho interés nos dan un minuto y se ofrece otro por 80 dirhams, lo hablamos y decidimos aceptar, tampoco supone mucho entre cuatro.
Para ver sin ser visto
Nuestro nuevo guía nos explica la historia de la Kasba, la están restaurando gracias a ayudas de la Unesco, el edificio es bastante enrevesado, no creo que nadie se pueda perder por lo que si se quiere prescindir del guía no sería un problema, lo bueno es que nos explica para que servía cada estancia y como vivían por lo que no está nada mal.
Interior de la Kasba
Una vez realizada la visita a la Kasba le seguimos por la medina poco a poco, ya que entre hacer fotos y llevar el ritmo de Éric vamos muy lentos, como no nuestro guía empieza a mirar por sus negocios y nos conduce hasta el corte inglés marroquí, una pedazo tienda que nos la venden como una asociación de mujeres que hacen artesanía y la venden aquí, no es la primera vez que nos lo dicen. Nos enseñan las diferentes estancias abarrotadas de todo tipo de objetos, el vendedor que nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja a medida que iba avanzando por la tienda y que no poníamos especial interés en ningún objeto se le iba ensombreciendo el semblante, hasta que en la puerta cuando nos despedimos ya no disimulaba su enfado, no podemos comprar en todas partes y menos con estas encerronas.
Haciendo la colada
Aún así nuestro guía no se rindió y nos fue paseando por delante de todas las tiendas de la medina y en la que creemos debería llevar comisión ponía especial interés en que entrásemos, incluso su hijo tiene una especie de taller en una antigua sinagoga y nos especificó que no era una tienda, pero las paredes estaban llenas de pañuelos y nos iba cantando los precios, curioso.
Llegando al Oasis
Completado el recorrido, quiso quemar su último cartucho ofreciéndonos un lugar donde comer, pero como ya no nos fiamos de él después de tanta tienda le decimos que muchas gracias y cada uno por su lado, así que aprovechando el "tiquet" del parquing nos vamos a unos bares que hay al lado y comemos ahí tranquilamemte, no es un gran sitio pero que le vamos a hacer.
Oasis de Fint
Con el estómago lleno nos fuimos al Oasis de Fint que está a unos 14 kilómetros de la ciudad, hay que ir por un camino de piedras, hasta que de repente empiezas a descender y apareces en un lugar totalmente diferente con un río rodeado de palmeras por todas partes, aparcamos al lado de unas casas donde viven algunas familias y con Éric dormido en el carro descendimos hasta el río donde hicimos algunas fotos y nos descalzamos para cruzar a Éric dormido, aquí es donde echamos mucho de menos la mochila con la que llevamos a Éric normalmente. La zona es preciosa y tranquila dimos una pequeña vuelta hasta que casi volviendo se despertó, por lo menos pudo ver algo.
Que bien se va dormido
Empezaba a anochecer por lo que volvimos al coche y con mucho pesar nos fuimos alejando poco a poco de este precioso Oasis, quisimos investigar un poco la zona pero solo había caminos de piedras, casi nos cargamos nuestro delicado coche de alquiler que golpeamos accidentalmente en el parachoques trasero y se desprendió parcialmente, en vista del éxito al final desistimos y volvimos a Ouarzazate, donde después de dejar el coche delante del hotel nos dimos un paseo por el centro y Éric pudo volver a disfrutar de los coches eléctricos que hay en la plaza Al Mouahidine e hicimos algunas compras para luego cenar en un restaurante cercano y que no comimos nada mal en el restaurante Sable Dór, al lado de la plaza Al Mouahidine. Por cierto por la mañana conseguimos encajar el parachoques, ¡menos mal!
Nos lo encontramos continuamente por el oasis

lunes, 2 de enero de 2017

Una visita de cine en los Atlas Studios

A veces no sé si estamos de vacaciones o trabajando, ¡seguimos madrugando!

De nuevo nos levantamos temprano, la agenda del día era apretada, ya que íbamos a visitar varios sitios y solo disponíamos de un día para ello.

En el Hotel Azul no disponíamos de desayuno incluido, justo al lado hay un bar en el que desayunamos muy bien por 17 dirhams por persona, zumo de naranja, pan con mantequilla, una pasta con chocolate y té. Con las pilas cargadas nos dirigimos al primer objetivo el Atlas Studios.
¡Empieza la visita!
¿Os suenan, Gladiator, El reino de los cielos, Babel, La momia, Asterix y Obelix…? Aquí se han rodado escenas de grandes películas, la lista es enorme igual que los estudios.

Después de aparcar en un enorme descampado delante del recinto en el que con nuestro coche ya habían 4, tuvimos que darle unos dirhams a un hombre que había allí con bata azul para hacerlo más oficial, también había un anciano con una cobra, un camaleón y un escorpión buscando sacar algunas monedas.
El templo de Kundum
Dentro de las instalaciones hay un hotel en donde venden las entradas, aunque en la guía de viaje indica el precio sin guía y con, la persona que nos las vendió no nos ofreció la opción, la entrada individual fueron 50 dirhams, mientras esperábamos la hora para entrar pudimos ver que el hotel había vivido días mejores, imaginamos que cuando hay un rodaje previamente le dan un lavado de cara.
Escenario de La Momia
Ya con nuestro guía comenzamos la visita y ya nos quedamos sorprendidos con un edificio en el cual se rodó Kundum de Martin Scorsese, nuestro guía va contando peculiaridades de los rodajes, nos va nombrando las películas más importantes que se han rodado, algunos decorados solo se han utilizado en una película y otros se han aprovechado para varias, este en concreto lleva desde el año 1997 construido.
Puerta de entrada al templo de La Momia
Durante la visita recorrimos templos, pequeños pueblos, los cuales si tocas las paredes o coges alguna piedra de poliespán te das cuenta que es mentira o con asomarte por detrás ves que solo hay maderas sosteniendo la estructura, pero aún así impresiona ver lo grandes que son los escenarios, el único que no pudimos ver de cerca es la Jerusalen de “El Reino de los Cielos” que está más retirado, pero aún así se aprecia una construcción enorme con las montañas del atlas de fondo.
Cada uno a lo suyo
Gracias a la proximidad del Atlas también pueden rodar exteriores como si estuviesen en el Tíbet.

Para “La Momia” hicieron un templo impresionante plagado de columnas, pero en la película apenas aparece unos segundos, se lamentaba nuestro guía, el cual además debía esperarnos continuamente, ya que no parábamos de hacer fotos y Éric va a su ritmo, incluso a veces lo perdíamos de vista.
Las dos caras del decorado
Después de algo más de 1h y media finalizó nuestro recorrido, fuera seguía el anciano con su minizoológico, nos subimos al coche y nos dirigimos a nuestro próximo destino, la Kasbah Taourirt dentro de la misma ciudad.
La Jerusalem de El Reino de los Cielos
Si vais a Ouarzazate merece la pena pasar por los Atlas Studios, sobre todo si os gusta el cine y queréis quedaros impresionados recorriendo los escenarios en los que unos días fueron pisados por Brad Pitt, Russell Crowe, Gerard Depardieu y un gran número de actores.
Algunos decorados son impresionantes