jueves, 4 de mayo de 2017

Monasterio de Piedra, donde la protagonista es el agua.

Hacía tiempo que habíamos hablado de la posibilidad de ir al Monasterio de Piedra y aprovechando un bono regalo de alojamiento pusimos rumbo a Alhama de Aragón para alojarnos en el hotel balneario del mismo nombre. Lo malo del balneario es que con Éric solo podemos entrar en el Baño del Moro ya que tiene menos de 4 años.

Uyendo de la niebla
Llegamos por la tarde y fuimos directos al hotel, con tan buena suerte que estaban de obras al lado, picando en el suelo y nuestra habitación tenía el privilegio de poder observarlas, gracias a la falta de luz, bendito invierno, se acabó el concierto cuando anochecía, así que salimos a tomar algo nada más instalarnos en nuestra segunda habitación ya que la primera que nos dieron no estaba limpia.

Las cascadas están por todas partes
El pueblo es tranquilo y hace un frío que pela, así que nos refugiamos en un bar para tomar algo. Para cenar descubrimos un sitio que hacen unas tostas buenísimas en "Más que Tapas" en la Avenida Aragón, 5 y el personal es muy amable, después del descubrimiento era la hora de volver al hotel, ¡qué frío!

Con Éric a cuestas y para arriba
Por la mañana después del suculento desayuno en el hotel, nos pasamos por las aguas termales del Baño del Moro que hay en el interior, nos lo pasamos en grande los tres con el agua calentita, así da gusto empezar el día, después pusimos rumbo al Monasterio de Piedra que se encuentra a unos 18 kilómetros del pueblo, atravesamos una espesa niebla que pensábamos que nos iba a acompañar todo el día, pero en un alto desapareció de golpe para dejar paso al sol, ¡menos mal!. Al pasar por el embalse de la Barquera hicimos una parada para hacer fotos ya que la zona es muy bonita y continuamos la marcha.

¡Agua, agua, agua!
Como es fuera de temporada en el parquing del Monasterio hay pocos coches, pero por las dimensiones que tiene seguro que cuando hace mejor tiempo debe llenarse bastante. Nosotros compramos las entradas en la web del recinto antes de ir, te ahorras algo pero no una barbaridad, lo malo de comprarlas de manera anticipada es que si tienes algún imprevisto te las comes con patatas porque solo valen para el día que las compras.

El agua fluye por todas partes
Con la entrada se puede acceder al Jardín y al Monasterio, así que empezamos por los jardines. Poco a poco vamos bajando, Éric no tiene muchas ganas de caminar así que enseguida lo subimos a la manduca, el lugar es espectacular el agua fluye por todas partes, cascadas, arroyos, lagos. Supera con creces lo que nos esperábamos, lástima que Éric no tenga muchas ganas y cuando nos paramos para hacer fotos se queja, lo que no sabíamos era que se estaba poniendo enfermo lo cual descubrimos por la noche.

Cascada La Caprichosa
Todo el recorrido está marcado y a través de una gruta pasamos por detrás de una espectacular cascada, a Éric le va gustando más el recorrido y todos disfrutamos de la exuberancia del parque hasta que llegamos al final sobre la hora de comer, decidimos comer en el restaurante Piedra Vieja que está en la entrada, no se come mal, pero el café no te lo puedes tomar sentado en la mesa si no que tienes que ir a la barra, más tarde descubrimos que había bastante oferta para comer y más barata en Nuévalos que está muy cerca, lo malo es que tienes que coger el coche, pero si volvemos lo haremos.

Interior del Monasterio

Después de llenar el estómago tocaba el monasterio, hay una visita guiada incluida en el precio pero decidimos hacerla por libre en previsión de que Éric no le apetezca y así ir tranquilos. El monasterio es del siglo XIII, enseguida vemos que tuvo que ser uno de los más importantes en su época, incluso fue el primer lugar en España en el que se elaboró chocolate a la taza. En el monasterio también podemos visitar el museo del vino y lo que queda de la iglesia que está en ruinas.

Lo poco que queda de la iglesia
Volvemos de nuevo a Alhama de Aragón al hotel y para descansar un poco nos pasamos por un tratamiento de barro que teníamos incluido, la verdad es que a lo mejor a largo plazo puede estar bien, pero no notamos grandes beneficios, quizás me hubiera podido hacer un botijo o una vasija, eso sí, olía muy bien.

"Más que tapas"
Cenamos en el mismo sitio, si algo funciona no lo cambies, tampoco la oferta es muy extensa en el pueblo y como ya nos conocen del día anterior así que sin problema, volvemos a cenar estupendamente y nos retiramos a dormir.

Éric no lo pasó muy bien tuvo fiebre alta y como no estábamos tranquilos por la mañana lo llevamos al médico del pueblo, como somos un desastre nos habíamos dejado su documentación, un día nos dejaremos la cabeza, así que después de algunas llamadas para conseguir su número de la seguridad social el cual no hizo falta, fuimos al centro de atención y allí nos dijeron que iban con un retraso de 45 minutos y que no sabía si la pediatra nos podría atender y nos sugirió ir al próximo pueblo. Después de este panorama, girarnos y observar que la sala está vacía y la mujer de recepción ver nuestra cara de incredulidad decide acudir a la pediatra y esta nos repite lo mismo, pero al ver a Éric chafado nos dice que intentará hacer un hueco, durante la espera aparecieron algunos paisanos y al cabo de 15 minutos aproximadamente nos atendió y al final acabó el tema en antibiótico y con la tranquilidad proseguimos el viaje hasta Madrid. Éric se recuperó rápido, pero nos lo pasó a media familia :-o

Siempre que viajas sabes que estas cosas pueden pasar, nosotros siempre viajamos con un pequeño botiquín y desde que está Éric, el Apiretal y el Dalsy no pueden faltar.

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