lunes, 12 de marzo de 2018

Ruta por los pueblos de Valldemossa, Deiá y Sóller.

Mallorca tiene muchos atractivos, cómo estamos fuera de temporada y el tiempo no hace para ir a la playa, decidimos visitar Valldemossa, Deiá, Sóller y Puerto de Sóller, unos pueblos con mucho encanto en la parte occidental de la isla y no muy lejos de Palma.

Jardines Rey Juan Carlos

Valldemossa

A unos 20 kilómetros de Palma se encuentra este precioso pueblo. Su atractivo principal es la Cartuja en la que estuvo durante una breve estancia el compositor Chopin a parte de otros grandes nombres. Nuestra intención no es visitar el museo, ya que nos retrasaría mucho y no nos daría tiempo visitar el resto de los pueblos, así que después de pasear por el jardín, paramos en un bar en frente de la Cartuja donde nos pegan un sablazo por un café y otro con leche.

Lavadero
Poco a poco el día empieza a arreglarse y el sol hace más agradable el paseo por el pueblo. Sus calles empedradas y los habitantes que mantienen sus casas impecablemente invitan a no parar de hacer fotos, hay calles en las que las flores y plantas adornan las fachadas, en nuestro callejeo por el pueblo llegamos hasta el lavadero y de aquí volvemos al punto de origen.

Un pueblo con mucho encanto

Deiá

Volvemos al coche y en seguida llegamos a Deiá por una carretera llena de curvas, no hay mucho sitio donde aparcar, así que lo hacemos en zona azul. Como es la hora de comer buscamos un lugar y empezamos a bajar por las estrechas calles rodeados de la sierra de Tramuntana.

Subiendo a la Iglesia
El pueblo es precioso y no nos encontramos con mucho movimiento a medida que vamos descendiendo y cuando llegamos al restaurante, está cerrado, en Tripadvisor no indicaba lo contrario, así que decidimos volver a la calle principal donde hay más movimiento. Éric con pocas ganas de caminar hacia arriba prefiere subir en brazos.
Calle de Deiá
Cómo vemos mucho movimiento en el Restaurante Sa Font Fresca, no nos lo pensamos mucho y para adentro, hay menú del día y como está bastante lleno tenemos que esperar un poco pero comemos muy bien y el personal es muy agradable.

Paseando por Deiá
Con el estómago lleno las cosas se ven diferentes, así que decidimos subir hacía la iglesia, desde allí las vistas son impresionantes y entramos en el cementerio para echar un vistazo, es pequeño y está ubicado en una posición privilegiada. Volvemos a nuestro transporte ya que tenemos que seguir la ruta.

Soller

Soller ya es más ciudad que pueblo, el GPS nos adentra por las calles, aquí nuestro objetivo principal es el tranvía que hace el trayecto hasta el puerto de Sóller y que Éric está deseando subir, son casi las 17h la hora de salida así que aparcamos donde podemos, un poco lejos y salimos pitando hasta la estación a la que llegamos pocos minutos antes de la salida, los billetes se compran en el mismo tranvía.
El tranvía en Puerto de Soller
El billete no es nada barato 7€ por persona y trayecto, por suerte Éric no paga. El encanto de utilizar este medio de transporte es por su valor histórico, inaugurado en 1913 es un disfrute ver que sus más de 100 años no le impiden seguir en funcionamiento y ver la cara de Éric ya lo vale.

Puerto de Soller
Cuando llegamos a Port de Sóller Éric ya quiere volver a subir, pero le convencemos para dar un paseo por la playa y ver algo del pueblo, ya empieza a anochecer, la pena es no disponer de mucho tiempo, así que volvemos en el de las 18:30 y en unos 30 minutos ya estamos de vuelta, muy a nuestro pesar no nos da tiempo para ver Sóller por lo que emprendemos la vuelta a Palma.

El tranvía circulando

2 comentarios:

  1. He callejeado por estos pueblos encantadores de Mallorca a través de vuestro relato. Calles empedradas, balcones con rejas, puertas de madera antigua, macetas con flores .... y tranvia. Toda una ruta con encanto.

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    1. La pena es que no teníamos mucho tiempo para verlo todo, pero seguro que nos hemos dejado cosas por ver y fuera de temporada es mucho más tranquilo

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